Volkswagen y Ford y la paradoja del vehículo eléctrico en Valencia

Inmaculada Martínez | València (EFE).- En la transición hacia el vehículo eléctrico, este año Valencia ha recibido la confirmación de dos proyectos de futuro de envergadura de sendos fabricantes automovilísticos, Volkswagen-Seat y Ford, que crearán y destruirán empleo en el mismo espacio temporal para dejar atrás el modelo de movilidad de combustión.

Esta paradoja se explica por las características de los proyectos de cada una de estas compañías, el Grupo Volkswagen-Seat que se instalará de nuevas en Sagunto, y Ford con sus 46 años de historia en Almussafes.

Ambas han emprendido su camino para la electrificación de sus plantas: mientras Volkswagen-Seat ha apostado por levantar una gigafactoría de celdas de baterías eléctricas en Sagunto que proveerá a las dos plantas españolas del fabricante, la factoría de Ford en Almusssafes se reconvertirá para acoger una plataforma eléctrica.

El proyecto de Volkswagen en Sagunto se concreta en la construcción de una megaplanta de baterías con una inversión de 4.500 millones de euros en el periodo 2023-2026 y años sucesivos y la creación de casi 4.200 empleos directos, además del empleo temporal requerido para la obra de 8.900 puestos directos y 10.200 indirectos de media anual.

Las obras de la gigafactoría comenzarán en el primer trimestre de 2023. A 50 kilómetros de los terrenos del parque empresarial Parc Sagunt donde se ubicará esta planta, en Almussafes se prepara un año duro con el inicio de las negociaciones para el ajuste de la plantilla que requiere la transición.

Terrenos en el término municipal de Sagunto donde el Grupo Volkswagen y Seat presentaron recientemente el proyecto de la nueva gigafactoría de baterías para coches eléctricos. EFE/ Biel Aliño/Archivo
Terrenos en el término municipal de Sagunto donde el Grupo Volkswagen y Seat presentaron recientemente el proyecto de la nueva gigafactoría de baterías para coches eléctricos. EFE/ Biel Aliño/Archivo

Las fases de la planta del Volkswagen de baterías para el vehículo eléctrico

Antes de acabar este año se materializará la compra del suelo -como avanzó el president de la Generalitat, Ximo Puig- con la intención de empezar la construcción de la megaplanta en los primeros meses de 2023 para que las primeras celdas de baterías salgan tres años después, a principios de 2026.

En una primera fase se dedicarán entre 18 y 24 meses a la construcción de la fábrica, y después se procederá a adecuar la parte interna y a poner a punto las líneas de producción; en una segunda, se fabricarán celdas en pruebas, unas preseries, que permitirán realizar los ajustes técnicos necesarios para lanzar el producto final.

En 2026 la gigafactoría producirá celdas pero para alcanzar su máxima capacidad necesitará un tiempo más, en el que también se tendrá que adaptar a los lanzamientos de vehículos eléctricos de las plantas de Martorell (Barcelona) y Landaben (Navarra), según apuntan fuentes del grupo Volkswagen-Seat.

De momento, la gigafactoría es el proyecto llamado «Future: Fast Forward», que recibirá una inversión estimada total de 4.500 millones, así como los 397,4 millones del PERTE nacional del Vehículo Eléctrico y Conectado (VEC) y otras ayudas del Gobierno valenciano.

Se prevé una planta fotovoltaica anexa para alimentar a la megafactoría, que estará radicada al norte del río Palancia, y según el Consell «se continuará definiendo el emplazamiento de los proyectos fotovoltaicos de proximidad que fueran necesarios para la producción de la gigafactoría hasta alcanzar los 150MW de potencia en una superficie aproximada de 250 hectáreas netas de terreno».

La Generalitat enmarca así su decisión, aprobada este mismo viernes, después del informe desfavorable al respecto del Ayuntamiento de Sagunto, aunque Ximo Puig ha asegurado que no es vinculante.

Un trabajador en la fábrica de Ford en Almussafes, en una de las cadenas de la factoría. EFE/Kai Försterling/Archivo

En Ford, menor carga de trabajo

La negociación de la dimensión de la plantilla de Ford en Almussafes para transformar el negocio al vehículo eléctrico comenzará el próximo año y a ella llegará tras haber sufrido sucesivos ERTE consecuencia de la crisis de los semiconductores, los problemas de suministro y la incertidumbre creada tras el inicio de la guerra en Ucrania.

La plantilla de 6.000 trabajadores, que tiene en marcha un plan de flexibilidad para los próximos años, sigue a la espera de que se concrete el redimensionamiento de la estructura actual y de conocer con algo más de precisión los planes de la dirección de Ford, que no ha concretado por el momento la cuantía de las inversiones que dedicará a la fábrica valenciana para su electrificación.

Durante este año y los próximos meses, dejará de producir varios modelos (con el Mondeo acabó en marzo, Transit, S-Max y Galaxy, estos dos últimos en abril de 2023), si bien el Kuga es la estrella de la producción valenciana. La planta de baterías en una de las naves del complejo de la factoría suministra las baterías para los modelos híbridos (Kuga PHEV y FHEV y S-Max y Galaxy FHEV).

El director de Operaciones de Ford España, Dionisio Campos, asegura a EFE que la planta va a «transicionar» del modelo de combustión puro al eléctrico, y 2030 -año fijado por Ford Europa para la electrificación total de los vehículos de pasajeros- «está ahí».

«Eso requiere una transformación de la factoría que incluye todos los procesos y las capacidades», según Campos

Ahora, señala, “nos vamos a enfrentar a algo similar y vamos a tener que transformar las capacidades de las personas pero esta vez es más complejo, y no sabemos si todos se podrán adaptar o se necesitarán recursos adicionales para determinadas funciones”.

La transición a los modelos eléctricos

En este sentido, la gerente de Innovación de Ford Europa, Paula Carsí, ha explicado a EFE que la transición a los modelos eléctricos empezó con los híbridos y ahora trae muchas novedades.

“Es la primera vez que la transformación del producto y del proceso se unen, con una conectividad entre ambos mucho mayor; por eso decimos que fabricamos móviles con ruedas”, expone.

El uso exponencial de la inteligencia artificial, que ahora se aplica en la parte de visión artificial para evitar y prever fallos, se extenderá en mayor medida en la parte de mantenimiento de máquinas e identificación de anomalías.

Para Carsí, los grandes nichos de avance tecnológico están en la inteligencia artificial y en la conectividad y se va a seguir evolucionando en la automatización basada en la robótica, que cada vez permite procesos más complejos.
Inmaculada Martínez