Vista de las banderas de Estados Unidos y la Unión Europea en una imagen de archivo. EFE/ EPA/TANNEN MAURY

La UE deja atrás sus complejos y se prepara para lo peor con EEUU

Bruselas (EuroEFE).- La distensión sobre Groenlandia llega después de que la Unión Europea (UE) haya trazado una línea roja ante las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y abre un nuevo capítulo en las relaciones transatlánticas marcado por la pérdida de confianza de Bruselas hacia su principal aliado, según los expertos.

La UE aprende la lección

«La UE ha jugado sus cartas bastante bien en esta ocasión» y «ha aprendido la lección», dice a EFE el investigador Ignacio García Bercero, del centro de estudios independiente Bruegel, con sede en Bruselas.

A su juicio, los Veintisiete respondieron con rapidez a las amenazas arancelarias de Trump sobre Groenlandia al reunirse el pasado fin de semana, convocar una cumbre de emergencia el jueves y poner sobre la mesa medidas arancelarias por valor de 93.000 millones de europeos más el instrumento anticoerción o «bazuca comercial», además de congelar el pacto comercial alcanzado con Washington el pasado verano.

Esto supuso «una indicación clara de que la UE iba en serio» con sus represalias si Trump cumplía sus amenazas arancelarias contra los países que reforzaron su presencia militar en Groenlandia, y más allá de los mensajes que enviaron por separado estados miembros como Francia, España, Alemania o Polonia.

Todo ello «tuvo impacto inmediato en los mercados» e hizo que Trump «se diera cuenta de que tenía que hallar una forma de salir de una dinámica perjudicial para todos», dijo.

Este experto en política comercial señala además que la UE ha aprendido a «estar preparada» ante nuevas crisis similares. Los Veintisiete «han demostrado su fuerza y que pueden actuar con velocidad y contundencia».

Más importante es incluso el hecho de que tanto la segunda Administración Trump como los mercados «se den cuenta de que la UE tiene esa capacidad y esa fuerza de reaccionar», y que cualquier escalada en una guerra comercial «será peor para Estados Unidos».

Hasta ahora «había la percepción de que la UE era débil», señala García Bercero, quien recuerda los numerosos comentarios despectivos del Gobierno estadounidense hacia Europa y sus líderes, en contraste con «la actitud muy precavida» que suele emplear ante China.

¿Un daño irreversible?

«El episodio de Groenlandia marca un punto de inflexión, un claro antes y después, en la relación transatlántica», señala en la misma línea Kristina Kausch, investigadora del German Marshall Fund, laboratorio de ideas con sede en Washington y oficina en Bruselas, entre otras capitales.

«Hace apenas un mes ningún líder europeo habría considerado concebible que Estados Unidos pudiera amenazar con invadir militarmente y anexionar el territorio soberano de un aliado de la OTAN», señala.

Todo ello ha empujado a los europeos a una conclusión «inequívoca»: que Trump no es digno de confianza. Una constatación «amarga» debido a la profunda dependencia estructural de Europa respecto a EE.UU., que va desde la defensa hasta la economía digital o las tecnologías críticas, pasando por las finanzas y la banca, y que tiene difícil solución a corto plazo.

«Europa ha aprendido por las malas que se ve obligada a seguir dependiendo en gran medida de un aliado dispuesto a emplear su abrumadora capacidad de presión en función de sus propios intereses y antojos», y que un episodio como el de Groenlandia «puede repetirse en cualquier momento y probablemente lo hará».

El analista del European Policy Center (EPC) Ian Hernández considera por su parte que el primer ministro canadiense, Mark Carney, estaba en lo cierto cuando afirmó esta semana en el Foro de Davos (Suiza) que «se ha producido una ruptura en el orden mundial y que esto no es una anomalía». 

«Muchos en Europa asumieron erróneamente que los desacuerdos sobre las políticas económicas de EE.UU. eran temporales, limitados a la primera administración de Trump, pero ahora nos enfrentamos a una nueva realidad estructural en Washington», indica a EFE Hernandez, que asegura que Estados Unidos «ya no está comprometido con un marco estable para la cooperación económica internacional».

Alertó de que bajo este segundo gobierno de Trump cabe «esperar políticas impredecibles que confronten intereses fundamentales de la UE», que van a provocar «tensiones temporales, pero, lo más importante, acelerarán una tendencia estructural más amplia: la relación UE–EE.UU. se está desgastando», afirma.

Hernández cree que si Europa desea afirmarse, debe estar preparada para suspender el acuerdo comercial pactado en julio pasado con Trump en Escocia y «presentar un frente unido y coordinado para proteger sus intereses cuando Washington inevitablemente inicie un nuevo enfrentamiento».