Berlín (EuroEFE).- El canciller alemán, el conservador Friedrich Merz, declaró este lunes una ofensiva contra la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), el principal partido de la oposición, de cara a las cinco elecciones regionales que se celebrarán el año que viene, aunque rechazó usar el término ‘cordón sanitario’ o excluir taxativamente una cooperación tras los comicios.
«La mano tendida (de la AfD) es en realidad una mano que nos quiere destruir, lo admiten ellos mismos», afirmó en una rueda de prensa en Berlín tras una reunión a puerta cerrada de la dirección de la Unión Democristiana (CDU) en la que fue analizada entre otros temas la estrategia de cara a las elecciones del año que viene.
De manera tajante, el canciller desautorizó a las voces que, desde los democristianos, han planteado en las últimas semanas la posibilidad de abrirse a algunas formas de cooperación con la ultraderecha, que según las encuestas de intención de voto a nivel nacional podría desbancar a la CDU del primer puesto.
«En la opinión pública se está difundiendo la imagen de que ‘si quisierais podríais lograr muchas cosas juntos’. No, señoras y señores, no es así. La AfD no solo cuestiona la política de los últimos diez años, la AfD cuestiona todas las decisiones de la República Federal Alemana, tal como se tomaron desde 1949», remachó Merz.
Una «confrontación más intensiva» con la AfD
Por ello, el líder democristiano abogó por una «confrontación más intensiva» con el partido ultraderechista, dejando patentes las diferencias fundamentales entre ambas formaciones y gobernando de manera exitosa.
«Lo repito como si fuera un mantra, no tenemos con ese partido ningún tipo de puntos en común, ni a nivel de convicciones fundamentales ni a nivel de las cuestiones políticas que hay que resolver en el día a día», enfatizó.
El canciller aseguró que mientras que la AfD busca la división y se vale de una retórica derrotista, la CDU defiende una visión positiva de Alemania, como un país abierto, liberal y exitoso en el que puedan vivir personas con diferentes mentalidades y diferentes orígenes.
Merz rechaza usar el término «cordón sanitario»
Pese a todo, ante las preguntas de los periodistas, Merz rechazó explícitamente usar la palabra ‘cordón sanitario’ para desmarcarse de cualquier cooperación futura con el partido ultraderechista.
Éste constituye para los democristianos un «rival duro» y posiblemente el «rival principal» en los próximos comicios, por lo que harán campaña contra él democráticamente con la aspiración de convertirse en primera fuerza, pero sobre la composición de los futuros gobiernos regionales será preciso responder el día después, argumentó.
Además, al ser cuestionado por sus declaraciones sobre el problema existente en Alemania con el «paisaje urbano», en alusión a la migración, que fueron ampliamente criticadas la semana pasada como discriminatorias y más propias de la ultraderecha, Merz insistió con una retórica todavía más explícita.
«¿Tiene usted hijos?», replicó al periodista. «Si tiene hijas, pregunte a sus hijas si saben a lo que me refería. Creo que ellas tendrán la respuesta muy clara. Me repito: algo tiene que cambiar. El ministro del Interior está en ello y debemos seguir con esta política», aseguró.
El año que viene se celebrarán elecciones regionales en la ciudad-estado de Berlín, en los ‘länder’ (estados federados) de Renania-Palatinado y Baden-Württemberg, en el oeste del país, y en los de Meckemburgo-Antepomerania y Sajonia-Anhalt, en el este y en los que AfD encabeza las encuestas.







