El Gobierno y las comunidades intentarán perfilar la nueva Selectividad de 2024

Madrid (EFE).- Las comunidades autónomas y Educación se reunirán el martes 13 para corroborar la decisión de aplazar un año la plena implantación de la nueva selectividad y avanzar en la fórmula definitiva de cara a 2024, un tema de largo recorrido que divide a los territorios gobernados por el PSOE y el PP y en el que otros mantienen la prudencia hasta el fin de la negociaciones.

Según fuentes educativas, la sectorial podría avanzar en la definición del examen al que se someterán los alumnos que ahora cursan 1º de educación secundaria, en el que finalmente se ha descartado incluir la principal novedad de la propuesta ministerial: la llamada prueba de madurez académica.

En principio, habrían de examinarse en 2024 por materias, como ha sido hasta este momento, de Lengua Española, Lengua extranjera e Historia de Filosofía (que ha vuelto a introducirse como obligatoria en todas las modalidades de 2º de Bachillerato, no solo en el primer curso) y se baraja incluir algún aspecto competencial.

Aunque hay consenso de los Gobiernos regionales acerca de atrasar un año la futura Ebau (2027-2028) -salvo Castilla León y Madrid-, los cinco territorios del PP se oponen a la propuesta de la ministra Pilar Alegría, las comunidades del PSOE lo apoyan o se mantienen a la expectativa de la negociación en curso y el resto no se pronuncia hasta conocer más detalles.

En respuesta a la Agencia EFE, muchas de las consejerías de Educación y Universidades se remiten a la reunión del día 13, tras la que habrá una rueda de prensa a los medios.

El pasado día 2 en una reunión técnica con Educación, varias comunidades pidieron aplazar un año la plena aplicación de la nueva Ebau en aras de alcanzar un mayor consenso y dar más tiempo a alumnos y profesores a adaptarse a los cambios que ha implicado los dos años de aplicación de la última reforma educativa (Lomloe o Ley Celaá).

También se acordó rebajar el peso de la novedosa prueba de madurez académica -del 75 % al 60 % del valor de la nota global- y eliminar en el primer año de la fase de transición dicho examen, es decir, en 2024.

El efecto práctico de todo ello es que los primeros alumnos en enfrentarse a la nueva selectividad serán los que cursen ahora 1º de la ESO, no los del segundo curso. Pero quedan por despejar incógnitas de cómo será el formato final para 2024.

La propuesta inicial ha recibido críticas de la Real Academia de la Lengua, la Red Española de Filosofía o los coordinadores del examen de Lengua Castellana y Literatura porque en su opinión devalúa los contenidos.

La opinión de las comunidades autónomas gobernadas por el PP

Murcia se opone a la prueba de madurez porque «rebaja la exigencia para el alumnado y merma la preparación de los universitarios». Defiende la estructura actual por materias pues, afirma, de lo contrario «aumentarán las desigualdades en el acceso a la universidad entre los estudiantes simplemente por el hecho de residir en una comunidad u otra».

En el mismo sentido, Madrid rechaza la denominada prueba de madurez, «mucho más sencilla, en la que el rigor, el conocimiento y la calidad tendrá mucho menos peso», y que, «devalúa el esfuerzo de los alumnos».

Castilla y León, al igual que todas las regiones del PP, quiere una Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU) única en toda España y califica de «injusticia» que se incida en un modelo con 17 pruebas distintas.

Fuentes de la Consellería de Educación e la Xunta de Galicia señalan a EFE que su intención es «seguir defendiendo una prueba de consenso que nazca de la rigurosidad y del diálogo a favor de garantizar la igualdad de oportunidades de todo el alumnado, máxime en un sistema de distrito universitario único como es España».

La Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de Andalucía explica que el modelo de prueba que está impulsando el Ejecutivo central «devalúa el acceso y por tanto camina en dirección contraria a la cultura del esfuerzo que defiende el Gobierno andaluz como valor transversal y fundamental en todo el sistema educativo».

Prudencia hasta que acaben las negociaciones

Castilla-La Mancha respalda la propuesta del Ministerio de aplazar un año la nueva EBAU y rebajar el peso del examen de madurez, tal y como han señalado a EFE fuentes del Ejecutivo castellanomanchego, mientras que el Gobierno de La Rioja prefiere mantener la prudencia hasta que haya un modelo definitivo.

La Conselleria de Educación valenciana ha explicado a EFE que se posicionará a partir de lo que se debata en la reunión del día 13, y la de Baleares afirma que comparte el mismo planteamiento que el Ministerio.

El departamento vasco de Educación pide sobre todo más tiempo porque «una modificación de este calado necesita una mayor reflexión». Además entiende que no se puede poner en marcha una reforma de esta prueba hasta que se hayan implementado los nuevos currículos en toda la etapa de Bachiller.

Igualmente, Cantabria ha sido una de las comunidades que solicitó un año adicional de transición al entender que una reforma de este calado requiere de tiempo suficiente y reflexión y está a la espera que el Ministerio remita el acuerdo marco.

Para la Consejería cántabra es fundamental el pilotaje de la prueba transitoria, que estará en vigor durante los próximos cursos y permitirá ir ajustando las pruebas.

La Consejería de Educación de Canarias valora la nueva EBAU, si bien «queda abierta a cualquier propuesta» del Ministerio respecto a contenidos, calendario o «cualquier otro aspecto», sin concretar más detalles.

Fuentes del Departamento de Investigación y Universidades de la Generalitat de Cataluña, consultadas por EFE, han considerado positivo que se decida aplazar un año la puesta en marcha del nuevo examen de selectividad pero que «no podemos valorar nada cuando no tenemos ningún documento» del Ministerio.

A partir de la reunión prevista del día 13 «podremos hablar con más claridad sobre el tema», han indicado, para añadir que lo que se tiene que explicar a las familias de los alumnos es que la prueba de acceso a la universidad para el próximo año 2023 no tendrá ningún cambio respecto a la de este año.

El Gobierno de Aragón ve «con buenos ojos» el aplazamiento de la nueva selectividad para que los centros que hayan implantado el nuevo currículo den tiempo a los estudiantes de adaptarse.