El cubano Erick Hernández logra un nuevo récord mundial de dominio de balón

La Habana, 9 oct (EFE).- El cubano Erick Hernández sumó este domingo una nueva marca a sus múltiples récords de dominio del balón al golpear la esférica con la cabeza, durante 1 hora, 9 minutos y 50 segundos.

El exfutbolista, de 56 años, batió esta vez sus dos récords anteriores desde la posición sentado en el suelo y con 1,5 kilogramos de peso atados alrededor de cada tobillo.

En 2017 había dado toques al balón por 43 minutos y 5 segundos, y al año siguiente, implantó en una prueba similar una nueva marca mundial con tiempo de 1 hora y 59 segundos.

Hernández regresó en esta jornada al hotel Copacabana de La Habana donde en abril de este año había dado -de pie- 351 toques con su cabeza al balón durante un minuto, y con ese resultado superó la marca que estaba en poder del chino Gao Chong, con 341 golpes.

El cubano Erick Hernández realiza un dominio de balón, dando golpes con la cabeza en La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastrascusa

Conocido como ‘el Dominador’, Hernández cuenta con varios récords Guinness homologados: en 2005, por tocar la pelota 319 veces en un minuto con la cabeza, y en 2009, cuando controló el balón con los muslos durante una hora y 28 minutos.

En 2020, desde su casa debido al aislamiento obligado por la pandemia, repitió su presencia en el Libro Guinness, cuando le dio con la cabeza a la redonda en 188 ocasiones en solo 30 segundos, para batir por uno la anterior marca, que él mismo había homologado en 2011.

Hernández comenzó a practicar la modalidad del dominio del balón en 1994, una tradición que había practicado primero su hermano Douglas, precursor de la especialidad en Cuba.

Desde entonces ha probado su habilidad para tocar el balón con casi todas las partes del cuerpo, logrando marcas de dominio con los muslos, las rodillas, los pies, la cabeza, sentado, de pie o corriendo los 100 metros y el maratón. 

El cubano Erick Hernández realiza un de dominio de balón, dando golpes con la cabeza hoy, en La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastrascusa

Edición web: Sebastián Bayona