La obra del Sorolla más íntimo se instala en el Palau Martorell de Barcelona

Barcelona (EFE).- La obra de pequeño formato del Joaquín Sorolla más íntimo se instala desde hoy y hasta marzo del año que viene en el nuevo espacio expositivo barcelonés del Palau Martorell, situado en el casco antiguo de la ciudad, con la segunda exposición de la conmemoración del centenario de la muerte del pintor.

Bajo el título «Sorolla. Cazando impresiones», la exposición reúne 193 óleos sobre tabla, cartón u otros materiales pertenecientes a la colección del Museo Sorolla de Madrid, que habitualmente no se exponen al público.

En ausencia de la comisaria de la exposición, Blanca Pons-Sorolla, biznieta del artista valenciano, el director del Museo Sorolla, Enrique Varela, ha explicado que «Sorolla pintó a lo largo de su vida cerca de 2.000 óleos sobre cartones o tablillas de muy pequeño formato, que él mismo denominaba ‘apuntes’, ‘manchas’ o ‘notas de color'».

Este formato, ha añadido, fue cada vez más utilizado a lo largo del siglo XIX por los grandes artistas, pues permitía recoger con rapidez «ideas o impresiones de cosas vistas que iban más allá de un simple boceto», y aunque en un principio se consideraron obras íntimas, productos inacabados del trabajo del pintor, «pronto se apreció en ellas su libertad creativa y empezaron a exponerse y a cotizarse como muestras de lo más personal y original del artista».

Sorolla, sostiene Varela, las utilizó a veces para ensayar composiciones, pero a menudo como mero ejercicio; y las conservaba en su estudio, sujetas con alfileres cubriendo con ellas paredes enteras, pero pronto comenzó a enmarcarlas y en todas sus exposiciones estos cuadritos tuvieron una presencia destacada.

Para el director del museo madriñeño, «igual que se puede hablar de alta cocina en miniatura, también se puede hablar de alta pintura en miniatura, pues no se trata de un mero divertimento del pintor, sino que son pequeños formatos que revelan grandes cuadros».

En esa galería de miniaturas predominan los paisajes del Mediterráneo, de Javea (Alicante), de Valencia, pero también de lugares visitados como Asturias, San Sebastián, Granada, León e Italia, momentos íntimos familiares, detalles arqueológicos o arquitectónicos.

Además de la diversidad de géneros y temáticas tratadas, la exposición muestra la evolución de su pincelada, «más precisa y anclada en lo académico en el joven artista, que evoluciona hacia su propio estilo, con una desmaterialización y una pincelada más libre».

«Sorolla. Cazando impresiones», que tras Barcelona se exhibirá en Roma, inaugura este nuevo espacio de exposiciones, un antiguo palacete neoclásico con más de 1.600 metros cuadrados situado en la calle Ample frente a la plaza de la Mercè, propiedad de Núñez y Navarro y que había albergado anteriormente el Banco de Barcelona, la Antigua Sociedad del Crédito Mercantil y la Escuela Massana.

Palau Martorell es un proyecto de iniciativa privada dirigido por Jesús Rodríguez y José Félix Bentz, que nace, según ha anunciado este último, para «situar a Barcelona en el circuito de grandes exposiciones de maestros internacionales».

Rodríguez y Bentz han avanzado que su intención es que en los próximos meses pasen por el nuevo espacio expositivo grandes maestros, como Chagall, Alphonse Mucha, Calder, Basquiat o Tamara de Lempicka.

El concejal de Turismo e Industrias creativas del Ayuntamiento, Xavier Marcé, ha subrayado que en el Palau Martorell concurren cuatro felices coincidencias: «un entorno empresarial de Madrid y Barcelona que apuesta por esta ciudad para hacer actividades artísticas; un espacio que es una maravilla y un hallazgo; una primera actividad con Sorolla, artista que supo navegar en el cambio de siglo; y la promesa de exposiciones de alto nivel que llegarán a Barcelona».