El Luton Town y la contrarreloj de Kenilworth Road. EFE/EPA/Neil Hall

El Luton Town y la contrarreloj de Kenilworth Road

Manuel Sánchez Gómez |

Londres (EFE).- Ni 24 horas habían pasado cuando las obras comenzaron en Kenilworth Road. Varias excavadoras se dirigieron al estadio del Luton Town horas después de que el club de las afueras de Londres eliminase al Coventry City en el playoff y ascendiera a la Premier League por primera vez en treinta años. Comenzaba así una carrera de 75 días y 11 millones de euros.

Esa es la cifra aproximada que el Luton cree que le costará remodelar Kenilworth Road, el estadio más pequeño de la historia de la Premier League. Poco más de 10.000 personas se pueden dar cita en este campo que convive embutido en un vecindario, en el que los accesos pasan entre los jardines de las viviendas colindantes y cuya sala de prensa es durante el partido un bar.

Luton, un equipo humilde

Los aficionados del Luton están acostumbrados a vivir con estas instalaciones humildes y de hecho el campo se parece bastante a cómo estaba hace 80 años, sin embargo quienes no están acostumbrados a estas estrecheces son las grandes estrellas del fútbol mundial que tendrán que aparcar durante un fin de semana al año los lujos para visitar al Luton.

Y para asegurarse de que la historia de que Erling Haaland pisa Kenilworth Road llega a todo el mundo, el Luton tiene que mejorar las posiciones de prensa, uno de los requerimientos de la Premier para que el campo pueda albergar partidos. En estos momentos, antes de las obras, la tribuna de prensa solo comprende 29 asientos y en el último partido del Championship varios periodistas se quedaron sin entrada y otros fueron mandados a la grada de público.

El Luton Town y la contrarreloj de Kenilworth Road.
El Luton Town y la contrarreloj de Kenilworth Road. EFE/EPA/Neil Hall

Esto no podrá ocurrir la temporada que viene, porque la competición exige que haya 50 asientos de prensa y que en la sala de conferencias quepan 70 periodistas. Unas condiciones que, por ejemplo, en el caso del Fulham y su Craven Cottage, se cumplen a duras penas.

Posiciones para comentaristas de televisión, de radio, cámaras de VAR, un nuevo sistema de alumbrado, la reconstrucción de la grada de los palcos… Estas son solo algunas de las remodelaciones que el Luton tiene que llevar a cabo en los 75 días que hay entre que ascendieron en Wembley y comience la próxima Premier.

Para ello contarán con un gran impulso económico, el premio monetario del ascenso. El Luton se llevó el conocido como “partido más rentable del mundo” al doblegar al Coventry City, porque ascender a la Premier League suele reportar más de 100 millones de libras (130 millones) a lo largo de las próximas tres temporadas. En caso de mantenerse, como han hecho esta temporada Fulham y Nottingham Forest, el ingreso económico puede irse hasta los 300 millones de euros en tres años.

Según el economista especializado en fútbol Kieran Maguire, el ascenso del Luton le dará unos ingresos económicos iguales a los que han logrado en las últimas 17 temporadas, en las que han estado entre la Segunda y la Quinta división.

Ingresos por TV

Los ingresos televisivos, que varían entre los 150 millones que se lleva el campeón y los 100 del colista, y los nuevos contratos publicitarios, con el glamour que atrae la Premier, permitirán al Luton amortiguar el golpe de las obras.

Incluso podría desatascar el proyecto del nuevo estadio, ese que lleva encallado desde 2019. El Luton planea mudarse entre 2025 y 2027, en función de cuando se apruebe el plan, a un nuevo estadio en una localización diferente a Kenilworth Road y que aumentaría la capacidad del mismo hasta 19.000 espectadores.

El coste del mismo podría elevarse por encima de los 100 millones y dependerá en buena medida del papel el curso que viene del Luton en Premier. Eso supondrá un descanso para los aficionados que tienen sus casas pegadas a Kenilworth Road y que más de un domingo tienen que dedicar parte de su día a limpiar las botellas de cerveza vacías que dejan los aficionados en sus patios.