Vecinos del edificio Venus de La Mina tardarán 3 años en tener nuevos pisos

Barcelona (EFE).- El millar de vecinos de las 244 viviendas del edificio Venus del barrio de La Mina de Sant Adrià de Besòs (Barcelona) tendrán que esperar al menos tres años más para tener nuevas viviendas y ver derribado el inmueble, en lo que se asemeja a una historia interminable que se inició a principios del siglo XXI.

En una entrevista concedida a EFE, la alcaldesa de Sant Adrià de Besòs, Filo Cañete, ha asegurado que el consistorio es «empático con la situación, que se ha prolongado demasiado», en referencia a los casi veinte años de retraso que las diferentes administraciones implicadas en esta operación urbanística y social han tardado, hasta ahora, en abordar el futuro del edificio Venus y sus vecinos.

Cañete ha precisado que los responsables de la nueva Oficina técnica para el realojamiento de las familias del Venus, abierta a principios de este verano, ya han establecido un primer contacto con el 55 % de los vecinos y que tienen un centenar de casos abiertos, teniendo en cuenta que de cada vivienda puede producirse más de una consulta de realojamiento.

«Empatizamos mucho con los vecinos y queremos que queden contentos», afirma la alcaldesa de Sant Adrià de Besòs, que sustituyó el año pasado a Joan Callau (PSC), en un relevo pactado que favorecerá que Cañete opte a la alcaldía en las próximas elecciones municipales de 2023, una opción que ya ha comunicado a la agrupación de su partido.

Con la intervención de los profesionales de la Oficina técnica se espera que el acompañamiento individualizado a las familias del edificio Venus permita una solución de vivienda personalizada, ya se trate de propietarios, arrendadores o casos de personas en situación de vulnerabilidad que los hayan ocupado por necesidad, ha precisado la alcaldesa.

Se calcula que un millar de personas viven, de una manera u otra en el macro-inmueble, muy degradado en su interior y también en el exterior, ya que se trata de un edificio expropiado por lo que apenas se han hecho mejoras o reparaciones en los últimos años y en el que se sospecha que existen incluso plantaciones de marihuana.

La alcaldesa estima que, entre encontrar una solución al tema de la expropiación (que los vecinos han llevado a los tribunales), construir los dos nuevos edificios necesarios para albergarlos y pactar las compensaciones se tardará «unos tres años, aproximadamente», concreta.

A esta problemática situación se añade también el hecho de que en los dos edificios que se había previsto inicialmente que se ubicaran los vecinos del Venus se encuentran ahora familias vulnerables que los han ocupado.

El consistorio de Sant Adrià de Besòs atenderá a estas familias vulnerables, según Cañete, pero no regularizará las ocupaciones de estas viviendas.

Sí se prevé añadirlas a la lista de espera para tener un recurso residencial, que en este municipio se eleva a unos 300 casos.

«El derribo del Venus es muy significativo para dar un empuje al Plan de transformación urbanística de La Mina y ver la luz al final del túnel», según la alcaldesa.

El objetivo inicial de este plan, impulsado a principios del siglo XXI por varias administraciones, suponía ir más allá de una rehabilitación urbana y pretendía una intervención global, a nivel social, de desarrollo económico, participación ciudadana y mejora de la convivencia que, en el caso concreto del edificio Venus, encalló hace unos doce años y tiene pendientes incluso citas judiciales.

Así, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña instó en 2020 al Consorcio del barrio de La Mina, compuesto por la Generalitat, los ayuntamientos de Sant Adrià de Besòs y Barcelona y la Diputación de Barcelona, a reactivar el proyecto de expropiación y derribo del edificio Venus, después de que los vecinos presentaran alegaciones contra la misma y la administración no respondiera durante diez años.

Además, los vecinos también han demandado a las administraciones por daños y perjuicios por esta «inactividad injustificada» durante tantos años, un procedimiento judicial que no se ha resuelto por el momento, han indicado a Efe fuentes del Col.lectiu Ronda, el bufete de abogados que representa a los vecinos del Venus.

Aparte del conflicto del edificio Venus, La Mina tiene otros retos pendientes, según la alcaldesa, como el uso que se debe dar al inmueble que ubicaba el antiguo centro de atención primaria del barrio y que ahora está cerrado.

Cañete vería con buenos ojos que se convirtiera ese espacio en una residencia geriátrica o en un centro de urgencias de atención primaria, ya que Sant Adrià no cuenta con hospital propio y los centros de asistencia primaria del municipio ya han alertado de la gran cantidad de vecinos que deben atender. EFE.

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