Valentí Fuster: El gran error es creer que los políticos lo solucionarán todo

Barcelona (EFE).- El cardiólogo Valentí Fuster considera que, para prevenir factores de riesgo cardiovasculares, hay que trabajar la educación en hábitos saludables «desde abajo», empezando por los niños, y no fiarlo todo a legislaciones de los gobiernos: «El gran error de la sociedad es creer que los políticos lo solucionarán todo».

En una entrevista con EFE, el director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) de Madrid y director del Instituto Cardiovascular del Hospital Mount Sinai de Nueva York ha enfatizado que «el corazón no es lo más importante, sino el cerebro, porque es de donde vienen las decisiones».

Y en un mundo de «consumo increíble», ha proseguido, el individuo se encuentra en una «lucha» constante entre, por un lado, el conocimiento que tiene de los comportamientos que incrementan el riesgo cardiovascular y, por el otro, todos los productos ofertados que no son saludables, en un mundo de prisas.

«Estamos en un mundo de consumo, loco, de rapidez, en el que no hay tiempo para nada y la única manera que te puedes expandir es comiendo más, fumando o bebiendo alcohol, porque es como una manera de sobrevivir a este estrés», ha destacado Fuster, eminencia mundial de la cardiología con centenares de artículos científicos publicados y una amplia trayectoria también en la divulgación de hábitos saludables.

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El cardiólogo Valentí Fuster, director del CNIC y médico referente del hospital Mount Sinai Nueva York. EFE/Andreu Dalmau

Doctor «honoris causa» por la Universidad Internacional de Cataluña (UIC), este doctor español afincado en Estados Unidos desde hace décadas ha impartido esta semana en Barcelona la lección magistral de la inauguración del curso académico de este centro, que cumple 25 años.

Fuster, de 79 años, tiene siempre el foco puesto en las nuevas generaciones, con las que confía revertir la tendencia al alza en las sociedades ricas de los principales factores de riesgo cardiovascular, como la obesidad, el sobrepeso, la diabetes o el estrés.

Cambiar las costumbres desde abajo

Su estrategia es cambiar las costumbres de la sociedad desde abajo, empezando por los niños y sus familias, lo que despliega a través de su fundación SHE, que tiene diversos proyectos de intervención en escuelas para la adquisición de hábitos saludables en la infancia.

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Un matrimonio y sus hijos pasean por la gran vía de Murcia. EFE/ J.L. Cereijido

Según Fuster, la experiencia de estos programas demuestra que los niños y niñas de 3 a 6 años captan muy bien los hábitos saludables, mejor que los adultos, y si además se trabaja también en paralelo con los padres y madres, los efectos son más positivos.

Para este cardiólogo natural de Cardona (Barcelona), esta estrategia es más efectiva que empezar «por arriba», con legislaciones creadas por los políticos.

«El gran error de la sociedad es creer que los políticos lo solucionarán todo; que si tenemos el tema de la obesidad, del cigarro o del ‘vaping’ (cigarrillo electrónico), con todo esto los políticos harán leyes que privarán de que vaya adelante, pero con esto no llegaremos -al objetivo-, porque estamos viendo que no funciona, con excepciones», ha destacado Fuster.

El tabaco en espacios públicos

Entre estas excepciones, ha citado el caso de Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York entre 2002 y 2013 que amplió los espacios sin humo en espacios públicos, incluidos los parques, y contribuyó a reducir el consumo de tabaco.

En todo caso, Fuster no ha querido posicionarse sobre la propuesta del Departamento de Salud de la Generalitat -que aún no está aprobada- de prohibir fumar en las terrazas de bares y restaurantes, restricción que ya aplican otras autonomías como Baleares o Comunitat Valenciana.

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Una mujer fuma sentada en una terraza de Valencia. EFE/Manuel Bruque

El cardiólogo ha enfatizado que siempre ha luchado contra las tabacaleras pero a la vez ha expuesto su visión «filosófica» sobre la libertad del individuo.

«La libertad de la personas se tiene que respetar y esto pasa con el tabaco o con otras cosas; puedes ir contra el tabaco pero, por otro lado, si damos importancia a la persona, que para mí es el centro de la sociedad, y la persona tiene que ser libre, entonces entras en un tema peliagudo», ha admitido.

A su juicio, la libertad también puede estar en juego por un uso inadecuado de las tecnologías, lo que le preocupa especialmente entre la gente más joven, por su dependencia del teléfono móvil.

«Si estás siempre con el teléfono pierdes la oportunidad de ser libre y de ser un creador; para ser creativo, siempre tienes que ir a contracorriente y para eso tienes que ser muy liberal, así que no puedes estar pendiente siempre de lo que dicen las redes sociales, porque, si no, ¿dónde está tu libertad?», ha concluido.

Edición Web: Rosa Corona