Viena (EuroEFE).- Austria tendrá un gobierno de coalición formado por el conservador ÖVP, el socialdemócrata SPÖ y los liberales de Neos, tras el acuerdo anunciado este jueves por estas formaciones europeístas y que deja fuera a la ultraderecha.
El pacto, adelantado por la agencia APA, deja fuera al ultraderechista FPÖ, que ganó las elecciones legislativas de finales de septiembre pasado con casi el 29 % de los votos, pero fracasó en su intento de formar gobierno con el ÖVP.
Unser Bundesparteiobmann Dr. Christian Stocker konnte eine Einigung mit der SPÖ und den NEOS auf ein starkes Arbeitsprogramm für Österreich erzielen. 🇦🇹 Was drinsteckt, erfährst du bei der Pressekonferenz um 11 Uhr. Schalte ein: https://t.co/R3MLf2KZex pic.twitter.com/3f6tHQLcXm
— Volkspartei (@volkspartei) February 27, 2025
El líder del ÖVP, Christian Stocker, será el nuevo canciller, según los medios locales.
Limitaciones para refugiados y tasas para los bancos
El nuevo Gobierno austríaco de coalición entre conservadores, socialdemócratas y liberales incluye en su programa aumentar las contribuciones de los bancos a las arcas públicas, políticas más restrictivas hacia los refugiados, ayudas a los inquilinos y medidas contra el islamismo.
La tasa bancaria, uno de los motivos del fracaso el pasado enero del primer intento de tripartito, será en 2025 y 2026 de 500 millones de euros y luego bajará hasta los 200.
El Banco Nacional ha indicado que hay razonamientos económicos para esa tasa, que es rechazada por la patronal y por el sector bancario.
En 2023 esa tasa fue de sólo 152 millones. Aumentar esta contribución era una exigencia del Partido Socialdemócrata (SPÖ) y de representantes de los trabajadores, que argumentan que los beneficios de la banca están en sus máximos históricos.
También se prorrogará el impuesto a los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas, pero no se aplicarán gravámenes a las grandes fortunas o a las sucesiones.
Los productos de higiene femenina y los anticonceptivos quedarán exentos del IVA a partir de 2026.

Reducción del déficit
Una de las principales tareas será reducir el déficit, que llegó al 4% del PIB el año pasado, para evitar que Brusela aplique al país un procedimiento de déficit excesivo (pde).
Así, el tripartito se plantea ahorrar 6.300 millones de euros este año y otros 8.700 en 2026.
El ahorro se logrará, según el programa, eliminando el bono climático, de entre 145 y 290 euros -que se pagaba a cada residente legal permanente-, reduciendo las subvenciones, rebajando el presupuesto de los ministerios y la ayuda que cobraban los empleados que dejaban de trabajar para ampliar sus estudios.
Las tasas por gestiones como sacarse el pasaporte, el carné de conducir o el permiso de circulación aumentarán hasta un 44 %.
Migración y el asilo
Otras de las medidas del programa de Gobierno se refiere al migración y el asilo, el tema que domina el debate político en Austria desde hace años.
El nuevo Ejecutivo detendrá inmediatamente la reagrupación familiar, de forma temporal. Si vuelve a activarse, los cónyuges sólo podrán viajar a Austria si tienen más de 21 años, y no 18, como hasta ahora.
Además, se dificultará aún más la obtención de la ciudadanía austríaca y, según declaró en rueda de prensa el futuro canciller, el conservador Christian Stocker, será posible detener completamente la llegada de refugiados si aumenta el número de solicitudes.
El nuevo Gobierno plantea como esencial la lucha contra la migración ilegal en una política común de la Unión Europea.
Prohibición del velo islámico y otras propuestas
También se impondrá la prohibición de usar el velo islámico para las niñas menores de 14 años.
En política exterior, las líneas maestras seguirán siendo la neutralidad (Austria no es miembro de la OTAN), aumentar la capacidad de reacción dentro de la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, fomentar la solidaridad y la cooperación dentro de la Unión Europea y el fortalecimiento del mercado único.
En materia de igualdad, plantea que las mujeres estén representadas en el lenguaje y «no hacerse invisibles a expensas de formulaciones exclusivamente neutras o masculinas», señala la agencia APA.
Además, se apoyará la incorporación de más mujeres a los cuerpos de seguridad y de emergencias, así como en los campos de la ciencia y la tecnología.
El Ejecutivo tripartito se ha propuesto también incentivar que las mujeres trabajen a tiempo completo, en un país donde la mitad lo hacen a media jornada.
Se espera que el Gobierno tome posesión el próximo lunes, una vez que las direcciones de los partidos conservador y socialdemócrata den su visto bueno, y que los Neos hagan lo propio en un congreso este domingo.
Un eventual fracaso del tripartito desencadenaría nuevas elecciones.
