Una corrida tan aparatosa como vacía deja en nada la séptima de Zaragoza

Zaragoza (EFE).- Una corrida de toros de la divisa salmantina de El Risco, que sustituía a la rechazada de El Vellosino, y tan voluminosa como vacía de raza, ha dejado en blanco el resultado y el brillo de la séptima corrida de abono de la feria del Pilar de Zaragoza.Los astados, de larga viga, hondos y badanudos, alguno con hechuras parejas a la de los bisontes de Altamira, lucían a su salida ese excesivo volumen, tan aparatoso como también lo eran sus cuernas, solo que dentro de tan amplios contenedores había un absoluto vacío de raza y de fuerzas.Y lo triste es que no tardaban en demostrarlo, ya apenas se encontraban con los capotes, que tomaban con una noble impotencia, lastrados por la nula fuerza de riñones que les impedía empujar en los embroques y, menos aún, a la hora de meter la cabeza bajo el peto de los caballos de picar.Aunque sin celo y sin humillar, se dejaron banderillear sin mayores complicaciones, pero lo peor llegaba cuando tocaban a matar y apenas podían tomar las muletas en unas cuantas y muy espaciadas arrancadas, de muy corto recorrido y con la cara alta o sin pasar más allá de los muslos de los toreros, cuando no se paraban sin remedio.Ante tal pauta de comportamiento, más o menos calcada incluso con el sobrero de El Pilar, hicieron lo que pudieron, que fue más bien poco, tanto el madrileño López Simón como sus dos compañeros, el toledano Álvaro Lorenzo y el salmantino Alejandro Marcos.Sus imposibles faenas, a veces alargadas de más en el afán utópico de sacar algo en claro de tan nulo material, se perdieron en la nada por mucha intención que pusieran en llevar unos centímetros más allá unas embestidas vacías e inexistentes, a veces más allá de lo prudente.En una feria donde se han visto un puñado de toros realmente bravos, la corrida de hoy fue la sima de una feria que no termina de dejar una tarde para el recuerdo.FICHA DEL FESTEJO.- Cinco toro de El Risco y uno de El Pilar, sobrero del titular tercero que fue devuelto por flojo, todos muy armados y de aparatoso volumen pero totalmente vacíos de raza y de fuerzas, sin juego ni emoción alguna.López Simón, de azul noche y oro: estocada desprendida (ovación); pinchazo y estocada (silencio).Álvaro Lorenzo, de caña y oro: pinchazo hondo (silencio); pinchazo y estocada trasera (silencio tras aviso).Alejandro Marcos, de celeste y oro: seis pinchazos y estocada trasera (silencio tras aviso); estocada atravesada (silencio).Entre las cuardillas, Andrés Revuelta, que también brilló con el capote, saludó tras banderillear al segundo; al igual que Curro Javier en el quinto.Séptimo festejo de abono de la feria del Pilar, con menos de un cuarto del aforo cubierto -unos 1.500 espectadores- en tarde de calorPaco Aguado