Manuel Vicent: «Cuando escuchas ‘Tatuaje’ la posguerra te salta a la cara»

Pilar Martín |

Madrid (EFE).- «Para qué inventar un personaje si ya existen personas como Concha Piquer», reflexiona el escritor Manuel Vicent acerca de la protagonista de su nueva novela «Retrato de una mujer moderna», una artista «fuerte» que se adelantó a su tiempo y que con coplas como «Tatuaje» consiguió que la historia de la posguerra «te salte a la cara».

«Oía a la Piquer cuando era niño en la posguerra, tal vez yo no tenga el talento para imaginar grandes argumentos pero sé lo que he respirado y he respirado las canciones de la Piquer, y éstas me llevan a aquel mundo, que es la forma de entender todo un tiempo y hacer un ruedo ibérico de la historia de España. Escuchas ‘Tatuaje’ y toda la posguerra te salta a la cara», ha dicho a EFE el novelista castellonense.

Con esta premisa, Vicent (Castellón, 1836) se ha embarcado en esta suerte de biografía ficcionada (Alfaguara) que a partir de este jueves estará en las librerías. Una novela que arranca con una niña analfabeta que, de la mano de su descubridor, el maestro Penella, cruza el Atlántico para llegar a Nueva York, ciudad donde conoció de primera mano el mundo del espectáculo en Broadway, esa manera de entender el «show business» que luego trajo a España.

La artista que trajo a España el «show business»

«Esto es un retrato de una mujer que se adelantó a su tiempo en la decisión de ser libre y ser una profesional. Si Humphrey Bogart decía que la humanidad se divide en dos, entre gente profesional y gente no profesional, Concha era una profesional, que era el mejor elogio que se podía hacer en ese momento a una mujer que tenía una empresa y que defendió su territorio contra todos los impedimentos administrativos (la dictadura franquista)», ha añadido Vicent.

La actriz y tonadillera española Concha Piquer durante la secuencia de una película.

La actriz y tonadillera española Concha Piquer durante la secuencia de una película. EFE/esl/Archivo

Pero a través de esta «estampa» que ha construido, el lector puede que descubra pasajes de su vida como ese «presunto asesinato» que cometió en defensa propia cuando un trabajador del teatro en el que trabajaba en Broadway la acosó.

«El misterio es que a ella no le quisieron decir si lo había matado de verdad o lo habían rematado los de la mafia para ayudarla a salir del embrollo. Ella quería saber si lo había matado pero un capo de la mafia le dijo que lo dejara correr», ha relatado.

Pero la Piquer de ingenua no tenía nada, y por eso cuando regresó a España tras su aventura americana volvió hecha una auténtica empresaria que en su equipaje traía no sólo sus vestidos, sino todo el material de su compañía, y de ahí lo del «baúl de la Piquer».

«Ella trajo a España el ‘show business’, que era también respetar al público y reconocer que el público es el que sostenía el negocio y por eso había que ofrecer todo lo mejor, fue la primera que lo introdujo y no permitió que nadie de la compañía lo echara por alto, tanto es así que echó a Manolo Caracol de su compañía porque a veces iba borracho», ha destacado.

Con el recuerdo de Vázquez Montalbán, quien decía que «una copla era una novela de tres minutos», Vicent ha destacado también , como hace en la novela, el hecho de que Piquer «jugara» con el régimen franquista con letras de canciones como «Tatuaje» u «Ojos verdes», a las que la dictadura no logró censurar; así como viviendo «amancebada» sin que nadie le pudiera decir nada.

Una mujer que «es la vida de un tiempo, una vida que no se puede entender si no pones la Piquer», ha concluido el autor.

Edición web: Mar Monreal