Generosa puerta grande para Ginés Marín en la ultima de a pie de Zaragoza

Zaragoza, 15 oct (EFE).- El joven diestro extremeño Ginés Marín, que cortó dos orejas muy generosas al quinto toro de José Vázquez, salió a hombros al final de la corrida de este sábado de la feria del Pilar, última de a pie del serial zaragozano.

Marín vio recompensada así la faena de más contenido de la tarde, realizada también al único de los astados que embistió con un mínimo de entrega antes de buscar esas tablas, donde, más tarde o más temprano, acabaron los seis que se lidiaron, incluido un remiendo de Juan Pedro Domecq y un sobrero de El Pilar que no desentonaron de la baja media ganadera.

Pero ese quinto tuvo al menos una veintena de embestidas con más profundidad y entrega, aunque no las regalara, sino que exigía llegarle y llevarle sometido con la mano baja para que las repitiera y las profundizara.

Marín tuvo siempre buena disposición con él, luciendo más y mejor en la primera parte de los embroques, desde el cite hasta la mitad de los muletazos, aunque el hecho de no rematarlos por abajo acabó por restarle trazo a los pases y más recorrido a las arrancadas del animal.

Con todo, supo el extremeño llegar a los tendidos con el añadido de varios circulares y cambios de mano planteados con quietud y firmeza, hasta que el de José Vázquez le volvió grupas, para matarlo de una buena estocada que desató la petición de dos orejas excesivas para el nivel real de la faena.

La presidencia accedió a concederlas, quién sabe si con el mismo criterio con que le había negado una en el toro anterior, un manso que se rajó tras un espectacular inicio de faena con las dos rodillas en tierra y al que acosó tanto que, dado a la huida, le dificultó mucho las cosas a Marín a la hora de matar.

También se pidió, y ésta con mucha fuerza, una oreja para Cayetano Rivera, que logró buenos pasajes con el primero de la tarde, un toro noblote que no terminó de descolgar en un trasteo de altibajos técnicos pero que el famoso diestro remató con circulares y alardes de rodillas que enardecieron al tendido.

En buen tono también faenó el torero dinástico con el cuarto, al que, pese a los cabezazos defensivos, logró sacar una fluida serie de naturales tras la que el toro también tomó un camino sin vuelta hacia los tableros.

Al madrileño Ángel Téllez le tocó lidiar con los que fueron los peores toros con diferencia de la corrida y ninguno de ellos luciendo el anunciado hierro de José Vázquez.

El remiendo de Juan Pedro Domecq tuvo cierta aspereza y se defendió con genio en cuanto el triunfador de San Isidro le robó un soberbio natural al que el animal respondió después con una fea colada y propinándole una aparatosa voltereta, en la que Téllez finalmente no resultó herido.

Volvió a la cara del toro para, también en tablas, apurar algo más su reacia condición en un empeño que sería tan vano como el que tuvo con el sobrero de El Pilar, que también se sintió atraído pronto por el poderoso imán de la querencia de los mansos.

FICHA DEL FESTEJO.- Cuatro toros de José Vázquez, un remiendo de Juan Pedro Domecq (3º) y un sobrero de El Pilar (6º), en sustitución de uno de Vázquez devuelto sin motivo. En general, corrida terciada, de poca alzada y desigual de cuajo, que tuvo un juego en el límite de la raza, con algún toro manejable y otros rajados y de acusada querencia a tablas, sobre todo el sobrero. El más destacado, también antes de rajarse, fue el quinto, el único con entrega en las embestidas.

Cayetano, de rosa y oro; pinchazo y estocada caída (vuelta al ruedo tras fuerte petición de oreja); estocada tendida (ovación tras leve petición).

Ginés Marín, de carmesí y oro: estocada trasera desprendida (vuelta al ruedo tras petición de oreja); estocada honda trasera (dos orejas). Salió a hombros por la puerta grande.

Ángel Téllez, de grana y oro: tres pinchazos y estocada desprendida (ovación tras aviso); bajonazo muy trasero y dos descabellos (silencio tras aviso).

Entre las cuadrillas, destacó la brega con el quinto de Rafael Viotti, que también saludó en banderillas, al igual que Fernando Pérez, Juan Sierra y Vicente Herrera.

Marín brindó la muerte del quinto a su picador Agustín Navarro, que se despedía de la profesión.

Noveno festejo de abono de la feria del Pilar, con dos tercios del aforo cubierto -unos 7.000 espectadores-.

Paco Aguado