José Andrés: Quiero dar un empujón al turismo y a la gastronomía española

Silvia García Herráez

Madrid (EFE).- El afamado chef José Andrés ha embarcado a sus tres hijas estadounidenses en un viaje por España para explorar su cocina y su cultura: «Cuando salimos de la pandemia, quería darle un empujón al turismo y la gastronomía españolas», ha explicado el asturiano a EFE.

El cocinero de 53 años, afincado en Estados Unidos, ha grabado una docuserie gastronómica con sus hijas Carlota (23 años), Inés (21) y Lucía (18), «José Andrés y familia en España” (HBO Max), que se estrena este martes y que empieza por recorrer Cataluña y, sobre todo, Barcelona, la ciudad a la que José Andrés llegó de pequeño y donde aprendió el oficio.

Allí, la familia visita el mercado de la Boquería, prueban los platillos de Tapas 24 de su amigo Carles Abellan, comen «calçots», beben cava, visitan a Ferran Adrià en El Bulli o hacen crema catalana con Christian Escribà, entre otras cosas.

«Para mí volver a Barcelona, fue muy especial y más después de una pandemia de por medio. El reencontrarme con mi maestro y amigo Ferrán y ver en lo que se ha convertido la que fue mi casa (El Bulli) durante muchos años, fue muy, muy bonito», dice en una entrevista.

El cocinero José Andrés posa con sus tres hijas.
El cocinero José Andrés con sus tres hijas. EFE/HBO

«Cuando salimos de la pandemia, quería darle un empujón a España, al turismo y a la gastronomía, que tanto había sufrido; y como con mis hijas durante el confinamiento estuvimos cocinando juntos y subiendo vídeos a las redes sociales y triunfaban, pues se nos dio la posibilidad de hacer un programa. Así que lo enfocamos por ahí, en vender lo bueno de España», detalla.

Distribuida en seis episodios, la serie seguirá a la familia también a través Córdoba y Andalucía, Valencia, Madrid, Asturias y la isla volcánica de Lanzarote en una aventura gastronómica. «A mis hijas el destino que más le gustó fue la isla. Nunca habían estado y flipaban con los carabineros de allí o cómo hacían la comida con piedras volcánicas», recuerda.

«Que me den un reconocimiento en Ucrania es especial»

Además, José Andrés habla de su compromiso en Ucrania con su organización humanitaria World Central Kitchen, una labor por la que acaba de recibir la Orden al Mérito y una Placa en el Paseo de los Valientes de la mano del presidente Volodímir Zelenski.

«Que me den este reconocimiento es especial, pero muy raro; en esta guerra hay muchos héroes que no llevan capa», asegura el cocinero, que recuerda que «lo que está ocurriendo en Ucrania es una locura».

«Hay mucha gente muriendo cada día por su país, ya no solo los soldados, sino también enfermeras, médicos, profesores, arquitectos, etcétera, que día a día salen a la calle a defender a los suyos y no reciben nada a cambio. Entonces que reconozcan el trabajo importante que hacemos está muy bien, pero me resulta raro por toda esa gente», admite.

Desde que empezó la invasión rusa, la organización humanitaria de José Andrés lleva más de 180 millones de raciones de comida repartida, con la intención de «dar comida más allá de las fronteras de Ucrania, mientras los misiles rusos bombardeaban las ciudades».

Foto de archivo del cocinero español José Andrés (2d) junto al equipo de cocina de Fest Republic en Leópolis, al oeste de Ucrania, uno de los lugares en los que la ONG World Central Kitchen, de la que José Andrés es fundador, descarga productos y comida para luego repartirlos.
Foto de archivo del cocinero español José Andrés (2d) junto al equipo de cocina de Fest Republic en Leópolis, al oeste de Ucrania. EFE/Isaac J. Martín

«Recuerdo perfectamente que cuando llegué por primera vez a Kiev, estaban allí todavía las tropas rusas, y lo mismo nos pasó en Kramatorsk, Leópolis y Jersón. Nos teníamos que mover muy rápido para poder asistir a toda la gente de allí sin que nos pasara nada», apunta.

Su organización, que se fundó en 2010 para intervenir en catástrofes humanitarias aportando «la dignidad que da comer», fue «una de las primeras» en desplegar su potencial ante la crisis humanitaria ucraniana.

«Había estado en campos de refugiados, pero nunca en una situación de guerra. Gracias a todo el equipo que trabaja en la ONG y a la rapidez de los transportes para llevar la comida, aprendimos rápido de cómo había que moverse. Pero sin duda esto es lo más duro que he hecho en mi carrera», destaca.