Un “monstruo” de realidad extendida para luchar contra la ansiedad

Marta Rojo |

València (EFE).- Gafas de realidad extendida que permiten ver a un monstruo que aumenta o disminuye de tamaño y que incluso cambia de color según el estado de alteración del paciente, es una de las armas que propone el proyecto Lynx, del Instituto Tecnológico de la Informática (ITI) para luchar contra la ansiedad y otros problemas de salud mental.

Así lo ha explicado a EFE la directora de Evaluación, Valoración y Formación del ITI, María Antolín, que ha destacado la importancia del proyecto, financiado por el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (Ivace) a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), en un momento en que “un 5% de los españoles ha sido diagnosticado con depresión y otro 5% con ansiedad”.

Los problemas de salud mental


Una cifra que no deja de aumentar, destaca Antolín, que señala que “según la Organización Mundial de la Salud, en 2030 los problemas de salud mental serán la principal causa de incapacidad en el mundo”.

Ante esta preocupación el ITI, que forma parte de la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana (Redit), ha desarrollado un proyecto para complementar la terapia convencional ante problemas de salud mental, centrado en el aprendizaje en personas con trastornos del espectro autista y en el tratamiento de la ansiedad.

Una persona muestra como la realidad virtual puede complementar las terapias de salud mental en el Instituto Tecnológico de la Informática (ITI). EFE/Ana E>scobar


En una primera fase, HCI Health, consistió en la introducción de la realidad aumentada en la terapia de jóvenes autistas, a quienes “cuesta especialmente hacer las tareas del hogar o aprender conceptos básicos de nutrición”.

Así, se ha diseñado una aplicación con la que el usuario puede ver su casa en realidad extendida, además de “un perrito al que se le pide que alimente utilizando para ello comida saludable, que aparece en realidad aumentada superpuesta a lo que ven sus ojos”.

Monitorizar el estrés

Una diadema que mide la actividad cerebral durante el sueño o un reloj inteligente que registra las pulsaciones permiten asimismo monitorizar qué nivel de estrés o alteración causa en los usuarios el uso de esta tecnología.

El “perrito” del primer estudio pasa en la segunda fase del proyecto, Lynx, a ser un “monstruo que cambia de color y tamaño según tengas más o menos ansiedad: se vuelve rojo y crece si estás alterado y azul y pequeño si te tranquilizas”.

Asimismo, los pacientes pueden interactuar con el monstruo, al que ven mediante unas gafas de realidad extendida, y al que pueden “acariciar y tocar”, y se estudian nuevos sensores como las bandas que se colocan en el pecho y registran la respiración como forma de medir el estrés.

“Las psicólogas con las que trabajamos nos cuentan que es muy común que los pacientes digan ‘no, si a mí no me pasa nada, yo estoy bien’, y hemos diseñado este monstruo como una forma de hacer visibles los síntomas de la ansiedad”, explica.

Juegos contra la ansiedad

La tercera fase es Arcadia, un proyecto que acaba de ponerse en marcha y que, partiendo de los resultados de sus predecesores, se basa en diseñar experiencias gamificadas, “juegos serios que combinan realidad aumentada y mixta para complementar las terapias”.

“Hemos apostado por una medicina personalizada, que tenga en cuenta las necesidades de todos”, subraya la investigadora, que destaca la importancia de la teleterapia para las personas más dependientes o en situaciones excepcionales como los confinamientos.

Sin embargo, subraya que las soluciones de los proyectos HCI HEalth, Lynx y Arcadia “no pretenden sustituir a la terapia, sino complementarla”, aunque se muestra consciente de que “la sesión clásica, la terapia ‘de hablar’, puede desmotivar al paciente” y, en cambio, el uso de la tecnología puede estimularlo a continuar el tratamiento.

Se trata, además, de tecnología que puede exportarse a otros campos, como la industria o el medioambiente, según destaca Antolín, quien afirma que la formación de los operarios industriales o las tareas para las que se necesitan tener las manos libres en los procesos fabriles podrían beneficiarse de ella.

En el campo agrícola o medioambiental, por otra parte, considera que abre nuevas vías para la concienciación, ya que “las experiencias inmersivas enganchan más, hacen que te sientas más partícipe”.

IA contra el cáncer de mama

Aparte de la realidad extendida, el Instituto Tecnológico de la Informática ha desarrollado, también en el campo de la atención sanitaria, el proyecto Big Salud, que investiga cómo llevar el análisis de datos y la inteligencia artificial a la práctica hospitalaria para facilitar la toma de decisiones clínicas.

Se trata de una investigación que ha entrado ahora en su cuarto año, y que en esta edición investiga la relación entre la densidad mamaria y la probabilidad de padecer cáncer de mama mediante técnicas de ‘machine learning’ e inteligencia artificial.

No solo eso, sino que se centra también en el análisis de historiales clínicos mediante estas tecnologías para determinar el riesgo de recaída en pacientes con leucemia mieloide aguda, la más común en adultos, de la que recae el 50% de los enfermos, el 80% cuando son mayores de 80 años.

“Nos hemos centrado en enfermedades crónicas y oncológicas por su alta afección en la población”, destaca Antolín, que concluye que la investigación y la transferencia de tecnología al sector sanitario son esenciales ante los riesgos que supone “un sistema sanitario a punto de colapsar”. EFE

Edición Web: Adolfo Ibarra