Lagarde reconoce que la depreciación del euro empuja al alza la inflación

Bruselas, 26 sep (EFE).- La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha reconocido este lunes que la depreciación del euro «ha contribuido al aumento de las presiones inflacionistas» en la eurozona.

En una comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara ha explicado que este factor se suma al aumento de los precios de la energía y los alimentos, factores «dominantes» de la inflación en general, que en agosto alcanzó una tasa interanual del 9,1 % en el área de la moneda única.

También ha dicho que contribuyen a la subida de precios los cuellos de botellas en las cadenas de suministros, pese a que se han «suavizado»; la recuperación de la demanda del sector servicios, que «pone presión al alza sobre los precios»; y que «es probable» que la fortaleza del mercado laboral y algunas medidas para compensar la inflación empujen al alza los salarios.

El euro en mínimos

Esta mañana el euro tocó un nuevo mínimo y llegó a cambiarse a 0,9551 dólares.

Si bien la mayoría de las proyecciones de inflación a largo plazo se sitúan en torno al objetivo del BCE del 2 %, «las señales de recientes revisiones por encima de este objetivo en algunos indicadores justifican un monitoreo continuado», ha asegurado Lagarde.

Las últimas previsiones del BCE apuntan a que la inflación anual cerrará 2022 en el 8,1 % y bajará al 5,5 % el año próximo y al 2,3 % en 2024.

Sin embargo, la presidenta del BCE ha advertido de que los riesgos para esta perspectiva son al alza y reflejan «sobre todo la posiblidad de mayores perturbaciones en los suministros de energía».

«Aunque estos factores de riesgo son los mismos para el crecimiento, su efecto sería opuesto: aumentarían la inflación, pero reducirían el crecimiento», ha precisado la exministra francesa ante los eruodiputados.

Monedas de euro en las manos. EFE/J.J.Guillen

Ralentización del crecimiento

El BCE, ha recordado, estima una ralentización «sustancial» del crecimiento en la eurozona en los próximos trimestres debido a la inflación, la pérdida del impulso que supuso la reapertura de la economía, la debilidad de la demanda global «en el contexto de una política monetaria más dura en muchas grandes economías», así como la «alta incertidumbre».

La institución espera un crecimiento del PIB de la eurozona del 3,1 % en 2022, pero solo del 0,9 % en 2023, para remontar después al 1,9 % en 2024.

En este contexto, Lagarde ha reiterado que el BCE prevé volver a subir los tipos de interés en las próximas reuniones del Consejo de Gobierno, tras haberlos incrementado en 50 puntos básicos en julio y en 75 puntos básicos este mes, hasta el 1,25 %, tras haber estado en mínimos históricos durante años.

El objetivo es «enfriar la demanda» y evitar el riesgo de una subida persistente de las expectativas de inflación, según Lagarde, quien ha destacado que sus decisiones dependerán de los datos que vayan recibido y la evolución de la perspectiva de inflación.

Lagarde ha instado a los Gobiernos a apoyar su política monetaria con medidas fiscales «temporales» y «específicamente diseñadas para ayudar a los que están necesitados», y no con ayudas generalizadas que puedan aumentar la inflación.