Charlotte Wells, la revelación británica del año con la cinta «Aftersun»

Magdalena Tsanis |

Madrid (EFE).- Gran triunfadora en los premios británicos del cine independiente, reconocimientos en festivales como Cannes (Francia) o Sevilla (España) y un embajador como el director de «Moonlight», el oscarizado Barry Jenkins, son la carta de presentación de «Aftersun», opera prima de la directora escocesa Charlotte Wells.

La cinta, que se llevó siete estatuillas -entre ellas la de mejor película- en los British Independent Film Awards (BIFA), es un sugerente y luminoso drama padre/hija que transcurre durante unas vacaciones de verano en un complejo hotelero algo destartalado de Turquía en la década de los 90.

El joven padre es Paul Mescal, nominado a mejor actor europeo y conocido por la serie «Normal People» y su hija de once años, Frankie Corio. La perspectiva del relato es la de la adulta que recuerda y trata de recomponer el retrato de su progenitor con la información y experiencia adquiridas con los años, mientras revisa grabaciones de vídeo caseras.

«Me interesaba explorar esa relación de cómplices», explica a EFE la directora. «Los personajes no somos mi padre y yo pero servimos de inspiración, yo también iba de vacaciones con él de pequeña, fue un padre joven y nos tomaban por hermanos, como ocurre en la película».

Su primera cámara, con 13 años

Según Wells, que menciona a Chantal Akerman, Claire Denis o Joanna Hoggs entre sus cineastas favoritas, la estructura del guion empezó siendo más convencional, pero a medida que trabajaba con sus recuerdos, el propio proceso de la memoria entró a formar parte de la película, con algunos momentos vívidos y prístinos pero también elipsis, zonas sombrías y misterios sin resolver.

«Con los padres ocurre que son imposibles de conocer del todo», considera la cineasta, que perdió al suyo cuando tenía 16 años.
Wells (Edimburgo, 1987) tuvo su primera videocámara con 13 años. «Grababa cosas muy aburridas, sitios que visitaba, amigos y recuerdo sentir esa fascinación por lo que quedaba en la periferia del plano y fuera de él», señala. De su padre sólo conserva una grabación que precisamente fue el punto de partida del guion de «Aftersun».

«Estamos mi padre, un amigo suyo y yo jugando al ajedrez, pero salimos cortados a la altura de los hombros, sin cabeza, no se nos ve pero se nos oye, creo que ahí empezó todo», recuerda.

La película, que se estrena este viernes en España, muestra un tipo de relación en la que predomina la cercanía. A veces el padre parece el adolescente y ella más madura, otras es al revés, tienen conversaciones honestas y se entregan abiertamente al juego y la diversión.

«Esa cercanía y respeto se trasladó a los actores», detalla la directora, «Paul decía que había encontrado en Frankie a una amiga de verdad, que no es algo que esperara en absoluto dada la diferencia de edad».

Un momento «increíble» para las mujeres cineastas

Wells entró en contacto con la productora de Barry Jenkins, PASTEL, cuando su socia Adele Romanski vio sus cortos y le entusiasmaron. Se reunieron y Romanski le pidió que le enviara el guion de su primer largo cuando lo tuviera.

«Fueron los primeros a quienes se lo envié y enseguida se sumaron al proyecto. Barry (Jenkins) ha estado muy implicado en todo el proceso, ha sido increíble contar con él para presentar la película al mundo, soy muy fan», asegura.

Sobre su vocación de cineasta, Wells dice que la tiene desde adolescente, pero no siempre tuvo claro el camino, así que estudió Filología Clásica y cuando se licenció empezó a trabajar en el sector de los servicios financieros.

Tras un año y medio, un amigo empezó un negocio en el mundo del cine y contó con su experiencia financiera. Lo siguiente fue matricularse en un máster de cine de la universidad de Nueva York donde rodó sus primeros cortos.

«Es difícil acceder a la industria del cine en general, es un mundo casi mítico, pero ahora es más abierto que antes y para las mujeres directoras es un momento increíble», opina.