La sequía extrema lleva a los ayuntamientos a repensar sus Fiestas del Agua

Madrid, 12 ago (EFE).- Vecinos de numerosas localidades españolas «empapan» sus calles cada verano con sus tradicionales Fiestas del Agua, «truncadas» este año por la situación de sequía extrema, que ha llevado a algunos ayuntamientos a repensar, e incluso cancelar su celebración.

En una actualidad marcada por la «grave» crisis hídrica y el riesgo de desertificación, con los embalses españoles en el 39,2 % de su capacidad total, el nivel más bajo desde hace una década, «se deben limitar los usos que no son esenciales para no malgastar este recurso», ha defendido el portavoz del programa de agua de WWF España, Rafae Seiz.

También se ha quejado del «despilfarro» de agua la ong Ecologistas en Acción, que denuncia en un comunicado que la celebración de esta festividad supone «lanzar un mensaje de que podemos seguir agotando recursos críticos como el agua, sin que eso cause consecuencias».

Por este motivo, el municipio berciano de Molinaseca, en León, ha decidido renunciar a su fiesta, -prevista entre los días 14 y 17 de agosto- por el escaso caudal del río Meruelo, que está «prácticamente seco y a niveles mínimos», según su alcalde, que pide a los vecinos «extremar al máximo» las medidas de ahorro de agua.

También ha suspendido su festividad acuática el municipio de Benamargosa, situado en la región malagueña de la Axarquía – donde el embalse de La Viñuela se encuentra a apenas el 12 % de su capacidad- que los pasados 6 y 7 de agosto organizó actividades para sustituir a la tradicional «guerra de agua» y el tobogán acuático de su feria.

Por su parte, aunque Vilagarcía de Arousa, en Pontevedra, celebrará su Fiesta del Agua el próximo 16 de agosto, la sequía ha «forzado» al municipio a optar por un formato diferente y regresar a sus orígenes, sustituyendo las mangueras por cubos, para realizar un «consumo más responsable», ha explicado la alcaldesa.

La localidad alicantina de Torremanzanas tampoco renunciará a su batalla de agua, conocida como «La Banyá», el próximo 15 de agosto, aunque «no descartan» tomar medidas de reducción de consumo y ahorro de agua.

Por el contrario, en Madrid, las Fiestas del Agua de Parla -del 17 al 21 de junio- y la reivindicativa «Batalla naval» de Vallecas -que cumplió cuarenta años el pasado 17 de julio- , han sido celebradas «con normalidad» pese a la carencia del recurso.

De igual forma, la localidad granadina de Lanjarón celebró su famosa «carrera del agua» el pasado 23 de junio, e incluso «con mayor acogida» que años anteriores, debido al «parón» de la pandemia; sin embargo, los miles de litros de agua empleados, van luego a parar a unos canales que la reaprovechan para el regadío de la parte baja del pueblo.

Para no romper con la tradición y las festividades propias del verano, WWF España propone «cambiar» las Fiestas del Agua por otro tipo de celebración que «mantenga el espíritu festivo», homenajeando la «suerte» que es poder disponer del agua.

También, Ecologistas en Acción ha añadido que sería bueno utilizar la festividad como una «oportunidad» para concienciar a los vecinos de la importancia del consumo responsable de un recurso cada vez más escaso.

El portavoz de WWF ha apuntado que la sequía no se debe a la falta de lluvias exclusivamente, sino más bien a las decisiones que se han tomado en años anteriores de no poner restricciones mayores a algunos usos del agua.

Asimismo, el coordinador del área de agua de Ecologistas en Acción, Santiago Martín Barajas, ha responsabilizado del problema de la escasez al «excesivo» consumo de agua para usos agrícolas, y no a la celebración de una fiesta, en la que, comparativamente, la cantidad consumida es «ridícula».

Ambas ongs coinciden en que «no podemos permitirnos seguir sobreexplotando y degradando nuestros recursos», y piden «mayor precaución» a la hora de repartir y utilizar el agua, para evitar situaciones como la actual. Griselda Romero