Santander (EFE).- El investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México Tomás Pérez Vejo reconoce que España y México comparten tres siglos de historia, pero no la misma memoria de ese periodo, y opina que las distintas interpretaciones del pasado colonial responden más a una cuestión «de memoria y política» que a un problema estrictamente histórico.
Este historiador lebaniego, que reside desde hace varios años en México, incide en que «una cosa es la historia y otra cosa es la memoria».
Y advierte de que la voluntad de los estados contemporáneos de crear una memoria homogeneizada puede convertirse en un problema, porque las memorias son divergentes.
En este sentido, señala que existen distintos relatos tanto en México como en España sobre la conquista.
En México, explica, hay una visión mayoritaria que la considera como la destrucción del país y otra, minoritaria, que la entiende como su origen.
Mientras, en España también conviven un relato que presenta la conquista como la gloria de los conquistadores y otro, minoritario, que la interpreta como un genocidio.
Pérez Vejo (Caloca, 1954) considera, por ello, que el enfrentamiento actual es «un problema no histórico sino de memoria».
Y ello porque la historia trata de aproximarse a los hechos, mientras la memoria construye diferentes relatos sobre ellos.
Cántabros en México
En el Hall Real del Palacio de La Magdalena, donde ha impartido una conferencia organizada por la Asociación Cultural Plaza Porticada en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Pérez Vejo recuerda que montañeses y vascos llegaron a controlar en el siglo XVIII buena parte del comercio, la minería y las empresas.

Fue una presencia que se prolongó durante el siglo XIX con la participación de numerosos cántabros en ámbitos intelectuales, periodísticos y políticos.
Entre ellos destaca a Telésforo García, empresario y fundador de periódicos mexicanos. Nació en el valle del Nansa, y tuvo un papel relevante en la vida política mexicana.
También fue el introductor del denominado «liberalismo científico».
Pérez Vejo pone el foco además en la figura del intendente Juan Antonio de Riaño, natural de Liérganes.
A su juicio, Riaño es un ejemplo de cómo una misma figura histórica puede recibir valoraciones diferentes,.
Señala que, mientras que para sus descendientes puede ser considerado un héroe y una víctima de una guerra injusta (la de la Independencia de México), en el relato construido por el Estado mexicano aparece como el «malo de la película».
Nacionalismos y confrontación política
El historiador advierte de que el auge de los nacionalismos históricos ha convertido la historia en una herramienta de confrontación política.
Pero también subraya que esta utilización política del pasado no es un fenómeno nuevo.
Para Pérez Vejo, ni la España actual es la del siglo XVI ni el México actual es el de ese periodo, por lo que, a su juicio, «nadie es responsable de lo que hicieron sus antepasados», especialmente cuando han transcurrido cuatro siglos.
Considera que la historia compartida podría convertirse en una herramienta de entendimiento entre ambos países, aunque cree que los mismos hechos pueden integrarse en relatos diferentes sobre el pasado de cada comunidad política.
¿Quién fue Hernán Cortés?
El historiador alerta de la pérdida de conocimiento sobre determinados personajes históricos.
Así, señala que hoy en día en los colegios españoles es probable que nadie sepa quién fue Hernán Cortés, porque opina que figuras fundamentales para comprender ese periodo han dejado de enseñarse.
En cuanto a la presencia cántabra en México, Pérez Vejo lamenta la pérdida de memoria sobre ese legado tanto en el país como en Cantabria.







