Sergio Jiménez Foronda | Logroño (EFE).- Una marea de unos 800 peregrinos han puesto rumbo este sábado a pie al Monasterio de Valvanera movidos por la curiosidad, la tradición y el afán de ponerse a prueba a nivel físico y mental en la Valvanerada más numerosa desde 2017.
La plaza del Ayuntamiento de Logroño se ha llenado a última hora de este sábado de numerosos chalecos amarillos portados por los participantes en la Valvanerada, que han acudido equipados con mochilas y bastones de senderismo.
Entre los peregrinos ataviados con chaleco amarillo se encontraba el presidente del Gobierno de La Rioja, Gonzalo Capellán, quien ha iniciado la peregrinación con la previsión de completar el tramo hasta Navarrete, junto al director general de Juventud, Diego Azcona.
Capellán, acompañado del prior de la Abadía de Valvanera, José Giunta; y del alcalde de Logroño, Conrado Escobar, ha dado la señal de salida de esta ruta al cortar la cinta inaugural, tras lo que la masa de peregrinos ha iniciado la marcha por la avenida de la Paz.
Con un total de 63 kilómetros hasta el Monasterio de Valvanera, esta peregrinación recorre las calles logroñesas de Muro de Cervantes, Portales y Murrieta hasta avenida de Burgos, desde donde los participantes accederán por la calle Estanque al Parque de San Miguel antes de emprender el camino hacia La Grajera.
Entre las peregrinas que han contribuido este año a mantener viva una de las tradiciones riojanas más antiguas está Delia Pomar, natural de Logroño, quien ha indicado a EFE que es el tercer año consecutivo que acude a la Valvanerada con la intención de hacer el recorrido completo, al igual que en ediciones pasadas.
Pomar ha explicado que comenzó a interesarse por esta iniciativa porque “es algo que se suele hacer en Logroño” y hace tres años se animó a peregrinar junto a su pareja.

“Te sientes muy acogido”
“Me gusta porque es una marcha en la que suelen participar personas de aquí, y que, aunque es muy pequeña, te pone a prueba mental y físicamente”, ha remarcado esta peregrina, quien ha añadido que durante el camino “te sientes muy acogido en todos los puesto, ya que está muy bien organizado”.
Ha destacado que la primera vez que completó la Valvanerada pensó que no iba a volver a apuntarse, pero “le coges el gustillo”, por lo que ha animado a todo el mundo a sumarse como “un reto personal”, aunque “no tienes que acabarla”.
Sobre cómo se prepara para afrontar este reto, ha señalado que, días antes de empezar, procura “hacer alguna ruta y algún paseo más largo”, como ha hecho este año con el Camino Lebaniego.
Otro de los numerosos peregrinos de esta edición de la Valvanerada ha sido Cristian Fernández, de Alberite, quien ha indicado a EFE que se ha apuntado por “curiosidad”, ya que ni siquiera acostumbra a realizar rutas largas andado, pero quiere comprobar hasta dónde puede llegar.
“He ‘engañado’ a dos amigos para venir”, ha bromeado Fernández, quien ha señalado que su intención es completar los 63 kilómetros que separan la capital riojana del Monasterio de Valvanera “yendo despacito y con calma, si hay que parar un poco, pues se para”.
Encomendados a la Virgen
Minutos antes del inicio de la marcha, el prior de la Abadía de Valvanera ha tomado el micrófono para dirigirse a los peregrinos y agradecerles su participación, así como la labor de los organizadores, instituciones, profesionales y patrocinadores que colaboran.
“Los encomiendo a la Virgen de Valvanera para iniciar esta marcha bajo su protección y bendición, si Dios quiere, los veo allá arriba”, ha remarcado Giunta antes del inicio de la ruta.
La edición de 2026 de la Valvanerada ha contado con la participación del Club Deportivo Envero, que inscribe a tres deportistas con discapacidad, quienes han ocupado la primera línea de salida.
La llegada de los primeros marchadores al Monasterio de Valvanera está prevista para las 6:30 horas de ese domingo, de forma que el control de sellado abrirá en el monasterio media hora antes.
La Valvanerada nació en 1956, lo que la convierte en una de las tradiciones más antiguas de la comunidad autónoma, aunque en algunos años no llegó a celebrarse.






