Un terreno deforestado para una plantación de aceite de palma en Jobele (Nigeria), en agosto de 2025. EFE/EPA/EMMANUEL ADEGBOYE

Bruselas pide retrasar un año más la ley europea contra la deforestación importada

Bruselas (EuroEFE).- La Comisión Europea anunció este martes que buscará retrasar otro año más la entrada en vigor de la nueva legislación comunitaria para frenar la deforestación importada, que debía empezar a aplicarse a finales de este año, tras una primera prórroga por las presiones de muchos países y empresas.

«A pesar de nuestros esfuerzos en materia de simplificación, seguimos sin conseguirlo plenamente. Creemos que no podemos lograrlo sin que haya cierta disrupción para nuestras empresas y nuestras cadenas de suministro (…). Buscaremos, junto con los colegisladores, un aplazamiento de un año», declaró este martes la comisaria de Medioambiente, Jessika Roswall.

El reglamento busca evitar que ciertas materias primas y productos derivados consumidos en la UE generen deforestación, pues entre 1990 y 2020 se destruyó globalmente una superficie de masa forestal mayor que la de la UE, y cerca del 10 % es atribuible al consumo europeo.

La normativa afecta al ganado, el cacao, el café, el aceite de palma, la soja, la madera y el caucho, incluidos derivados como cuero, chocolate o muebles y, originalmente, debería haber entrado en vigor el 30 de noviembre de 2024.

Las compañías que importen en la UE esas materias primas deberán demostrar mediante un sistema de geolocalización que no han generado deforestación o degradación de masas forestales allí donde se han obtenido los recursos.

Segundo retraso

Pero hace un año, entre presiones de Brasil, Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Indonesia, Estados Unidos, Malasia, Australia, Nueva Zelanda o Canadá, la Comisión Europea que preside Ursula von der Leyen acordó una primera prórroga de algo más de un año, hasta finales de diciembre de 2025, para que se empezaran a aplicar las normas a las grandes compañías, y hasta junio de 2026 para las pequeñas empresas.

Los Estados miembros y el Parlamento Europeo aceptaron aquella primera prórroga, que fue ampliamente criticada por la izquierda y los ecologistas, entre ellos por el que fuera comisario de Medioambiente cuando se redactó y negoció la ley en 2023, el ahora europarlamentario verde lituano Virginijus Sinkevicius.

Meses después, en mayo de 2025, la Comisión publicó la controvertida lista de países cuyas exportaciones a la Unión Europea de los productos contemplados por la ley puedan generar deforestación en origen, pero sólo incluyó en la categoría de «riesgo alto» a Rusia, Bielorrusia, Corea del Norte y Birmania: no figuraba en ella ningún país de Latinoamérica.

Retrocesos en la agenda verde

Y a tan solo tres meses de su entrada en vigor, Bruselas ha vuelto a pisar el freno a una ambiciosa normativa medioambiental, que se suma a otros repliegues del Pacto Verde, que fue una prioridad del primer mandato de Ursula von der Leyen y ahora ha perdido peso.

En aras de la simplificación para lograr una mayor competitividad de la UE, la Comisión ha apostado por dar mayor flexibilidad a los fabricantes de automóviles en la reducción de CO2 o suspender la tramitación de las normas contra el ecopostureo.

El agua, "clave" para la competitividad de Europa, según la comisaria de Medioambiente
La comisaria europea de Medioambiente, Jessika Roswall, durante una rueda de prensa en Bruselas el 4 de febrero de 2025. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

La comisaria de Medioambiente aseguró que al Ejecutivo le preocupa el «volumen de información» que debe introducirse en el «sistema informático» que sustenta la normativa.

«Necesitamos tiempo para combatir el riesgo derivado de la sobrecarga de información en el sistema informático», dijo este martes la cristianodemócrata sueca.

Fuentes europeas insistieron en que el retraso responde a «un problema informático«, ya que el sistema, diseñado por la Comisión y utilizado en una veintena de iniciativas en curso, debe procesar hasta diez veces más declaraciones de las esperadas inicialmente.

Niega presiones de EE.UU.

Preguntada si el retraso se debe a las presiones de Estados Unidos, Roswall negó que la decisión tenga que ver con las maniobras de la Administración de Donald Trump, ni tampoco con el acuerdo comercial concluido este lunes entre Indonesia y la Unión Europea.

«No, no, no está vinculado en absoluto. Y además fue una discusión que mantenemos con muchos Estados, no solo con EE.UU., (sino) en todo el mundo», dijo.

Bruselas debe obtener ahora el acuerdo de los Veintisiete y de la Eurocámara para posponer otra vez la ley contra la deforestación importada.

Críticas de los ecologistas

La ONG ecologista WWF otorgó escasa credibilidad a la justificación técnica de los problemas informáticos que ha alegado la Comisión, y lo comparó con la excusa de «el perro se ha comido mis deberes».

Esa plataforma agregó que el retraso «generaría enormes costes para todas aquellas empresas que ya han invertido en el cumplimiento, así como una pérdida de credibilidad» y «una gran vergüenza» para Ursula von der Leyen.