La FIFA se engancha al sueño de los niños llegados en patera

José María Rodríguez |

Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- Cientos de niños llegados en patera solos a Canarias, Andalucía o Murcia han encontrado en el fútbol una vía para integrarse en su nueva sociedad: se entrenan en clubes de barrio, hacen amigos y se sienten parte de un equipo, pero cada semana sufren por no poder jugar porque la FIFA no les deja… O no les dejaba, ya que los rectores de este deporte acaban de entender su queja.

Hasta esta semana, la FIFA aplicaba a estos chicos la regulación sobre fichajes que estableció hace unos años para cortar de raíz el tráfico de menores que estaban fomentando algunos clubes, sobre todo europeos, con promesas infantiles de América Latina, África o Asia; niños que en los casos más sangrantes incluso fueron abandonados en la calle en un país que no era el suyo cuando el club que los trajo a Europa decidió que no eran los «cracks» que esperaban.

En ese marco se encontraban Bakary, Issa, Yacouba, Sekou… y decenas de adolescentes africanos más bajo tutela del Gobierno de Canarias desde que llegaron a las islas en una patera sin un adulto que cuidara de ellos y que entrenaban en clubes modestos de las islas para hacer deporte, practicar español y entablar amistades; niños a los que la federación en cuestión les niega la ficha aplicando la normativa FIFA (en particular la de Las Palmas, porque la de Tenerife era más laxa en su interpretación).

En una reforma del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores (RSTP, por sus siglas en inglés) a la que ha tenido acceso EFE, la FIFA acepta la situación que le había planteado el fútbol español a petición de numerosas personas implicadas en la educación de menores vulnerables en Canarias, entre ellas la juez de Menores Reyes Martel, que incluso recabó el apoyo de un campeón del mundo, Vicente del Bosque, para intentar hacerse oír en la RFEF.

La FIFA se engancha al sueño de los niños llegados en patera
Imagen de un menor senegalés en Tenerife. EFE/Miguel Barreto

Desde 2020, la FIFA admitía una excepción «humanitaria» con las fichas de estos niños, pero con una condición que no todos cumplen: solo se aceptaban fichas de menores de 18 años si esos chicos tenían la condición legal de refugiados o solicitantes de asilo.

En una circular que se está enviando hoy a las federaciones y que entrará en vigor la semana próxima, el máximo órgano del fútbol mundial mantiene el principio básico de que «las transferencias internacionales de jugadores menores de 18 años están, en general, prohibidas», pero abre la mano con la excepción humanitaria.

«Se ha encontrado un equilibrio entre la aplicación estricta de la excepción para evitar la elusión (de la norma) y los intereses de los niños cuya situación particular no entra en el estatus estrecho o formal de solicitante de asilo o refugiado, pero que, sin embargo, han sido reconocidos como vulnerables y que requieren la protección del estado a las autoridades estatales competentes», razona la FIFA.

A partir de ahora, los clubes que sean «puramente amateurs» (solo ellos) podrán inscribir a un jugador extranjero menor de 18 años si ha sido reconocido formalmente como «menor vulnerable no acompañado». Esa condición la tienen todos los menores no acompañados en España, cuya tutela corresponde a las autoridades públicas, en concreto a las comunidades autónomas.

La FIFA se engancha al sueño de los niños llegados en patera
La directora general de Protección a la Infancia del Gobierno de Canarias, Iratxe Serrano. EFE/Miguel Barreto

En cambio, los clubes profesionales seguirán rigiéndose por la excepción humanitaria estricta: ellos solo podrán fichar a jugadores menores de edad de otros países si son refugiados o solicitantes de asilo. Y hay una cláusula de salvaguardia adicional: los menores vulnerables podrán cambiar de club en el mismo país en el que se inscribieron, pero solo si el club de destino es amateur.

«Estaban tratando a estos chicos como si fueran fichajes del París Saint Germain, el Barça o el Real Madrid», asegura a Efe Carlos Herrera, educador de un centro de menores de Gran Canaria, que tiene a su cuidado a varios chicos de Mali que entrenan con clubes de base de varias localidades de la isla.

Herrera lleva semanas batallando en las redes sociales y en los despachos federativos con este asunto, pero incluso ayer mismo le negaron una ficha, para disgusto de los chavales. De su lado tenía incluso al Defensor del Pueblo, que en su informe de 2021 se hacía eco de «la discriminación» que sufrían estos chicos de centros de Canarias para practicar deporte federado y ordenó a la RFEF que inscribiera «con carácter inmediato» a los que protagonizaba las quejas concretas que había recibido.

También la directora general de Protección a la Infancia del Gobierno de Canarias, Iratxe Serrano, se había pronunciado varias veces contra esa discriminación contra menores reconocidos legalmente como vulnerables. «No vinieron a España a jugar al fútbol, pero el deporte es su vía de integración», recalca Serrano.

La magistrada Reyes Martel lo tiene claro: «Pretendiendo proteger a los menores, lo que se ha hecho es perjudicar a un montón de niños que no han venido a Europa a jugar al fútbol, han llegado en patera o en los bajos de un camión a España, Italia o Francia y solos. El deporte es un recurso de integración de primera magnitud… pero los chicos entrenan con sus compañeros y luego no pueden jugar, se tienen que quedar en la grada. Se sentían apartados, discriminados».

Esta juez de menores de Gran Canaria ha liderado buena parte de la presión elevada desde las islas a la RFEF para que esta regulación cambiara, por el interés de los menores y porque no entendía que lo que era posible, por ejemplo, con los chicos inmigrantes que practican baloncesto, no lo fuera para los que eligieron el fútbol.

«Tengo varios menores que estaban desesperados con este tema. Uno de ellos es muy bueno, aunque eso es lo de menos, porque lo importante es que jueguen. Y me pregunta todos los días, cuándo voy a poder fichar, cuándo», relata la magistrada. Si la FIFA cumple los plazos que ha anunciado a la RFEF, desde la semana próxima.