Un vino rancio de 40 años, estrella del aniversario de Cooperativa Sant Mateu

Por Rosabel Tavera

Castelló (EFE).- Un vino rancio criado con madres de más de 40 años y cuya primera producción limitada verá la luz a partir de noviembre, junto al icónico Vi Carló, es el protagonista de las celebraciones del 70 aniversario de la Cooperativa de Sant Mateu, que alberga las Bodegas Besalduch Valls & Bellmunt y su museo y centro de interpretación del vino.

Instalados en la antigua cooperativa, con una basta red de tinas subterráneas, restaurada para albergar diversos espacios relacionados con la cultura y la producción del vino, Besalduch Valls & Bellmunt rendirá homenaje durante el 8 y 9 de octubre al que fue desde 1952 un referente vinícola en la provincia de Castellón y en la Comunitat Valenciana por su capacidad de producción y una apuesta por la modernidad desde sus inicios.

Restauración integral de la bodega


Con un periodo de inactividad entre 1985 y 2017, la cooperativa ha regresado a su actividad con nuevas plantaciones y con una restauración integral de las instalaciones y modernización de todos los equipos productivos.

Además de una variedad de vinos y espumosos de producciones limitadas, las bodegas han centrado gran parte de sus esfuerzos en la investigación y recuperación de vinos históricos y únicos que ahora se están dando a conocer.

Josep Maria Besalduch, socio fundador de la bodega, ha explicado a EFE que estos dos días de celebración -el 8 y 9 de octubre- son una oportunidad para «explicar cosas que aún no hemos contado» y dar a conocer tanto el Vi Carló, que ya está en producción, como el vino rancio, la «estrella» de estas celebraciones.

Interior de las las Bodegas Besalduch Valls & Bellmunt y su museo y centro de interpretación del vino. EFE/ Domenech Castelló


Besalduch asegura que en los bajos de las bodegas se hallaron barricas y damajuanas de vidrio con soleras y líquidos de cuando se cerró la cooperativa 40 años atrás.

Se analizaron y «salieron muchas cosas muy bonitas»: desde vinagres de mucha calidad, alcoholes diferentes y un vino rancio. Se aprovechó, de la mano de su enólogo Roger Vernet, «para hacer algo a partir de las madres que todavía están vivas».

«Lo que hemos podido resucitar ha sido el vino rancio», ha indicado el socio, quien explica que «hemos montado en los bajos, en las cavas subterráneas, una sala con barricas de solera y criaderas», con un proceso similar al que se usa con los vinos olorosos de Jerez.

Un caldo espectacular


Hace apenas una semana se hizo una prueba con someliers y distribuidores y el resultado ha sido un vino rancio «espectacular», al que han llamado «Baccus», que tendrá su primera producción en noviembre y estará limitada a un máximo de 200 botellas.

Todos los secretos de este vino se contarán en dos sesiones durante las celebraciones, con una conferencia de Roger Vernet y con una charla con maridaje del sumiller y presidente de la Federación de Asociaciones de Sumilleres de la Comunitat Valenciana (FASCV) Davir Remolar.

Ambos expertos hablarán también sobre el Vi Carló, otros de los caldos recuperados por Besalduch Valls & Bellmunt.

El Vi Carló llegó a las bodegas tras un estudio realizado por la Universitat Politènica de València (UPV) después de dos años indagando sobre este vino. Con un informe «casi arqueológico» sobre él, se constató que había sido un caldo mediterráneo «del pueblo», y muy parecido al vino que hacían los romanos.

Un vino que históricamente consta que estuvo en producción desde el siglo XIV-XV y que a mediados del XX se dejó de producir a causa de la filoxera que afectó a los viñedos de la provincia de forma determinante.

Un vino viajero

«Gracias a los conocimientos técnicos que ahora tenemos, sabemos que el vino salía desde Castellón por los puertos de Benicarló, Sagunt y Salou (Tarragona), y como era un vino pobre se planteó que fuera consistente para resistir los viajes largos en barco», algo que se consiguió con una alta graduación alcohólica (de hasta 18 grados) y un alto contenido en azúcar.

Un vino que llegó a ser muy famoso a nivel mundial. Se exportó a toda Sudamérica, llegó a la Corona inglesa, y al zar de Rusia, y tuvo una gran producción que hizo que incluso en Córdoba, Argentina, se montaran unas bodegas para hacerlo.

Actualmente Besalduch Valls & Bellmunt tiene una producción limitada de unas 300/400 botellas al año de este vino histórico cuyos entresijos también serán explicados en las celebraciones del fin de semana.

La bodega prepara otras novedades como la creación de un «jardín botánico» dedicado a las viñas en el que se han plantado ya, en el patio de las instalaciones, unas 80 variedades diferentes para que los visitantes y clientes «puedan contemplar la diferencia en las hojas, la maduración de las variedades, o la morfología de cada tipo de uva».

Un jardín que se completará a lo largo del año hasta llegar a las 120 variedades y complementará la visita al gran centro de interpretación del vino y museo con el que cuenta la bodega y que también será la sede de la II Fira del Vi de Sant Mateu, organizada junto al Ayuntamiento y que tendrá lugar el sábado 12 de noviembre.

Edición web: Adolfo Ibarra