La Haya (EuroEFE).- El nuevo gobierno neerlandés, una coalición de centroderecha en minoría liderada por el liberal progresista Rob Jetten, juró este lunes el cargo ante el rey Guillermo Alejandro de Países Bajos, dando inicio a una legislatura con una estabilidad cuestionada que dependerá de pactos con la oposición para sacar adelante su agenda.
El Ejecutivo de Jetten quedó investido tras la ceremonia de juramento ante el monarca en el palacio Huis ten Bosch, en la ciudad neerlandesa de La Haya, donde los ministros firmaron los decretos reales que formalizan el traspaso de poderes.
El gabinete, que gobernará en minoría, está compuesto por 18 ministros y 10 secretarios de Estado.
Tras la ceremonia, los ministros posaron en la tradicional foto oficial en la escalera del palacio, una imagen reservada exclusivamente a los titulares de cartera y no a los secretarios de Estado.
La distribución de cargos refleja el equilibrio interno de la coalición en base a la representación parlamentaria de cada partido socio del gabinete: el liberal de izquierdas D66 aporta diez miembros al gabinete, el liberal de derechas VVD nueve y el democristiano CDA ocho.
Completa el gabinete la independiente Sandra Palmen, secretaria de Estado responsable del proceso de reparación del escándalo de las ayudas sociales a padres con hijos.
Legislatura marcada por la necesidad de negociar
En su cuenta personal, Jetten publicó una fotografía junto a los futuros representantes de D66 en el Ejecutivo, acompañada de un mensaje en el que expresó su “orgullo” por asumir la responsabilidad de gobernar y su compromiso de “construir lo que puede ir mejor” para todos los ciudadanos.
El nuevo gabinete inicia así una legislatura marcada por la necesidad de negociar con la oposición para sacar adelante sus iniciativas, en un Parlamento fragmentado que anticipa una legislatura exigente para el Ejecutivo recién investido.
El acuerdo de gobierno, presentado a finales de enero, fija como prioridades el aumento del gasto en defensa hasta el 3,5 % del PIB -objetivo que quiere blindar por ley-, un mayor control del asilo y un papel más activo de Países Bajos en la Unión Europea (UE), con especial énfasis en seguridad, tecnología (semiconductores) y autonomía.
Aumentar la presión migratoria

En materia migratoria y de asilo, apuesta por una línea más restrictiva y coordinada a nivel europeo, y buscará que las solicitudes puedan tramitarse fuera de Europa, con la intención de reducir las llegadas y evitar que los procedimientos se desarrollen en territorio neerlandés.
El texto contempla acelerar procedimientos, reforzar centros de régimen estricto y, en caso de aumentar la presión migratoria, suspender temporalmente la reagrupación familiar.
El nuevo gobierno también sitúa a la UE en el centro de su política exterior y defiende decisiones por mayoría cualificada en política exterior y seguridad, endurecer los mecanismos contra Estados miembros que vulneren los principios comunitarios y mantener el compromiso con el apoyo militar y financiero a Ucrania “de forma plurianual e ininterrumpida”.
El acuerdo señala que la relación transatlántica se mantendrá, aunque Países Bajos se reserva el derecho de “interpelar de forma creíble” a Washington cuando sus acciones afecten a valores e intereses europeos, y defiende un mayor énfasis en sanciones y protección de tecnologías sensibles frente a países como Rusia, China e Irán.


