Arezo y Sameem, afganos en España: Queremos trabajar para vivir aquí

Arezo Rahimi y Sameem Keyan llegaron a España hace un año en vuelos que evacuaron a afganos de Kabul, tomada por los talibanes. Ella era la presidenta de la Federación Femenina de Fútbol y él traductor de periodistas extranjeros. Salvaron su vida, pero ahora tienen que empezar de cero: «Necesitamos trabajo».

Ambos tienen ya hijos españoles, nacidos durante estos doce meses en los que se han dedicado a aprender el idioma y a caminar en solitario, pero, explican a EFE, se enfrentan, al igual que el resto de los refugiados, con el problema de la vivienda y el trabajo.

Arezo Rahimi (i) y Sameem Keyan posan con su hijo en un parque de Leganés (Madrid). EFE/Juan Carlos Hidalgo
Arezo Rahimi (i) y Sameem Keyan posan con su hijo en un parque de Leganés (Madrid). EFE/Juan Carlos Hidalgo

«Quiero entrenar un equipo de fútbol femenino»

Arezo sueña con poder formar un equipo de fútbol de refugiadas. También con poder ayudar a otros afganos recién llegados a integrarse en la cultura española.
«Me gustaría crear un equipo, pero no tengo ayudas ni facilidades ahora; también podría entrenar a otras afganas con las que me he puesto en contacto o a un equipo español, pero de momento sólo puedo estudiar español y volver a casa».
Ella ha tenido la suerte de estar acompañada en Madrid de gran parte de su familia: sus dos hermanas, sus padres, un hermano y su marido. Y ahora también está Yusya, su bebé de siete meses, con el que acude a la entrevista en un parque de Leganés (Madrid). Salió de Kabul embarazada de cinco meses.

Arezo Rahimi llegó a España, junto a su hijo y su marido Sameem Keyan, hace un año en vuelos que evacuaron a afganos de la capital -Kabul- tomada por los talibanes. EFE/Juan Carlos Hidalgo

No quiere que se olvide a las mujeres que se han quedado en su país, como sus jugadoras, que han tenido que abandonar el deporte e incluso cambiar de casa para no ser localizadas.
«Hay dos equipos femeninos que han escapado a Australia y Portugal, pero otro está en Afganistán; ahora se dedican a cuidar de los hijos y de los maridos».
Recuerda también a los familiares que siguen en Afganistán. «No tenían pasaporte y no han podido salir, no han tenido ayuda, están en una mala situación».
Arezo subraya que para los talibanes el gran problema del país son las mujeres, «cuando el problema real es la pobreza y la falta de seguridad».
«No creen en ellas, tienen prohibido trabajar y solo quieren que cuiden de los niños y de los hombres; no creen que tengan el mismo talento que los hombres», lamenta.

Arezo Rahimi posa con su hijo en un parque de Leganés (Madrid). EFE/Juan Carlos Hidalgo

«Los españoles son muy amables, pero no hay trabajo»


Sameem Keyan sigue viviendo en un piso de Accem, la entidad encargada de su proceso de acogida e integración durante este año. Tiene aquí a su mujer y a sus dos hijos, una nacida hace dos meses. Ingeniero civil de formación, busca trabajo.
«No tenía opción de quedarme, tuve que abandonar mi país. Para la gente que había tenido un papel activo en el gobierno anterior o que había trabajado con organizaciones internacionales, vivir en Afganistán con los talibanes se convirtió en algo muy peligroso», relata.
Su vida en España «hasta ahora ha sido perfecta», pero toca volar por su cuenta. «Estamos felices de convivir con gente muy amable, como los españoles, y de poder recibir el apoyo del gobierno y de la ciudadanía. Pero siento incertidumbre por lo que pueda ocurrir en el futuro».
«En el último año hemos recibido todas las facilidades y ayudas posibles, pudimos arreglar la documentación, el permiso de residencia y se nos permitió tener acceso a todos los servicios españoles, como sanidad y educación, durante el último año».

La preocupación de todos los afganos es conseguir una casa y un trabajo, insiste.
En Afganistán siguen sus padres y sus hermanos y está intentando traerles a España. «Tengo dos hermanas médicas que ahora no pueden trabajar y otra profesora de inglés, que tampoco tiene trabajo ni ningún tipo de ayuda. Estoy mandando dinero, pero quiero que vengan porque están sufriendo mucho allí».
Necesita un poco más de tiempo para aprender el idioma y adaptarse a la cultura española. «España es uno de los países con más variedad de comida y disfruto mucho de la gastronomía española».
«Espero que en el futuro todos, incluidos aquellos que todavía siguen en Afganistán, puedan vivir en paz. Todos merecemos vivir en paz y ser tratados de la misma manera», concluye.