La Unión Europea necesita una estrategia integral para no quedarse atrás en la guerra tecnológica. En la imagen, Vista de un póster sobre una exposición de inteligencia artificial en una imagen de archivo. EFE/EPA/Robert Ghement
Vista de un póster sobre una exposición de inteligencia artificial en una imagen de archivo. EFE/EPA/Robert Ghement

La Unión Europea necesita una estrategia integral para no quedarse atrás en la guerra tecnológica

Madrid (EuroEFE).- La Unión Europea (UE) necesita una estrategia integral para no quedarse atrás en la guerra tecnológica y por liderar la inteligencia artificial que libran Estados Unidos y China, y concretar un plan que combine innovación, soberanía estratégica, competitividad económica y protección de los derechos fundamentales.

Aunque en la UE la inversión y el despliegue de estas tecnologías avanzan a un ritmo mucho menor, sí tiene un elemento diferencial, su apuesta por la regulación, por la protección de los derechos y la gobernanza democrática; y frente a los modelos más desregulados que imperan en otros países, debe aspirar a liderar modelos de inteligencia artificial que sean confiables, éticos y centrados en las personas.

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Los argumentos se recogen en el informe ‘La Inteligencia Artificial en la Unión Europea. Situación actual, diagnóstico y propuestas’, que ha presentado esta semana la Fundación Alternativas y que ha sido elaborado por seis expertos e investigadores en computación, comunicación, informática, derechos y libertades de varias universidades y organizaciones civiles: Cristina Puente Águeda, Elisa Gutiérrez García, Katherin Corredor, Antoni Farriols Solá, Celia Fernández-Aller y Sol Garrido.

Déficits comunitarios

El informe identifica como déficits comunitarios la insuficiencia de inversión en I+D, la dependencia tecnológica externa, la fragmentación del mercado interior, la escasez de talento especializado y los riesgos de ampliación de desigualdades sociales, y como oportunidades la posibilidad de liderar modelos que combinen la innovación con la protección social y la cooperación internacional.

El trabajo retrata la fase de expansión acelerada de la IA, marcada sobre todo por la proliferación de sistemas generativos capaces de producir texto, imágenes, audio o vídeo con una calidad cada vez mayor, basados en grandes modelos de lenguaje que han ampliado radicalmente las posibilidades de esta tecnología y que están empezando a transformar sectores clave como la sanidad, la educación, la industria, las finanzas o los medios de comunicación.

Radiografía del escenario mundial

Los expertos radiografían un escenario mundial en el que Estados Unidos lidera el desarrollo de grandes modelos y empresas punteras impulsado por el sector privado, y en el que China ha situado esta tecnología en una prioridad estratégica, con inversiones masivas y una planificación a largo plazo para tratar de liderar el sector en 2030, con una integración profunda de esta tecnología en la economía, en los servicios públicos y en la seguridad.

Y en el caso de la UE, los expertos valoran su apuesta de regular para tratar de generar confianza y la aprobación del Reglamento de Inteligencia Artificial -primero en el mundo que establece una regulación integral de esta tecnología-, que a su juicio no pretende frenar la innovación, pero sí fijar normas claras que permitan a las empresas y a los inversores operar con certidumbre y a la vez proteger los derechos fundamentales de las personas.

Casi todos los países europeos cuentan ya con estrategias nacionales de IA, aunque con un grado de aplicación y desarrollo todavía muy desigual, y la tendencia generalizada es la creación de instituciones especializadas, como consejos éticos o agencias nacionales, estructuras con las que los gobiernos tratan de supervisar el uso de algoritmos, de detectar sesgos y de fomentar la transparencia.

Impacto económico y riesgos sociales de la IA

El informe augura un impacto económico muy profundo de la IA, ya que puede aumentar la productividad, reducir costes y mejorar la competitividad de las empresas, pero apunta también de los posibles efectos que puede tener la transformación del mercado laboral, ante la automatización de muchas tareas y el aumento de perfiles cualificados, por lo que serán necesarias -mantienen los expertos- políticas de acompañamiento para evitar que se agranden los riesgos y las desigualdades.

Los expertos han dedicado especial atención a los riesgos sociales de la IA, y entre ellos a los sesgos y la discriminación de las decisiones automatizadas; la falta de protección de colectivos vulnerables; las brechas de género, culturales y lingüísticas; o el uso de sistemas que pueden afectar a la privacidad o a la salud mental, especialmente de menores, y han anticipado conflictos legales importantes en torno a derechos de autor, el uso de contenidos para entrenar modelos y la proliferación de ´deepfakes´, lo que obligará a adaptar muchas leyes existentes.

Entre sus propuestas, la Fundación Alternativas recoge en el informe las de aumentar la inversión -pública y privada- en IA, reforzar infraestructuras clave como centros de datos y supercomputación; facilitar el crecimiento de empresas emergentes europeas, apostar decididamente por el talento y la formación, y mantener la regulación como un elemento de confianza y diferenciación de otros mercados y países.