El Guggenheim Bilbao, una historia de éxito, cumple 25 años en plena forma

Bilbao, 15 oct (EFE).- El Museo Guggenheim de Bilbao cumple este miércoles, 19 de octubre, sus primeros 25 años de historia, consolidado como un proyecto cultural y económico de éxito que ha reportado a la economía vasca más de 6.500 millones de euros e ingresos a la Hacienda vizcaína de más de 910 millones.

El Museo Guggenheim de Bilbao cumple este miércoles, 19 de octubre, sus primeros 25 años de historia, consolidado como un proyecto cultural y económico de éxito que ha reportado a la economía vasca más de 6.500 millones de euros e ingresos a la Hacienda vizcaína de más de 910 millones. EFE/Miguel Toña

Las instituciones vascas, Gobierno Vasco y Diputación Foral de Bizkaia idearon en 1991 la construcción de una gran infraestructura cultural en Bilbao que sirviese como revulsivo a la crisis en que había dejado sumida a Bilbao y Bizkaia la profunda reconversión industrial llevada a cabo en los años 80, y que desmanteló gran parte de la hasta entonces potente industria naval y siderúrgica existente.

El Museo Guggenheim de Bilbao cumple este miércoles, 19 de octubre, sus primeros 25 años de historia, consolidado como un proyecto cultural y económico de éxito que ha reportado a la economía vasca más de 6.500 millones de euros e ingresos a la Hacienda vizcaína de más de 910 millones. EFE/Miguel Toña

Debía servir, además, como tractor de la regeneración económica y urbana de Bilbao y resituar a la ciudad nuevamente en el mapa internacional, esta vez como un referente cultural y turístico de primer orden, gracias al atractivo del edificio que lo albergase y a las exposiciones temporales que en él se programasen.

El que habría de convertirse en el «ferrari» de la economía vizcaína, como lo denominó años más tarde el entonces diputado general de Bizkaia, Jose Luis Bilbao, fue tomando cuerpo y se plasmó en un rompedor edificio diseñado por el arquitecto canadiense Frank Gehry, recubierto con una piel de titanio, un metal carísimo no utilizado nunca en este tipo de construcciones por su elevado precio, que lo hizo único en el mundo.

Aquel esfuerzo económico de las instituciones vascas, propietarias del edificio, cifrado en 166,5 millones de euros, se ha visto compensado con creces en estos 25 primeros años de andadura por el gasto directo generado por su actividad expositiva en el sector servicios de Euskadi y por el realizado por sus casi 24,7 millones de visitantes, hasta septiembre de 2022.

Motor de la economía vasca

Este gasto directo ha sido estimado por el Museo en 6.513 millones de euros en estos 25 años.

Además, ha generado un impacto en el PIB de la Comunidad Autónoma de 5.881 millones de euros, unos 235,2 millones de euros al año de media, y unos ingresos a las arcas de la Hacienda Foral en concepto de impuestos de 910 millones de euros, unos 36,4 millones/año de media, similar a lo tributado anualmente por las grandes compañías con sede en Bizkaia, como la energética Iberdrola o la petrolera Petronor.

El director general del Museo, Juan Ignacio Vidarte, partícipe del desarrollo de este proyecto desde sus inicios y gestor principal del centro en estos 25 años, ha considerado que en este primer cuarto de siglo de la institución se han cumplido los objetivos para los que fue diseñado.

Vidarte ha señalado, en declaraciones a EFE, que el Guggenheim Bilbao cumple sus bodas de plata convertido en «una institución cultural de referencia internacional, que ha atraído a un público muy amplio llegado desde todo el mundo (el 61 % procedente del extranjero) y en un elemento muy importante del proceso de transformación de la ciudad de Bilbao y de su imagen».

El Guggenheim, objetivo de ETA

Pese a este éxito cultural y económico del Museo, su trayectoria en estos primeros 25 de años no ha sido siempre un camino de rosas, empezando por su propia inauguración, que pudo quedar trágicamente marcada por el atentado que ETA preparó para atacar el museo y a las autoridades que lo iban a inaugurar la tarde-noche del 18 de octubre.

Sólo el celo profesional del ertzaina Txema Agirre Larraona, de vigilancia en el exterior del Museo el 13 de octubre de 1997, cinco días antes de que fuese inaugurado por los reyes de España y por el entonces lehendakari del Gobierno Vasco, José Antonio Ardanza, evitó, pagando con su vida por ello, que ETA perpetrase el atentado con granadas explosivas contra el edificio y los asistentes al acto inaugural.

El impacto de las crisis económicas

Después, el centro expositivo ha tenido que capear tres profundas crisis económicas hasta la fecha, la provocadas en 2008 y 2010 por la crisis financiera internacional y la de la deuda de los estados, respectivamente, y la de 2020-21 por la aparición de la pandemia de la Covid-19, que redujeron sensiblemente el número de visitantes nacionales e internacionales al museo.

Además, al poco tiempo de iniciar su andadura, las instituciones vascas y la dirección del centro tuvieron que hacer frente a una grave crisis de reputación desatada por el que fuera su primer director financiero, Roberto Cearsolo, quien entre los años 1998 y 2005 desfalcó al Museo más de medio millón de euros, que desvió a sus cuentas personales.

Pese a estos contratiempos, el Museo ha conseguido sobreponerse y encarar sus próximos 25 años con la vista puesta en su ampliación con otros dos centros que se ubicarán en la comarca vizcaína de Urdaibai, declarada reserva de la biosfera, si llega financiación europea para acometerlos.

Respecto al futuro del centro expositivo, su director general, Juan Ignacio Vidarte, considera que «seguirá jugando su papel como elemento de transformación, fiel a su esencia de innovación disruptiva, de inspiración y creciendo como institución cultural, basado en una programación cultural de excelencia, que es lo que siempre nos ha distinguido», ha rematado.