Una exposición de García Andújar empuja a repensar la tragedia migratoria

Palma, 13 sep (EFE).- El artista Daniel García Andújar induce a reflexionar sobre las migraciones que a lo largo de la historia han sido «de ida y vuelta» en un Mediterráneo, que constituye «un lugar de conflicto y de ocupación, donde unas civilizaciones intentan aniquilar a otras», en la exposición «Patente de corso», que inaugura esta semana en el Museo Es Baluard de Palma.

El Museo Es Baluard de Palma inaugura esta semana "Patente de corso", de Daniel García Andújar, una exposición que induce a reflexionar sobre las migraciones que a lo largo de la historia han sido "de ida y vuelta" en un Mediterráneo que constituye "un lugar de conflicto y de ocupación, donde unas civilizaciones intentan aniquilar a otras". EFE/ Cati Cladera

«Trata de todas estas historias que normalmente vemos solo en una dirección, de manera que, para mucha gente, lo que estamos sufriendo ahora, esta misma semana, parece una avalancha, algo que carece de una visión retrospectiva sobre la historia propia o de otros contextos políticos o sociales, cuando las historias del Mediterráneo siempre han sido de ida y vuelta y han ido variando a lo largo de la historia», explica García Andújar a Efe.

Una de las piezas de la exposición es una patera llegada con migrantes el año pasado a las costas de Santanyí, que se expondrá justo cuando este fin de semana han arribado a las islas 22 pateras con 371 personas, «en una crisis que va a más». El artista contrapone esta realidad a las historias de los expulsados desde España y refugiados en Argelia, «como territorio de cobijo», en episodios como la expulsión de los moriscos en el siglo XVII y la Guerra Civil.

El creador alicantino explica que «si ahora la gente joven en Argelia se ve obligada o está soñando con esa idea del Mediterráneo del norte y Europa, y creen que arriesgando su vida cruzando el mar encontrarán un mejor futuro, hay que replantearse que son movimientos muy cíclicos».

Un vídeo que remite a la «Odisea» y la «Eneida» muestra esa patera surcando las aguas en Mallorca, con un «Poseidón» como único pasajero.

Bajo la patera, pantallas muestran un yate de un magnate ruso, intervenido en Mallorca tras ser reclamado por Estados Unidos, y la huella que dejan los sistemas de localización por satélite de embarcaciones, como reflejo de esa «herramienta de doble filo» que constituyen las tecnologías.

La exposición arranca en dos pinturas de 1612 sobre la expulsión de los moriscos de España y tiene como «pilar angular» la historia del menorquín Deseado Mercadal, «alguien que se ve forzado por las circunstancias políticas del momento a dirigir un periódico durante la Guerra Civil y que cuando el conflicto finaliza tiene que huir».

La colección de documentación, fruto de la investigación del artista y reunida en un libro, recupera la memoria del músico, escritor y periodista que formó parte de la resistencia republicana en la Guerra Civil en Menorca, huyó, fue conducido a un campo de concentración al sur de Francia del que escapó para volver como polizón a Argel. Allí, como miles de españoles, fue apresado e internado en un campo de concentración donde sobrevivió por su condición de músico. No regresaría a la isla hasta 25 años después.

En un gran atlas del siglo XVIII, con los 163 puertos mediterráneos, el artista interviene con palabras como «ostracismo», «expatriados» o «diáspora», conceptos que sobrevuelan toda la exposición.

El conteo preciso de desaparecidos en pateras cuyo rastro se perdió en el mar inspira otra pieza, con fríos números escritos por un robot detrás de los cuales hay «personas, historias y familias que esperan que alguien haya llegado».

El artista, que ha expuesto en la Documenta de Kassel, la Bienal de Venecia y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, entre otros, aspira a generar con su obra «pequeños espacios de resistencia en este mundo cada vez más estandarizado».