Depedro regresa a Canarias reivindicando la cultura como antídoto frente a los discursos excluyentes

La Laguna (Tenerife) (EFE).- El cantante Depedro actúa este viernes en La Laguna en el que será su primer concierto en Canarias desde 2018 y lo hace apelando a la música, y a la cultura en general, como un antídoto contra los discursos excluyentes.

Horas antes de subirse al escenario habilitado en el Espacio Aguere, en el marco del festival DocuRock, Jairo Zavala, alias Depedro, ha indicado que aparte de artista es «un ciudadano que vive en este mundo y este tiempo» y es, por tanto, «permeable a lo que pasa».

No pretende, con ello, «utilizar nunca la plataforma artística» para lanzar soflamas ni levantar banderas, «porque la cultura está para sugerir, enriquecer el discurso personal de las personas».

Pero «en ese ejercicio está el quid de todo: la educación. Mucha gente habla con ideas extremistas y su vida está llena de líneas rojas. Lo que hace muchas veces es hablar por boca de otros y no generar su propio discurso crítico. Y la cultura ayuda mucho a enriquecer esos agujeros que tenemos todos y nos hace crecer como personas y evadir esos discursos excluyentes», ha reflexionado.

Depedro bebe mucho de la música popular aunque no rehuye las causas sociales como en ‘Plegaria de los sufridos’, donde pone voz y letra a las protestas de la sociedad chilena que comenzaron en noviembre de 2019 o ‘Causa común’, en la que alerta sobre el ascenso de la ultraderecha.

También se ha pronunciado en rueda de prensa sobre el papel de las redes sociales, que a su juicio tienen «un problema», pues «al margen de que te alejen de la realidad, del día a día y del contacto humano, alimentan aspectos de nuestra personalidad que son peligrosos».

Cree Depedro que el uso de las redes sociales está «en un estadio muy joven» y confía en que «dentro de unos años se aprenderá a manejar esto con sentido común. Ahora mismo, no».

Depedro, que se define a sí mismo como «trovador de canciones», ha indicado que su música es un corolario de influencias, ritmos, ideas, que va cogiendo prestadas, y que esa multiculturalidad está también presente en su ADN, como hijo de padre peruano y de apellido vasco.

«Es un ejemplo de lo que pasa en el planeta. A veces nos quedamos con la visión de que la frontera es una separación cuando es un encuentro de muchas cosas, de ideas, de culturas, de cosas comunes en el día a día. La cultura es lo único que hace que todo esto tenga sentido esto», ha indicado.

«Muchas veces no somos conscientes, pero es lo que rellena nuestras vidas. Explica muchas cosas que no se puede hacer con palabras, la alegría, la tristeza… es un tópico pero es real».

En cuanto a la música, ha señalado que es «un puente de una lengua universal», lo que ha comprobado por sí mismo, pues da igual que toque en España, Brasil o en Corea del Sur, porque «lo que siente y hace la gente es lo mismo en todos los sitios: se emociona, baila, canta».

Su último disco, ‘Máquina de Piedad’ hace alusión al libro ‘La batalla de occidente, de Eric Vuillard, sobre la Primera Guerra Mundial.

Ha indicado que es una persona «muy poco prolífica» y que le «cuesta mucho» escribir canciones, por lo que está «siempre atento» y abierto a una idea, una frase, que le dé pie para componer un tema.

‘Máquina de Piedad’ «habla del corazón», «de esperanza, espera y resistencia», y ese mensaje es el que lanzará en el concierto de esta noche en La Laguna, en el que también repasará, acompañado de sus guitarras, sus temas clásicos, «porque si no, como dicen en mi pueblo, me llevan al pilón». EFE