La ultraderecha exige elecciones anticipadas
Por su parte, el líder del FPÖ, Herbert Kickl, exige elecciones anticipadas y califica el nuevo pacto como una «coalición de perdedores».
El acuerdo pone fin a cinco meses de parálisis política desde las elecciones de septiembre y supone el primer Ejecutivo tripartito en Austria desde 1949.

Stocker asumió el liderazgo del ÖVP en sustitución del excanciller Karl Nehammer, quien dimitió en enero tras el fracaso de la primera ronda de negociaciones con el SPÖ y Neos, y ante la posibilidad de un pacto de su formación con la ultraderecha, una opción a la que se había opuesto durante la campaña electoral.
El FPÖ fue inicialmente excluido de las negociaciones tras las elecciones, pero tras ese primer fracaso recibió el encargo de formar gobierno y después de cinco semanas de contactos con el ÖVP tampoco pudo cerrar ningún acuerdo.
Las largas negociaciones reflejan las dificultades que muchos países europeos afrontan para formar gobiernos estables, en un contexto donde partidos de extrema derecha, como el euroescéptico y prorruso FPÖ, siguen ganando terreno impulsados por el descontento económico y la inmigración.
El auge del FPÖ, que ya alcanza el 35 % en las encuestas de intención de voto, coincide con dos años de recesión en Austria, que en 2024 registró un crecimiento negativo del 0,9 %.
El presidente austríaco, Alexander Van der Bellen, instó en los últimos días a los partidos a llegar a un acuerdo, apuntando las crecientes tensiones entre Europa y Estados Unidos tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
«Los próximos años serán difíciles», advirtió el presidente de 81 años y exlíder de Los Verdes.
ℹ️ Die Parteiobleute von ÖVP, SPÖ und NEOS haben heute Bundespräsident Alexander Van der Bellen ihr gemeinsames Regierungsprogramm in einem persönlichen Gespräch vorgestellt. Der Bundespräsident wird das Programm nun sorgfältig prüfen. (1/2) pic.twitter.com/GdgvgYjN82
— Alexander Van der Bellen (@vanderbellen) February 27, 2025
Stocker, el canciller inesperado
Hace apenas tres meses, Christian Stocker especulaba con una vida tranquila con tiempo para la pesca y para tocar el saxofón.
Ahora, este político de 64 años fajado en la política municipal, es el inesperado decimoctavo canciller de la II República austríaca, tras cinco meses de rocambolescas negociaciones.
Stocker, que cumple 65 años el mes que viene, se hizo cargo de forma interina de la dirección del conservador ÖVP a principios del pasado enero, cuando dimitió Nehammer.
Aunque el nombre de Stocker se había barajado como ministro de Justicia de un Ejecutivo liderado por Nehammer, él mismo descartó esa opción y se auguró un futuro más tranquilo y con más tiempo para sus aficiones.
El nuevo jefe del Gobierno de Austria es un doctor en derecho y abogado de profesión que lleva activo en política, siempre en las filas del ÖVP, desde 1990.
La mayor parte de esos 35 años la ha desarrollado en el ámbito municipal.
Ha sido concejal, delegado de Infraestructura, de Educación y de Finanzas, y vicealcalde de Wiener Neustad, la undécima ciudad de Austria por población, unos 48.500 habitantes.
Allí se le recuerda por haber reducido la deuda municipal. Una habilidad que tendrá que multiplicar por mucho para lograr el objetivo de ahorrar hasta 2026 casi 15.000 millones de euros del presupuesto estatal, casi el 3% del PIB del país.
En 2019 ganó un escaño en la Cámara baja del Parlamento de Austria, donde fue presidente de la Comisión de Interior.
Su padre, Franz Stocker, fue muy activo en el movimiento sindical vinculado al Partido Popular, y llegó a ser también diputado.
En septiembre de 2022, Nehammer nombró a Stocker secretario general del ÖVP para dar estabilidad y tranquilidad a un partido que venía de unos años turbulentos con cambios en la dirección, una fracasada coalición con el FPÖ y casos de corrupción.
El veterano político defendió siempre la línea de su jefe, no compartida por todo el partido, de negar cualquier pacto con el FPÖ mientras lo dirigiera Herbert Kickl.
Duro en inmigración
Paralelamente a sus críticas al FPÖ, Stocker compitió con los ultras en el duro mensaje contra la migración, el tema que desde hace años domina el debate político en Austria, mucho más que la delicada situación económica, la agresión rusa a Ucrania, el cambio climático o la igualdad entre hombres y mujeres.
Por ejemplo, el nuevo canciller ha insistido en fortalecer la vigilancia de las fronteras, que sólo se paguen ayudas sociales a quien lleve cinco años viviendo en el país y en reducir las admisiones de asilo y refugio.
En su ideología se encuentran dos de las tradicionales columnas del Partido Popular austríaco: la dimensión socialcristiana y la defensa de la economía de mercado.


