Vivienda, perros de caza y ley mordaza, últimos flecos del pacto de coalición

Madrid (EFE).- A un año de que las elecciones pongan fin al primer gobierno de coalición en Moncloa, el acuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos ha salido adelante en gran parte -aunque a veces rayando el peligro de una ruptura-, pero ha encallado en las leyes de vivienda, de seguridad ciudadana y en la protección de los perros de caza.

En la recta final del Ejecutivo de coalición, éste tiene pendientes sobre todo tres leyes que son clave para Podemos, empezando por la derogación de la ley de seguridad ciudadana, conocida como ley mordaza, que está atascada básicamente en lo que tiene que ver con el material antidisturbios, las multas a las faltas de respeto a la autoridad y las devoluciones en caliente.

Unas cuestiones espinosas para los socialistas, que no parece que vayan a ceder, aunque los negociadores de Unidas Podemos no son pesimistas y creen que el acuerdo puede estar cerca.

Otro de los asuntos esenciales para los morados es sacar adelante un tope para los alquileres en la reforma de la ley de vivienda, y pelean para que se apruebe antes de las municipales y autonómicas de mayo.

Aparte de la negativa del PSOE a limitar el precio en la renta, hay otro escollo con sus socios en materia de vivienda y es la modificación legislativa para que los jueces puedan desalojar a los okupas en un plazo máximo de 48 horas desde que lo pide el propietario o recibe el atestado policial.

Vivienda, perros de caza y ley mordaza, últimos flecos del pacto de coalición
Pedro Sánchez (i) y Yolanda Díaz. EFE/ Javier Lizón

El rechazo de socialistas a proteger específicamente a los perros de caza en la ley de bienestar animal, que continúa en tramitación parlamentaria, ha provocado otro de los choques duros entre los dos socios de Gobierno, justo a final de año, y los morados siguen presionando para que retiren esta enmienda antes de que la ley se vote en el pleno ya el año que viene.

Hay también discrepancias de calado en la segunda parte de la reforma de las pensiones. La primera se aprobó con la actualización al IPC y medidas para incentivar la edad de jubilación a la edad efectiva, entre otras, mientras que está pendiente lo relacionado con el periodo de cómputo de las pensiones y las bases máximas, que no gusta a los de Ione Belarra.

El PSOE y Unidas Podemos llegan a la recta final de la legislatura con los deberes bastante hechos pese al atasco en estas últimas leyes y después de muchos desencuentros también por temas ajenos al pacto, como la implicación de España en la guerra de Ucrania o el aumento del gasto en Defensa.

No obstante, ambas fuerzas siempre han estado determinadas a no romper la baraja, sobre todo desde la salida de Pablo Iglesias del Ejecutivo, y han logrado salvar esos tropiezos a los largo de sus tres años de convivencia.

Tropiezos que han sido grandes en otras iniciativas legislativas, que han logrado ser aprobadas, por ejemplo la ley del «sí es sí», una de las propuestas estrella del Ministerio de Igualdad, que todavía genera tensiones dentro del Gobierno por las rebajas de condena a agresores sexuales que ha provocado.

Hay otra ‘insignia’ morada, la ley Trans, que ha convulsionado la coalición y al propio PSOE hasta el punto de que la exdiputada de la Asamblea de Madrid y primera parlamentaria trans de España, Carla Antonelli, abandonó las filas socialistas por el retraso de la ley.

En el otro extremo, la exvicepresidenta Carmen Calvo, muy crítica con el contenido de la ley, que reconoce la autodeterminación de genero, se abstuvo en la votación del 22 de diciembre rompiendo la disciplina de voto en el PSOE.

Con más o menos bronca entre los socios, a veces a trancas y barrancas y con cesiones por ambos lados, otros proyectos comprometidos por PSOE y Unidas Podemos en el pacto de coalición han salido adelante en este periodo, como la reforma laboral, la subida del Salario Mínimo Interprofesional, la ley de Memoria Democrática o la eutanasia.

Los permisos adicionales de paternidad, la nueva ley de Universidades y la de Educación han visto también la luz junto a la ley de Sanidad Universal, la del Aborto o la del Juego.

Llegan así casi al final de la legislatura y conscientes de que se necesitan para poder repetir en Moncloa tras las elecciones generales de diciembre de 2023.

En el caso de Unidas Podemos será Yolanda Díaz quien tome las riendas con un proyecto nuevo, aún no concretado, y en el que está por ver el peso de los morados que, de momento, se sienten marginados en los planes de la vicepresidenta segunda.
Y precisamente al PSOE le preocupa esta división en Unidas Podemos porque peligrarían sus posibilidades de formar gobierno si es que los votos se lo permiten.