Isabelle Stever narra un incesto en términos de leyenda en su última película

Gijón, 14 nov (EFE)- La directora alemana Isabelle Stever (Munich 1963) ha mostrado las relaciones incestuosas entre una madre y su hijo desde la estética narrativa de una leyenda, en su último largometraje, Grand Jeté, que compite en el Festival Internacional de Cine de Gijón dentro de la sección oficial Albar, destinada a cineastas reconocidos internacionalmente.

Grand Jeté, como se conoce en el argot del ballet al salto en el aire con las piernas en horizontal y el cuerpo vertical, es una película que aborda el incesto desde la perspectiva de la maternidad y del rol de la mujer en la sociedad, ha afirmado este lunes la directora.

En un encuentro con el público del festival, Stever ha explicado que el filme no pretende emitir juicios sobre el incesto sino despertar en el espectador el mismo impacto que sintió cuando una madre le contó la relación que mantenía con su hijo adolescente con el que se había rencontrado después de haberlo abandonado de niño.

“La historia me dejó conmocionada a tal punto que no la podía encajar y me estaba traumatizando. Entonces me di cuenta de que la única forma de asumirla era a través del lenguaje cinematográfico”, ha indicado.

La película, que filmó dieciséis años después de pensarla, tiene como protagonistas a Nadya, una bailarina que tras muchos años se encuentra con su hijo, Mario, en un intento por recuperar su infancia y su maternidad en una relación que se vuelve compulsiva,

La cineasta ha afirmado que “los verdaderos protagonistas son los cuerpos, la energía de los cuerpos, sus pulsiones” por encima de los condicionamientos morales y sociales que pueden “interferir” en la comprensión por parte de los espectadores.

No hay moraleja posible porque incluso al final de la película no queda claro si el encuentro fue una “bendición o un castigo” y si el hijo “va a poder seguir viviendo con toda la carga que le ha significado”, ha indicado.

Stever ha recordado que en su afán de hacer una película con esta historia encargó a la escritora Anke Stelling la elaboración de un texto que se transformó en una novela, sobre la cual se basó la guionista rumana Anna Melikova.

Melikova, que acompañó a Stever en el encuentro con el público, ha dicho que elaborar el guion fue «el mayor desafío” de su carrera profesional, porque la novela tenía una gran carga de ironía que le resultaba muy difícil trasladar al cine y que fuera entendida por los espectadores.

La guionista ha explicado que encontró la clave para llevar la novela al lenguaje cinematográfico en el ballet, en el control del cuerpo de la bailarina, en la energía que transmite y en su íntima vinculación con un tipo de relaciones que son cuestionadas por la sociedad.

Stever estudió en la Academia Alemana de Cine y Televisión de Berlín y su obra de graduación Erste Ehe (2003) fue galardonada con el Premio First Steps a la Mejor Película antes de dirigir varios largometrajes y cortos y de presentar Grand Jeté en la sección Panorama de la Berlinale.

La película compite con otros diez títulos en el apartado Albar, para cineastas de reconocido prestigio, dentro de la sección oficial de la 60 edición del Festival de Gijón, en la que participan 33 largometrajes.