La pelota vasca se renueva en Biarritz, el frontball se consagra como opción

Madrid, 20 oct (EFE).- La pelota vasca se renueva. Los campeonatos del mundo que comenzarán el próximo domingo en Biarritz (Francia) ofrecerán cuatro novedades hace poco impensables en uno de los deportes más apegado a sus tradiciones: habrá participación femenina en cesta punta, las paletas no tendrán que ser «de maderas nobles» sino que podrán emplear materiales tan modernos como la fibra de carbono, los hombres de las modalidades de goma competirán en pantalón corto y debutará la nueva disciplina ‘urbana’ del frontball.

Julián García Angulo, presidente de la Federación Española y secretario general de la internacional (FIPV), explicó a EFE que la pelota «necesita modernizarse poco a poco» sin perder su esencia, sobre todo para facilitar y abaratar su práctica, de modo que pueda expandirse por países en los que actualmente tiene poca implantación.

Participarán en los Mundiales una cifrá récord de 34 países de los cinco continentes.

La inclusión en el Mundial absoluto de la prueba femenina de cesta punta culmina un proceso que ya dio un paso decisivo con el Mundial sub-23 de 2021, disputado en Castilla-León en frontón de 36 m, en el que se proclamaron vencedoras Maite Ortiz de Mendibil y Eneritz Lizardi.

Ambas figuran en la selección de estos Mundiales de Biarritz, en los que las mujeres ya participarán en el frontón de 54 metros, el de mayor dimensión. «Las españolas son fantásticas», apuntó García Angulo.

En cuanto a los materiales de las paletas de goma, la obligación de que sean de madera, y de madera noble, se suprime para abrir la posibilidad a materiales sintéticos como la fibra de carbono.

«Cambian el sonido, dan más velocidad», indicó el presidente federativo. «Hay que adaptarse».

Otro cambio afectará a la equipación tradicional. En las modalidades de goma los hombres podrán vestir pantalón corto, en lugar de largo. Es, dijo García Angulo, una manera de acercar la competición a las condiciones reales en la que se entrenan los pelotaris: «Todos entrenan de corto, hasta los de cesta punta».

Las mujeres competirán con falda.

Pero la gran novedad de los campeonatos será el lanzamiento a gran escala del frontball, una modalidad que recoge la quintaesencia de la pelota: el pelotari golpea la pelota con la mano contra una sola pared de cuatro metros.

Cualquier niño que mientras pase por la calle bota una pelota contra un muro es un potencial jugador de frontball. Una disciplina que quiere encontrar su sitio entre los ‘urban sports’ que tienen un hueco cada vez mayor en el programa olímpico.

«Se juega a mano, con una pelota que cuesta 1,5 euros», subrayó García Angulo. «¿La pelota tradicional podría ser olímpica? A día de hoy, no. El frontball, quizás».

La FIPV lleva tres años llamando a las puertas del COI para colaborar en distintos planes. «Es un proyecto de futuro, una modalidad que incluso podría tener un día su propio mundial», apuntó.

Para el frontball, que se puede practicar contra cualquier pared, se ha habilitado en este Mundial el frontón de Bidart, donde se jugará contra la pared lateral, rodeada de gradas alrededor para que el público lo siga de cerca.

Es una prueba, además, en expansión. Los Juegos Panamericanos del próximo año en Santiago de Chile contarán con el frontball en su programa. Tras el Mundial, la FIPV impartirá en Venezuela cursos de formación para los países de la región.

En la pasada edición mundialista, Barcelona 2018, se impuso Francia, con España en segundo lugar por diferencia de solo una medalla de plata.

«Esta vez», apuntó García Angulo, «no sabemos qué puede pasar porque no tenemos referentes de a dónde pueden ir a parar las tres nuevas medallas, la femenina de cesta punta y las dos de frontball. México, Francia, España, Argentina… ya veremos».

La primera medalla olímpica ganada por España en su historia fue el oro de los puntistas José de Amezola y Francisco Villota en París 1900.

Los campeonatos repartirán sus pruebas de frontón de 30 m, 36 m y 54 m, trinquete y frontball por Biarritz, Bayona, Hasparren y Bidart. El frontón de Biarritz es el de mayor cabida, con un aforo de 1.200 personas. Todas las entradas están ya vendidas.