María Arozamena cuenta historia de un acoso escolar del que fue posible salir

Javier G. Paradelo

La profesora y escritora María Arozamena salta de nuevo a las librerías para narrar en primera persona el desgarro de un adolescente que sufre 'bullying' en su instituto, un relato de ficción sobre una situación traumática con el mensaje positivo de que del acoso también se puede salir. EFE/Javier G.Paradelo

Torrelavega (Cantabria), 17 dic (EFE).- La profesora y escritora María Arozamena salta de nuevo a las librerías para narrar en primera persona el desgarro de un adolescente que sufre ‘bullying’ en su instituto, un relato de ficción sobre una situación traumática con el mensaje positivo de que del acoso también se puede salir.

«La piel del elefante bajo la lluvia» es el título del segundo libro de esta cántabra, ilustrado por la artista Laura Súa, una novela juvenil escrita desde la perspectiva de su protagonista, y con el objetivo de acompañar a las personas que puedan estar sufriendo este tipo de situaciones y que no cuentan con las herramientas necesarias para intentar salir.

En una entrevista con EFE, María Arozamena asegura que este libro narra «el peculiar viaje iniciático» de un alumno de cuarto curso de ESO, Gabriel, para quien asistir al instituto «se ha convertido en una fuente de sufrimiento», pues se siente incomprendido ante un acosador que genera miedo a su alrededor y hace que los demás se dobleguen.

Según relata la autora, en ese viaje, Gabriel «se siente constantemente despreciado, humillado, ninguneado, amenazado y excluido socialmente por un nuevo compañero», pero en medio de todo eso también se da cuenta de que no es el único miembro del grupo que recibe un trato vejatorio, y eso le ayuda a superar la situación.

La novela plantea una reflexión multidimensional acerca de un fenómeno tan, a su juicio, complejo como es el del acoso, al profundizar en la antítesis víctima-verdugo y reflexionar sobre la paradoja del acosador que también fue víctima de acoso en el pasado, una figura recurrente en este ámbito.

Arozamena explica que las claves del libro son: el papel de la persona que presencia situaciones de acoso y no reacciona, cuál es el proceso para que una persona se acabe convirtiendo en un acosador, y la necesidad del acosado de buscar a alguien que le entienda porque «la mejor manera de salir de un laberinto es despertar».

A través de las vivencias de Gabriel, la autora quiere que las personas «se sientan acompañadas», que superen lo más terrible del acoso, y que no lleguen a interiorizar los mensajes de desprecio que reciben, porque ello supondría convencerse de que hay algo malo en ellos mismos que produce el acoso.

A su juicio, en «La piel del elefante bajo la lluvia» se pueden ver reflejados tanto chavales como familias con hijos acosados, e incluso profesionales interesados en este problema social, ya que el libro deja patente que «el acoso sucede todos los días ante nuestros ojos pero que a veces no sabemos verlo».

En este sentido, explica que en el entorno hay «multitud de microacosos cotidianos», como mofas, humillaciones o expresiones despectivas, muchas de ellas casi normalizadas porque no se hace ejercicio de empatía, de ponerse «en la piel del otro».

Su interés en «indagar lo que es el ser humano» está en el origen del libro, por eso el protagonista trata de buscar apoyos, dentro y fuera de la familia, porque sus momentos de máxima desesperación son aquellos en los que se siente incomprendido, y el proceso para salir coincide con su capacidad para encontrar personas que le crean.

Asegura que este segundo libro «abre nuevas etapas» en su faceta de escritora tras «El enigma Errandonea», una novela de misterio y aventura en la que dos adolescentes se convierten en insospechados aliados en una investigación en torno a cierto mensaje en clave hallado en un libro de San Juan de la Cruz.

Se próxima obra será una historia de ficción que verá la luz en primavera de 2023 con el título «Viaje en el tiempo a Altamira», sobre un niño que accede con su familia a ver las pinturas de los bisontes, y así emprende un viaje en el tiempo hasta el momento en que se pintaron.