Uno de cada cuatro jóvenes muestra actitudes racistas o xenófobas

Madrid, 8 nov (EFE).- Uno de cada cuatro jóvenes en España presenta actitudes racistas y xenófobas, principalmente hombres que se sitúan ideológicamente en la extrema derecha, y el colectivo gitano y las personas procedentes del África Subsahariana y Marruecos son las principales víctimas.

Son algunas de las conclusiones de la investigación «Jóvenes y racismo. Estudio sobre percepciones y actitudes racistas y xenófobas entre la población joven de España», presentado este martes y realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud , de la Fundación FAD Juventud, con las opiniones de 1.200 jóvenes de entre 15 y 29 años.

El informe muestra diferencias significativas en función del sexo. Las mujeres presentan un marcado carácter «antirracista» y la ideología es la «variable determinante», ya que el grupo de jóvenes que presenta «opiniones claramente racistas» está formado en su mayoría por personas que se sitúan en la extrema derecha.

Los encuestados culpan de la difusión de discursos racistas principalmente a algunos medios de comunicación y la imagen que dan de la inmigración (60,4 %) y a las propuestas xenófobas de partidos de extrema derecha (49,7 %), pero un 40,3 % opina que la falta de adaptación de las personas inmigrantes es la raíz de los discursos racistas.

Los tres motivos principales por los que se discrimina en España son el origen étnico (42,3 %), el sexo o género (40,5 %) y la orientación sexual (39 %). La discriminación por país o lugar de origen aparece en quinto lugar (31,5 %) y los rasgos racializados en sexto (21,6 %).

Tan sólo un 26 % de las personas encuestadas señalan que nunca se han sentido discriminadas.

Uno de cada cuatro jóvenes muestra actitudes racistas o xenófobas
Un hombre, durante una manifestación contra el racismo. EFE/ José Jácome

Los tres colectivos más discriminados

Según ha explicado la subdirectora del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de FAD, Anna Sanmartín, las personas de etnia gitana son «las que más rechazo generan» y las que sufren en mayor grado la discriminación y el racismo: un 24 % de los encuestados «no desea» tener un vecino de esta etnia.

Además, a un 24 % «no le parecería bien» que ocupasen «puestos de responsabilidad en el trabajo o en la docencia»; más del 25 % está en desacuerdo con que ocupen puestos en la policía y un 30 % rechaza que desempeñen un trabajo de alcaldía.

Un 16,3 % indica que preferiría no tener una relación personal con personas de etnia gitana, y son las peor valoradas a la hora de hacer una nueva amistad o relación íntima, lo que los convierte en «el colectivo más vulnerable», según Sanmartín.

Las personas procedentes de Marruecos y las de religión musulmana también se sitúan entre las más rechazadas a la hora de ocupar posiciones socialmente relevantes y como vecinos/as o amistades.

Solo al 57,2 % de los jóvenes les parecería bien que personas de cualquiera de los colectivos mencionados lideraran un ayuntamiento, y continúa habiendo un rechazo considerable a que ocupen posiciones de poder, una oposición que crece a medida que aumenta el prestigio del puesto por el que preguntan, según ha explicado la subdirectora.

Espiral de discriminación

La encuesta también muestra que las personas que perciben el barrio en el que viven o el colegio en el que cursaron la educación primaria como «muy diverso» muestran mayores opiniones racistas, mientras que quienes tienen un grupo de amigos con más diversidad tienen menos actitudes racistas.

Para Sanmartín, esto se debe a que los barrios donde se percibe «mayor diversidad» son los más empobrecidos, y esto genera una sensación de «competencia» a la hora de acceder a los recursos.

En su opinión, «la integración, la cercanía y el contacto muy cercano contribuyen muy positivamente a reducir los comportamientos racistas».

En cuanto a la violencia o los comportamientos racistas, un 32,6 % de los jóvenes encuestados han presenciado agresiones físicas y un 49,8 % burlas o insultos en redes sociales.

Un 14,4 % ha sufrido agresiones físicas por racismo y un 24,3 % ha sido víctima de burlas o insultos en espacios públicos.
El estudio destaca una fuerte asociación entre haber sufrido comportamientos discriminatorios y el hecho de ejercerlos, ya que los porcentajes de quienes los han realizado son mucho más elevados entre quienes han sido víctimas (más del 20 %) que entre quienes no lo han sido.

Para la FAD, estos resultados son «muy relevantes» ya que manifiestan «la importancia de lo que se podría considerar una espiral de discriminación, en la que el hecho de haberla sufrido facilita el hecho de ejercerla».