El coreógrafo Nacho Duato revoluciona en Rusia «El Quijote» más manchego

San Petersburgo (Rusia) (EFE).- Ni peinetas, ni guitarras, ni castañuelas, sino la austeridad más manchega. El coreógrafo español Nacho Duato ha revolucionado «El Quijote», un ballet clásico de Petipa, al que ha devuelto a sus orígenes a base de despojarlo de «topicazos».

«Petipa hizo un Quijote de Andalucía, ya que todas las mujeres llevan flores, abanicos y caracolillos. ¡Olé los toreros! En el siglo XVI no había toreros. Las corridas comienzan en el XVIII. Petipa se inventó lo de los toreros para aderezar el ballet», explica a Efe el director del Ballet del Teatro Mijáilovski de San Petersburgo.

Después de estrenar hace un año «El Lago de los Cisnes», el artista español ha estado viniendo a Rusia desde abril pese a la campaña militar en Ucrania, y ahora lleva cinco semanas seguidas en San Petersburgo trabajando en el estreno.

El coreógrafo Nacho Duato revoluciona Rusia con "El Quijote" más manchego
El coreógrafo Nacho Duato, durante la entrevista en los ensayos de su ballet «El Hidalgo de la Mancha», en San Petersburgo. EFE/EPA/Anatoly Maltsev

Reconoce que la pandemia le obligó a cancelar una docena de estrenos, pero cree que el arte no fue el peor parado, sino los mayores y los pobres, «que son los que más sufren en las guerras, crisis y pandemias».

Dice que sigue teniendo miedo a los clásicos, pero no lo parece. De hecho, hasta le ha cambiado el título, ya que su ballet, que será estrenado hoy, viernes, se llama «El Hidalgo de la Mancha».

Un Quijote sin topicazos

«Yo nunca hubiera hecho un clásico, pero al venirme a un ballet imperial, me vi obligado. Ahora, ya me muevo con pez en el agua”, afirma a sus 65 años.

Duato entiende que el francés Marius Petipa se viera cautivado por el exotismo andaluz debido al atractivo del exotismo oriental en el siglo XIX, pero insiste en que «el Quijote no bajó más allá de Cuenca«, una provincia de Castilla.

«Es un libreto que no tiene ni pies ni cabeza. Yo le he querido dar un poco más de sentido y centrarlo en la Mancha. El Quijote y Sancho estuvieron en un río, pero nunca en un mar», explica.

Reconoce que es «imposible» traducir en movimiento la obra maestra de Miguel de Cervantes, al igual que otros clásicos como «Romeo y Julieta» de Shakespeare.

El coreógrafo Nacho Duato durante un ensayo en San Petersburgo de "El Hidalgo de la Mancha"
El coreógrafo Nacho Duato durante un ensayo en San Petersburgo de «El Hidalgo de la Mancha». EFE/EPA/Anatoly Maltsev

«Lo he hecho en el vestuario, en el decorado, con las mesas de las tabernas. Estoy muy contento, ya que parece muy manchego. En mi ballet sólo hay dos abanicos, ni una flor ni un caracolillo, ni una peineta», apunta.

Hasta en el teatro se han sorprendido con la austeridad, aunque él insiste en que los trajes de luces son de finales del XIX, por lo que no tiene cabida en su ballet.

«Aquí también piensan que los toreros son machotes y locos. He conocido a muchos. Los toreros en España son muy austeros, son más filósofos o chamanes», señala.

Ni un loco, ni un gordo

Duato cree que son pocos los bailarines que sepan que el ballet de Petipa no se basa más que en dos de los más de cien capítulos de la novela cervantina, los que abordan Las Bodas de Camacho.

«Los rusos no han leído la novela y los españoles, tampoco. Yo creo que el Quijote es el libro que más se ha vendido, pero no sé si es el que más se ha leído», indica.

Para el coreógrafo, la novela «es una maravilla», especialmente la acerada crítica que representa la escena en la que el hidalgo manchego quema los libros de caballerías.

Para Duato el Quijote no estaba loco, ya que «era un señor muy inteligente», sino que «se vuelve loco de lo genio que es». Y Sancho tampoco era un gordo que «apenas podía moverse», ya que Panza era un apellido de la época.

«De hecho, Sancho se convierte en Cupido en un sueño del Quijote. Si éste ve a los molinos como gigantes y a las vacas como toros bravos, ¡por qué no va a ver a su sirviente como Cupido!», destaca.

El coreógrafo Nacho Duato durante un ensayo en Rusia de "El Hidalgo de la Mancha"
El coreógrafo Nacho Duato durante un ensayo en San Petersburgo, Rusia, de «El Hidalgo de la Mancha». EFE/EPA/ANATOLY MALTSEV

Arte, belleza y verdad

A imagen y semejanza del Quijote, asegura que «toda la vida» ha tratado de seguir tres principios: el arte, la belleza y la verdad.
«Con esos conceptos he tratado de comprender a los demás y a mí mismo, y expresar todo eso a través del movimiento. ¿Como el Quijote? Sí, como el Quijote”, señala.

Es lo que le transmite a sus bailarines. «Vete de tu país. Si no te mueves y te quedas en tu casa, nunca vas a tener experiencias. Tú, vete, como el Quijote. Si él se queda a leer libros con Sancho Panza, no hubiera pasado nada», dice.

«No tengas miedo de perseguir tus sueños», señala.

Aunque nunca viviría en Rusia, sí cree que el arte puede cambiar poco a poco a sus habitantes.

«Todavía me divierto trabajando», asegura antes de viajar próximamente a Nueva York, Boston o la Scala de Milán.

Edición web: Rocío Casas