Producir en equilibrio con la naturaleza con el apoyo de árboles y arbustos

Ana Tuñas Matilla |

Madrid, 13 oct (EFE).- Producir en equilibrio con la naturaleza es el objetivo de la ganadería y la agricultura regenerativas, sistemas que, además de generar alimentos, buscan mejorar el ecosistema en el que se desarrollan, prestando especial atención al suelo, y que tienen en la plantación de árboles y arbustos a su gran aliado.

Con el objetivo de sacar adelante una explotación ganadera de calidad y respetuosa con el medio ambiente, Carmela Marín, médico de Atención Primaria; e Ignacio Canales, escultor y paisajista, han adquirido una finca en el Valle de Campo Azálvaro (Segovia), en la que han plantado 12.000 árboles y arbustos con el apoyo del proyecto europeo Life Terra.

 Ignacio Canales, escultor y paisajista, durante una entrevista con EFE en una finca en el Valle de Campo Azálvaro (Segovia). Producir en equilibrio con la naturaleza es el objetivo de la ganadería y la agricultura regenerativas.
Ignacio Canales, escultor y paisajista, durante una entrevista con EFE en una finca en el Valle de Campo Azálvaro (Segovia), en la que se han plantado 12.000 árboles y arbustos con el apoyo del proyecto europeo Life Terra. EFE/Pablo Rojo

Buscando una mejor alimentación

«Cuando me quedé embarazada de nuestro primer hijo empezamos a buscar alimentos con mayor valor nutricional, más saludables. Fue ahí cuando vimos que todo estaba muy relacionado con la forma de producir», ha explicado a EFE Carmela Marín durante una visita a la finca.

La forma de producir no sólo afecta al valor nutricional de los alimentos, sino que está muy relacionada con la huella de carbono y el bienestar animal. Ya sólo como consumidores, dado que comemos tres veces al día, «podemos influir directamente sobre el cambio climático».

«Una vez que descubres eso, es muy difícil mirar para otro lado», ha afirmado Carmela, que en su consulta anima a sus pacientes a que se alimenten mejor y no abusen de productos ultraprocesados.

Es un mensaje breve que llega a la población porque se lo está contando su médico de Atención Primaria, un pequeño gesto que hace que cuando vuelvan a ir al supermercado busquen productos de mayor calidad, ha añadido.

A raíz de esa inquietud por mejorar la alimentación de la familia y con todo lo que aprendimos en esa búsqueda, «decidimos ser ganaderos y crear ese producto que estábamos buscando», ha añadido Ignacio.

Su idea, producir carne de calidad para hacer venta directa a un mercado local y hacerlo en equilibrio con la naturaleza «mejorando el ecosistema y respetando el hábitat de las especies que están aquí, muchas de ellas en peligro de extinción».

Una vacas pastan en una finca en el Valle de Campo Azálvaro (Segovia), en la que se han plantado 12.000 árboles y arbustos con el apoyo del proyecto europeo Life Terra.
Una vacas pastan en una finca en el Valle de Campo Azálvaro (Segovia), en la que se han plantado 12.000 árboles y arbustos con el apoyo del proyecto europeo Life Terra. EFE/ Pablo Rojo

Alimento y refugio para la fauna

Para ello han creado más de 5 kilómetros de setos «vivos» que, además de dar alimento y refugio al ganado, han sido diseñados dejando grandes espacios entre ellos para no alterar el hábitat de las aves esteparias que anidan en la zona y de las rapaces que cazan en las praderas.

«Estamos en zona ZEPA, de especial protección de aves, y zona ZEC, de especial conservación. Aquí habita el sisón común, que es un ave esteparia, y cazan muchas rapaces que están protegidas, como el cernícalo primilla o el águila real. Por eso es muy importante respetar espacios grandes», ha subrayado.

Con el objetivo de proteger la plantación de las vacas, han optado por usar pastor eléctrico, una herramienta que también utilizarán para practicar «pastoreo rotacional». Actualmente pastan en su finca vacas de un ganadero local, aunque su idea es contar con vacada propia en breve.

Al ir moviendo al ganado de parcela en parcela, este tipo de pastoreo, a diferencia del «continuo», permite al suelo «descansar y recuperarse» y evita que el animal esté sobre sus propios excrementos.

«La singularidad de nuestro proyecto es aunar la reforestación de especies autóctonas con la ganadería para mejorar la calidad de vida de las vacas, su alimentación, que tengan refugio en invierno (…) pero también del ecosistema en general, porque un ecosistema más equilibrado nos ayudará a producir con una menor intervención y a la larga será más fácil».

Maximizar el agua y frenar la erosión del viento

La plantación ha corrido a cargo de Life Terra, proyecto cofinanciado con fondos europeos que persigue plantar 500 millones de árboles, uno por cada habitante de la Unión Europea.

En total, han plantado 12.000 árboles y arbustos de 14 especies a lo largo de las 65 hectáreas de la finca pesando en maximizar un recurso que será cada vez más escaso, como es el agua. Para ello, han utilizando las «curvas de nivel» del terreno, según la coordinadora de plantaciones de Life Terra Núria Borràs.

En la selección de especies ha primado también su alto nivel nutricional, tanto para el ganado, con el fin de proporcionarle alimento en épocas en las que los pastos escasean; como para aves y pequeños invertebrados.

Los setos también protegerán la finca de la erosión provocada por los fuertes vientos que predominan en la zona, según Borràs, que ha señalado que han sido distribuidos para favorecer el asentamiento del suelo y que la idea es que este tipo de plantaciones se pueden financiar a través del mercado voluntario de compensación de emisiones de CO2.

Edición web: Mar Monreal