Tragedia del polvorín de Cádiz: 75 años a la espera de una reparación moral

Cádiz, 17 ago (EFE).- El 18 de agosto de 1947 se produjo una gran explosión en un polvorín de la Armada en Cádiz que provocó 150 víctimas y más de 5.000 heridos, y 75 años después las familias de las víctimas todavía esperan una «reparación moral» y que alguien asuma oficialmente la responsabilidad por esta tragedia.

“Las víctimas exigen una reparación moral, un reconocimiento de culpa que sigue pendiente 75 años después”, denuncia el historiador gaditano José Antonio Aparicio, en declaraciones a Efe.

En el tercer libro que ha publicado sobre este suceso, “Una catástrofe anunciada. Los papeles secretos de la Explosión de Cádiz” (Ediciones Mayi), Aparicio (Cádiz, 1967) analiza las causas que provocaron la explosión de un almacén donde la Armada guardaba unas 2.000 bombas, entre minas submarinas, torpedos y cargas de profundidad.

Fueron estas últimas las que Aparicio apunta como las responsables de una “explosión accidental” que ocasionó numerosos daños en edificios de Cádiz, además de los 150 fallecidos y miles de heridos.

“Lo que exigen las víctimas es que la Armada reconozca abierta y públicamente que fueron las cargas de profundidad las que originaron la fatal explosión y así se liberaría de la culpa a todos aquellos a los que se ha acusado en los últimos años como responsables”, señala Aparicio.

Para él esto es “fundamental” para “cerrar este episodio y recordar la memoria de las víctimas”, ya que las responsabilidades económicas han prescrito y no tienen derecho a indemnización.

“Estas personas merecen un sincero homenaje que ni siquiera en este 75 aniversario se va a realizar”, dice el historiado tras recordar que el Ayuntamiento de Cádiz solo ha previsto para esta fecha “lo que se viene haciendo desde hace años”: una ofrenda floral a las 11.00 horas en el monumento dedicado a las víctimas en la plaza de la barriada gaditana de San Severiano.

“La vergüenza de este 75 aniversario es que no se haga absolutamente nada especial este año y es muy triste porque podría haber habido un mayor esfuerzo institucional”, sentencia Aparicio, quien acusa al Gobierno local de “desidia” y “amnesia institucional”.

En su opinión, el Ayuntamiento está “saliendo del paso” ante un aniversario que todavía genera “dolor humano” en la memoria de familiares de las víctimas que siguen vivos y cuyas vidas, afirma, “han estado marcadas por este accidente”, por eso este intento de olvido es “cruel” para ellas.

La explosión se produjo en el barrio obrero de San Severiano, donde murieron 26 menores de la casa cuna, 10 mujeres que trabajaban y vivían allí, 4 monjas, 27 trabajadores del astillero, además de familias que vivían en los alrededores.

Por eso, no entiende que el Gobierno municipal, «siendo progresista, no se acuerde de estas víctimas, que eran trabajadores”.

BOMBAS CON ALGODÓN PÓLVORA, ORIGEN DE LA EXPLOSIÓN

El 18 de agosto de 1947 el almacén número 1 de la de la Base de Defensas Submarinas de Cádiz saltó por los aires. La investigación oficial no fue capaz en su momento de determinar las causas de la explosión, según relata Aparicio.

Sin embargo, documentos recientes probarían que del medio millar de cargas de profundidad que se habían guardado en este almacén, 50 eran del tipo WBD, compuestas por 125 kilos de algodón pólvora, un material desclasificado desde 1907 y altamente inestable, y que llegaron a Cádiz a finales de 1943 procedentes de unos buques italianos que atracaron en Cartagena.

Aparicio cree que el accidente so produjo como consecuencia de almacenar estas cargas durante 4 años bajo techos de uralita, a pleno sol y con temperaturas de 36 grados en verano. “Este material era muy peligroso porque contenía algodón, un producto que se descompone con el calor», argumenta.

«Con que solo explotara una de estas cargas, generaría una reacción en cadena que derivó en la destrucción total del almacén», determina Aparicio, quien insiste en la «ofensa municipal» y la necesidad de «reparación moral» para las víctimas y sus familias.

Para recordarlas, Aparicio ha promovido la creación del museo de la Explosión en el Castillo de Santa Catalina, con objetos personales de las víctimas, fotografías y documentos originales que ha ido recopilando, un espacio que puede visitarse gratuitamente para quien quiera saber más sobre uno de los episodios más trágicos que ha vivido Cádiz en el último siglo.