Sole Ruz, la bailaora donostiarra que crea escuela

San Sebastián, 14 dic (EFE).- Sole Ruz demuestra que las palabras bailaora y donostiarra, lejos de ser incompatibles pueden ser un binomio bien avenido. Fiel siempre al flamenco de raíz, esta artista crea escuela desde su enseñanza en San Sebastián y cree que en unos años pueden salir de esta ciudad jóvenes profesionales de primer nivel.

Esta posibilidad, impensable hace no tanto, es fruto del trabajo de una carrera artística que comenzó hace tres décadas, un aniversario que Sole Ruz ha querido celebrar con la publicación de un disco-libro que tendrá su presentación en un espectáculo el próximo 17 de diciembre en el centro «El duende de la Sole» de San Sebastián.

«Flamenca de sal. Al otro lado del Duende» ha contado con las colaboraciones de grandes figuras de la guitarra como Tomatito y Jesús del Rosario, percusionistas como Lucky Losada y cantaores como Saúl Quirós, Rafita y José del Calli, ganador del primer premio en seguidillas del último festival de Cante de Minas, el prestigioso certamen que se celebra en La Unión (Murcia).

El disco va acompañado de un pequeño libro que recorre en cinco capítulos la vivencia de Ruz como artista, desde que empezó con 12 años en San Sebastián en la escuela, «casi clandestina», de Margot Escudero, emparentada con el «gran Vicente Escudero», una leyenda del baile español que tuvo su apogeo en los años cuarenta y que bailó con La Argentina y con Ana Paulova.

«Era la época de la Transición y bailábamos casi a escondidas porque en San Sebastián no había mucho flamenco», afirma.

De esos inicios pasó al tablao de un primo en Cataluña y pudo hacer realidad el amor al baile flamenco que esta donostiarra de padre malagueño había vivido desde niña.

«Tuve la suerte de poder profesinalizarme gracias esta circunstancia, pero fue fuera de aquí. En San Sebastián era imposible», asegura.

Ruz reconoce que la percepción y la aceptación del flamenco en el País Vasco en general y en San Sebastián en particular de aquellos años a la actual «no tiene nada que ver».

«Ahora la gente lo contempla como una disciplina más. Aunque no haya tanto conocimiento, por lo menos lo admiten», señala la bailaora que ve que este cambio de actitud es, en parte, resultado del trabajo realizado.

«Ha costado, pero desde hace unos dos o tres años se empieza a percibir que podemos formar a gente desde aquí que pueda bailar, si quiere como aficionada, pero también profesionalmente», asegura.

«Hay chicas de 14 o 15 años con inquietud que pueden llegar a profesionalizarse formándose en San Sebastián, remarca.

«Me encantaría sacar una bailaora, dos o tres de mi escuela. Y es algo que se va a conseguir, porque tenemos los medios, tenemos buenos profesores y gente aficionada. Es una cuestión de tiempo», afirma

Este trabajo de fondo ha merecido el respeto de muchos artistas que reconocen el esfuerzo de Sole Ruz en «una tierra que no es flamenca», en la que ha habido que empezar «desde cero» porque en Navarra, e incluso en Francia, ha habido más afición, asegura.

Los compañeros artistas «saben que hay un trabajo serio y de respeto al arte de raíz», al flamenco tradicional que es el que Sole Ruz trasmite.

«El bacalao al pil-pil es bacalao al pil-pil, luego se puede fusionar como se quiera con cocina moderna, pero si no se sabe hacer la base, no funciona», sentencia la bailaora.

Mercedes Zabaleta