Violencia intrafamiliar e infanticidio en una «Jenufa» del siglo XXI

Joan Castelló | València (EFE).- La violencia intrafamiliar, los celos y el infanticidio que forman parte del argumento de «Jenufa», del compositor moravo Leos Janácek, la primera ópera representada en el Palau de les Arts en el año 2023, se trasladan al siglo XXI, en una producción en la que ha primado la estética en detrimento del drama con tintes veristas en el que está inspirada la obra.

La representación ha constituido un rotundo éxito por la excelente dirección del valenciano Gustavo Gimeno, y por la extraordinaria intervención de las protagonistas femeninas, sobre todo el duelo vocal en la confrontación de dos personalidades contrapuestas entre la soprano Corinne Winters (en el papel de Jenufa) y la mezzosoprano Petra Lang (la madrastra Kostelnicka).

Gustavo Gimeno, en una nueva demostración de su maestría, imprimió viveza a una partitura que se adentra en el terreno de la modernidad musical del siglo XX, pero sin renunciar los cánones de la tonalidad, alternando la melodía y el dramatismo con una diversidad sonora que, una Orquestra de la Comunitat Valenciana perfectamente engrasada, sacó adelante con brillantez y de nuevo dio muestra de ductibilidad y versatilidad para afrontar con solvencia músicas de todos las escuelas de los últimos siglos.

Encomiable ha sido también la actuación del coro de la Generalitat, dirigido por Francesc Perales.

Violencia intrafamiliar e infanticidio en un drama verista

Las grandes triunfadores de la noche fueron la estadounidense Corinne Winters, que interpretó con gran sensibilidad el papel de Jenufa, una huérfana maltratada psíquicamente por su madrastra y enamorada de Steva, un hombre, borracho y vividor, que la deja embarazada y luego la abandonada por otra mujer; y la alemana petra Lang, la madrastra Kostelnicka, una mujer con profundas convicciones religiosas, pero que no dudará en dar muerte al bebé de Jenufa para salvar el honor.

Destacadas han sido también las interpretaciones de los dos protagonistas masculinos, los hermanastros Laca y Steva, interpretados por dos tenores norteamericano Brandon Javanovich y Norman Reinhardt, los dos enamorados de Jenufa. Steva dejará plantada a Jenufa mientras que Laca, pese a ser rechazado en un principio, mantendrá por encima de todas las consideraciones sociales y morales su amor por Jenufa.

Pese al crimen cometido por Kostelnicka, que ella admite públicamente, este drama, inspirado en una obra de teatro de Gabriela Preissová, tiene un final feliz con boda entre Laca y Jenufa, que protagonizan una última escena de ardiente deseo que se va intensificado al mismo tiempo que va in crescendo la música con que concluye la ópera.

La dirección de escena de Katie Michel ha puesto el énfasis en la contraposición de caracteres de las dos protagonistas femenina, mientras que la escenografía de Lizzi Clachan trasladaba la acción al siglo XXI con tres habitáculos de muebles funcionales y modernos:

Un primero con dos estancias de una empresa divididas por un cuarto de baño con pared abierta al público; un segundo con las estancias tipo loft de una vivienda, incluido un zulo donde estuvo encerrada Jenufa, y un tercero que acogía el local de la ceremonia de la boda.

La vigencia de los problemas sociales

Poco más de un siglo después del estreno de la ópera (en el Teatro Ncional de Brno en 1904), siguen igual de vigentes o más los grandes problemas sociales planteados, como es la violencia intrafamiliar que llega al cenit con el infanticidio de un recién nacido y las familias desestructuradas como origen de conflictos pasionales, además de odios y celos, en un realismo desgarrador, matizado en esta producción por una estética efectista.

El público, que no llenó el aforo de Les Arts, aplaudió a todo el elenco y al director Gustavo Gimeno, aprobando así la valentía de los responsables artísticos de Les Arts por programar una obra con poco predicamento popular pero que es un referente de la evolución musical del siglo XX.