100 sillas, un teatro urbano y una mesa derretida invitan a nuevas conexiones

Logroño, 3 sep (EFE).- Un centenar de sillas plegables con figuras de fantasía repartidas por las calles de Logroño, un teatro urbano en forma de “X” gigante y una mesa “derretida” son algunas de las 23 obras de arquitectura efímera, que invitan a «nuevas conexiones», dentro del Festival Internacional de Arquitectura y Diseño «Concéntrico 08»

La arquitecta Sarai Olabarrieta posa sobre el diseño de una mesa con forma"gelatinosa". EFE/Abel Alonso

Se celebra en la primera semana de septiembre en la capital riojana y propone anualmente reflexionar sobre el ámbito urbano y la ciudad, según explica e Efe su director, Javier Peña.

Un teatro urbano en forma de "X" gigante es una de las 23 obras de arquitectura efímera, que invitan a "nuevas conexiones", dentro del Festival Internacional de Arquitectura y Diseño "Concéntrico 08". EFE/Abel Alonso

Desde el pasado día 1, las calles de la capital riojana se han llenado de estas vanguardistas piezas de arquitectura, diseñadas por equipos procedentes de 18 países, que aguardan a los paseantes a la vuelta de casi cada esquina para invitarles a la interacción y a vivir una experiencia única como parte de la cotidianidad.

Esta iniciativa, organizada por la Fundación Cultural de los Arquitectos de La Rioja junto con Javier Peña, como promotor, invita de nuevo a recorrer la ciudad mediante instalaciones, exposiciones, encuentros y actividades que proponen nuevos usos colectivos fortaleciendo la idea de comunidad en el espacio público.

Desde 2015, ha reunido en sus siete ediciones 91 instalaciones urbanas creadas por equipos de arquitectos y diseñadores nacionales e internacionales, que experimentan nuevos campos del diseño del entorno. De esta forma se establece un diálogo entre la ciudad, el patrimonio y la arquitectura contemporánea que activa la reflexión de los ciudadanos sobre esos espacios.

Una de estas creaciones se localiza en la Plaza del Ayuntamiento, donde las sombras que proyectan cada día las columnas de este edificio, obra del arquitecto Rafael Moneo, se convertirán hasta el próximo martes, día 6 -final del Festival-, en piezas alargadas tridimensionales esculpidas, como el resto de obras, con madera de Garnica, que invitan a sentarse.

Precisamente sentado en esta obra, Peña (Logroño, 1985) narra que hay más de 100 participantes involucrados en el desarrollo de estas intervenciones artísticas, entre las que “hay propuestas que son varias piezas en sí mismas, con lo que hay una diversidad de acercamientos a la ciudad y a los espacios públicos”.

“Construir espacio público desde la arquitectura” es el objetivo que el director de Concéntrico ha señalado como el de una edición, que “teje diferentes conceptos que han tenido algo que decir en las anteriores ediciones y que siempre van sumando experiencias de forma transversal”.

Para el director de esta iniciativa de arte urbano, «hay muchas formas de actuar en la ciudad, que siempre intentan aproximarse a la ciudadanía y a los visitantes, de una forma muy diversa, para que el festival siempre sea lo más inclusivo posible y forme parte de las múltiples formas de ser y de estar en la ciudad”.

Una forma de “estar” en Logroño, en concreto, en la Plaza de San Bartolomé, en pleno casco antiguo, es la que propone “Teatro popular”, una pieza de grandes dimensiones en forma de “X”, que imita los asientos de una sala de representaciones como “un ejercicio sobre la memoria”, según relata a Efe uno de sus autores, Antonio Yemail (Bogotá, Colombia, 1982).

Este artista es el arquitecto de Yemail Arquitectura, quien, junto a Martín Jiménez, ha diseñado esta imponente estructura, que “se pregunta sobre los futuros posibles a partir del pasado”, al localizarse en “un lugar que reúne muchas historias y muchos tiempos», ya que es una plaza sobre la que levanta la Iglesia de San Bartolomé, una construcción del siglo XII, pero que también convive con otros edificios más modernos.

Con este objetivo, “Teatro popular” se vale de “muchas herramientas, para configurar algo similar a «un gran juguete a escala urbana”.

Otra pieza que podría confundirse con un juguete por sus llamativos colores y forma que recuerda a la cabeza de un búho es “Cielo oscuro”, del artista francés Matali Crasset, localizada en el céntrico Paseo del Espolón y que, con su iluminación nocturna, invita a pasar por sus distintos huecos y túneles.

También,como una especie de invitación se levanta “A la mesa”, una pieza de los arquitectos españoles Sarai Olabarrieta y Ander López que, desde otra de las calles, Obispo Bustamante, llama la atención con su forma“gelatinosa”, como si se hubiese derretido un cubito de hielo en mitad del asfalto.

Olabarrieta (Bilbao, 1994), sentada en su propia “mesa”, detalla a Efe que la idea de esta obra surgió porque este mueble “siempre está muy presente, tanto en el ámbito artístico como en el de la arquitectura, la música y cualquier otro”.

“Queríamos aportar esto a Logroño y que pase lo que la ciudad quiera y pida” porque “esta mesa es muy orgánica y tiene la intención, de alguna manera, de atrapar la circulación pública para que pueda suceder cualquier cosa, desde una charla hasta un taller de arquitectura o un café”.

Muy cerca, próxima a la Escuela Superior de Diseño de La Rioja, se encuentra otra de las creaciones que se esperaría encontrar en el interior de este edificio y no fuera.

Se trata de una pequeña biblioteca callejera que, en realidad, es una obra diseñada por el grupo español Mikel Aguerrea, Clara Alonso y Marta Basterra.

Su título “Inmersión” hace referencia a cómo, no solo esta, sino muchas otras obras de Concéntrico permiten pasar por un lugar rutinario y encontrarse con algo distinto que lleva a la interacción entre la obra y el visitante, en este caso, bajar unas pequeñas escaleras para verse rodeado de estanterías llenas de libros y un asiento en el que disfrutarlos.

Por Sergio Jiménez Foronda