Entrega a la catedral de Palencia de cuatro tapices restaurados en la Real Fábrica de Tapices

Palencia, 14 sep (EFE).- Un hacendado mercader de Burgos, Juan López de Calatayud, viajó hasta Bruselas para recoger los cuatro tapices de la serie ‘La Salve’ que el obispo Juan Rodríguez de Fonseca encargó a los talleres de Marc-Cretif y donó a la catedral de Palencia, donde lucen restaurados por la Real Fábrica de Tapices.

El director de la Real Fábrica, Alejandro Klecker, y el obispo de Palencia, Manuel Herrero, han presentado este miércoles esta limpieza y restauración de uno de los cuatro paños (‘Salve Regina’) que ha evitado el denominado ‘falso histórico’ en la reintegración y retejidos, y seguido las pautas de preservación original y reversibilidad.

Los cuatro forman parte de la exposición ‘Renacer’, conmemorativa de los 700 años de la construcción de la catedral palentina y que permanecerá abierta hasta el próximo 11 de diciembre, han informado fuentes de la organización.

Estas labores fueron realizadas el pasado enero para que los tapices formaran parte de la exposición, «para que se puedan admirar no solo por nosotros sino por las generaciones futuras», ha destacado el obispo de Palencia, Manuel Herrero.

«Estos tapices fueron hechos para aquí y qué mejor sitio para exponerlos que el lugar donde el obispo Fonseca los imaginó», ha añadido en referencia al trascoro del templo mayor, donde se halla ua capilla de advocación mariana para la cual el obispo Fonseca encargó esta serie de tapices que se adaptan perfectamente al lugar.

La limpieza y reparación ha sido desarrollada por profesionales de la Real Fábrica de Tapices, entidad de referencia internacional en la confección y restauración de tapices de forma totalmente artesanal.

Fue fundada por Felipe V en 1715 y cuenta con una trayectoria de más de tres siglos años en la recomposición de alfombras, tapices y reposteros.

Alejandro Klecker ha agradecido la confianza depositada en la entidad y ha remarcado que se trata de unos tapices «flamencos y españoles porque Flandes en aquella época era tan español como Sevilla o Burgos», ha apuntado.

Se puede apreciar en la marca que llevan por orden de Carlos V en 1518 para todos los tapices encargados por la corona de España, ha subrayado.

Los tapices confeccionados en seda y lana, que narran las alabanzas a María, llevan en sus orillas la marca B#B, propia de la provincia flamenca de Brabante y de Bruselas.

Seguidamente, el director de la entidad ha detallado el proceso de intervención en cada uno de los paños. Por un lado, el tapiz ‘Salve Regina’ ha sido sometido a un proceso de limpieza mecánica y a la restauración.

Los otros tres que completan la serie (‘A ti aclamamos’, ‘Ea, pues abogada nuestra’ y ‘Jesús Bendito’) han sido limpiados y adecuados para su montaje en la exposición con el cosido de relés y de forros y la dotación de un sistema de velcros.

Fue a principios del siglo XVI cuando el obispo Juan Rodríguez de Fonseca patrocinó el encargo de estos cuatro tapices, concebidos para el nuevo trascoro de la catedral, un espacio que reservó para la exaltación del linaje de los Fonseca.

Prueba de ello es que estos paños presentan su escudo en cada uno de sus ángulos. En el trascoro también se encontraban las reliquias de San Antolín, cuyo martirio es el hito fundacional de la catedral palentina.

Una parte importante de la labor de mecenazgo de Fonseca fue la dotación de misas de la Salve ante ese retablo, lo cual explica la vinculación del trascoro con la Virgen de los Dolores.

Lo mismo ocurre con las cenefas vegetales de las borduras, que son semejantes a dichos tapices de La Granja. No se sabe quién fue el autor de los cartones pintados para la confección de estos tapices.

Algunos profesores como Joaquín Yarza creen que pudo ser el propio obispo Fonseca quien diera las instrucciones precisas y bien detalladas, pero el autor material se desconoce.

Según han explicado los organizadores de la exposición, la distribución de las escenas es muy simple y se mantiene casi por igual en los cuatro tapices.

Los personajes se mueven en un medio paisajístico muy suave donde pueden verse árboles y arbustos, corrientes de agua, nubes y mucho espacio abierto ambiental, sin el menor asomo de ‘horror vacui’, en una colocación horizontal. EFE