Falcones: La esclavitud en las colonias españolas no se ha tratado con veracidad

Barcelona, 7 sep (EFE).- En su nueva novela «Esclava de la libertad», Ildefonso Falcones trata sobre la esclavitud en las colonias españolas, el racismo del siglo XIX y el actual, cuestiones «duras» que este miércoles, en un encuentro con periodistas, ha considerado que «no se han tratado con la veracidad que merecen».

El escritor Ildefonso Falcones, con once millones de ejemplares vendidos en todo el mundo de anteriores novelas suyas, ha presentado este miércoles de su último título, "Esclava de la libertad", un relato de aventuras protagonizado por dos valientes mujeres y ambientado entre la Cuba colonial de mediados del siglo XIX y el Madrid del siglo XXI. EFE/Quique García

«Esclava de la libertad» es la historia de Kaweka, esclava guineana en el ingenio azucarero de los marqueses de Santadoma en la Cuba española, a mediados del siglo XIX; y Lita, hija de la criada de la familia de Santadoma en 2017, que lucha por que se reconozcan los derechos de su madre, emparentada con los aristócratas.

«La herencia del esclavismo -el racismo, la invisibilización de los negros- sigue existiendo», ha afirmado Falcones, que ha explicado cómo le impresionó pensar que su abuelo «vivió en tiempos de esclavismo», ya que, aunque España se adhirió al tratado británico que impedía la trata, no prohibió la posesión de esclavos en sus colonias, y no abolió la esclavitud hasta 1880.

Para Falcones, esta es «una novela en la que se juntan dos épocas» en las que dos mujeres luchan «por conseguir la libertad para toda la comunidad negra», en la que «refleja una verdad histórica, pero también una situación actual».

Es la primera vez que el autor incluye el tiempo presente en uno de sus relatos históricos y, aunque ha reconocido que esta puede ser su obra «más social» e implicada en la denuncia de las desigualdades, también ha asegurado que «si incomoda a alguien, será su problema; para mí, es un tema histórico».

En este caso, tratar sobre la esclavitud y la discriminación de la raza negra lo eligió casi «por razones prácticas», porque tenía ya gran parte de la documentación recopilada, motivo importante durante la producción de esta obra, puesto que le «pilló en una situación en la que no ves más allá de seis meses», ha afirmado, en alusión al cáncer contra el que lleva luchando los últimos años.

En «La reina descalza» (2013), por ejemplo, ya introdujo el personaje de una antigua esclava cubana, pero «no se desarrolló más allá», y ahora, aún después de dar por terminadas las más de 600 páginas de esta obra, editada por Grijalbo, Falcones ha reconocido que «la imaginación es imposible plasmarla, siempre queda algo».

«Esclava de la libertad» es también la primera obra donde ha ido más allá del realismo, incluyendo elementos de la religión yoruba en las historias de Kaweka y Lita: «mi primera obra esotérica», ha bromeado el autor.

El barcelonés, que ha abandonado su profesión de abogado para dedicarse exclusivamente a la literatura, se define como un escritor «lento» que tarda «unos tres años en escribir una novela y un año y medio siempre es de investigación».

Para él, la escritura es una «rutina»: mañana y tarde, con pausa para comer, según ha descrito, destacando la importancia de «escribir algo cada día, aunque sepas que al día siguiente lo vas a quitar».

El novelista ha hecho, asimismo, una valoración del inicio del curso editorial y ha afirmado que «hace años que nos preguntamos si la literatura goza de salud: la literatura no se hunde, incluso el papel sigue existiendo».

Está previsto que «Esclava de la libertad» se traduzca a diferentes lenguas, como el resto de sus novelas desde que el autor diera el salto a la fama con «La catedral del mar» (2006): «Hay cuatro o cinco países interesados, pero aún se está negociando», ha asegurado hoy.

Aunque desde su publicación, el pasado 30 de agosto, «Esclava de la libertad» se ha situado ya en los primeros puestos de ventas de las librerías, Falcones ha señalado que no quiere «tener la presión de saber si al público le gusta o no la novela», pero a su vez ha confesado: «entre la gente que conozco, está gustando mucho».

Cristina de la Rosa García