El músico que le puso voz a su acoso escolar: Al hablar de ello «duele menos»

Pontevedra, 3 nov (EFE).- «La gente tiene que saber que esto pasa. Nadie lo sabía de mí y lo sufrí durante muchos años», asegura Javier Lago (Vigo, 1996), un joven que fue víctima de acoso escolar durante su infancia. Un superviviente, según el mismo reconoce, que ha logrado poder hablar de aquellos años «desde la distancia» y desde un lugar «bastante más sano».

A ello ha ayudado su faceta como músico y compositor. Es el autor de «Nada tiene sentido», una canción con la que se asomó a esos «rincones oscuros» de su etapa escolar y que, hasta ese momento, había preferido ocultar. Nadie lo sabía, ni siquiera su propia familia.

«Mi forma de enfrentarme a ello fue quitarle importancia y llegar a casa con una sonrisa», recuerda en una entrevista con EFE. Quizá porque su hogar era un «oasis» y en su seno era feliz, porque lo recibió siempre de sus padres fue amor incondicional. «Allí era otra persona y no quería enturbiar esa felicidad y contar todo lo que me pasaba en el colegio», añade.

La «chispa» que le llevó a saldar cuentas con su pasado fue el asesinato homófobo de Samuel Luiz en A Coruña, que generó un movimiento «muy doloroso pero súper bonito» en redes sociales, una especie de catarsis colectiva en la que afloraron numerosos relatos de víctimas de situaciones de acoso u odio, especialmente por su orientación sexual.

Aún se emociona este músico pontevedrés cuando rememora cómo pensó que «lo más coherente era hablarlo y ponerle nombres y apellidos» a lo que él mismo había sufrido hacía más de diez años, en los pasillos de un instituto que debería haber sido un refugio.

Tras los primeros insultos y burlas, solo un profesor se le acercó y le preguntó si todo estaba bien. «Le dije que sí, que eran bromas, pero pasaban cosas que estaban lejos de ser bromas», explica el joven, que ahora se arrepiente de no haberlo verbalizado «pero no me fustigo».

«Cada uno tiene las armas que tiene para actuar y hace lo que puede en cada momento», reflexiona. A raíz de su canción, fueron varios los profesores que «se mostraron preocupados de no haber podido identificarlo», pero él insiste en no responsabilizarles porque «al no decirlo no le di la opción a los adultos que me rodeaban a actuar».

Por eso aclara que «yo no soy ejemplo de nada», pero quizá no haya nadie mejor que él para decir a los niños que sufren este tipo de acoso que «no deben tener vergüenza y encontrar un adulto de confianza, que a veces no es quien te esperas pero siempre lo hay».

«Cuando lo dices y empiezas a hablar sobre ello duele menos», reitera Javier Lago, que explica cómo para él escribir esa canción sobre el acoso escolar fue terapéutico «porque me dio una excusa para hablar sobre algo que había ocultado y eso siempre ayuda».

Para grabar el videoclip de esta canción volvió al instituto en el que estudió y «a la clase en la que peor lo pasé», pero logró hacerlo «alejado del sentimiento de dolor» y decidido a que esa fuera la piedra angular de un proyecto musical incipiente en aquel momento.

A lo largo del último año ha tenido además la ocasión de dar charlas a alumnos de Primaria y la ESO, algo que «me emocionó mucho porque me encontré que los chavales tienen menos miedo a hablar abiertamente y parten de un punto del que yo no partí».

«Si con todo lo que dije consigo que se hable del acoso escolar sin que sea un tabú, ya me ha merecido la pena todo esto», resume Javier Lago, que detalla cómo todo lo que relata en sus canciones «intencionadamente o no, tiene que ver conmigo».

Su proyecto musical en solitario, tras liderar la banda Australia, comenzó hace tres años pero, como a muchos otros artistas, la pandemia le truncó sus planes. «Si ya es difícil empezar, en medio de una pandemia es todavía más complicado», sostiene.

Los pocos conciertos que logró dar fueron en formato acústico y ante un público reducido pero, paso a paso, su carrera ha comenzado a despegar. Hace dos semanas editó «El temblor», su nueva canción, a la que se seguirán más temas a principios del próximo año.

«Siento mucho cariño y respeto cada vez que actúo sobre el escenario», sentencia el cantautor pontevedrés, que recientemente ha podido dar su primer concierto con banda, algo que «fue como un broche de oro a estos dos años y un arranque para todo lo que viene».

Cargado de energía, Javier Lago desvela que «lo que me queda es, a lo largo de este mes, plantear los dos siguientes años» de su proyecto artístico. «Me gustaría seguir haciendo música pero con la finalidad cada vez más clara de sacar un disco», adelanta.

Alejandro Espiño