Bruselas (EuroEFE).- Francia y Alemania volvieron a discrepar este jueves sobre la futura ley para privilegiar la producción europea a la hora de usar los fondos públicos: París abandera una medida que considera imprescindible para la competitividad de la UE mientras que Berlín pide cautela sobre una iniciativa que tiene dividido al bloque comunitario.
Las dos mayores economías de la UE encarnan la divergencia que existe entre los Veintisiete sobre una medida que se desvía de la tradicional apuesta férrea del bloque por el libre comercio, pero que se ha abierto paso ante la competencia desleal de China y la política arancelaria de la Administración Trump en EE.UU., que ha hecho saltar por los aires las reglas del comercio mundial.
Las divisiones internas han obligado a aplazar varias veces la presentación de la Ley de Aceleración Industrial, en la que se incluirá esta «preferencia europea», ahora prevista para la próxima semana, pese a lo cual el debate se ha colado en la reunión de ministros de Industria de la UE celebrada este jueves, que ha dejado patente la falta de consenso.
«Necesitamos un ‘hecho con Europa’ y no solo un ‘hecho en Europa'» dijo a su llegada al encuentro la ministra alemana de Economía e Industria, Katherina Reiche, para quien este enfoque excluiría la creación de nuevas asociaciones comerciales.
Arrival and doorstep by Katherina #REICHE, Federal Minister for Economic Affairs and Energy of #Germany, at the #COMPET Council (Internal market and Industry) taking place on 26 February 2026 in #Brussels.https://t.co/ESEySo746X
— EU Council Newsroom (@EUCouncilTVNews) February 26, 2026
«Estoy muy a favor de garantizar que protegemos la producción sensible europea y de mantener fuera de la UE prácticas injustas como el ‘dumping’, pero no podemos invitar a socios como Canadá o India a comerciar con nosotros y al mismo tiempo decir que sólo compramos productos europeos», dijo, haciéndose eco de una de las principales críticas vertidas contra este modelo.
El ministro delegado de Francia para Industria, Sébastian Martin, argumentó, por el contrario, que esta medida no obstaculiza las relaciones con socios internacionales fiables y urgió a presentarla para responder a las «dificultades que atraviesan las industrias» del continente.
«Nuestra prioridad, y yo creo que los ciudadanos lo entienden perfectamente, es que el dinero público europeo vaya a las industrias europeas y hay que tener un marco específico, sin duda con países terceros de confianza», dijo.
#COMPET | 📢 « La France a des attentes en la matière, notamment sur la préférence européenne. Il est évident qu'il faut travailler sur les mécanismes pour accroître la compétitivité de notre industrie, car il y a des secteurs industriels qui traversent des difficultés. »
— La France dans l’UE 🇫🇷🇪🇺 (@RPFranceUE) February 26, 2026
Los últimos borradores de la ley prevén privilegiar las mercancías producidas en la UE en las licitaciones públicas y concesión de subsidios en sectores estratégicos como las tecnologías limpias, así como establecer requisitos de contratación local o transferencia de tecnología a grandes inversores de terceros países.
Definir qué es «made in Europe»
El debate entre los ministros se centra, por un lado, en la definición de qué es ‘made in Europe’ y qué países pueden considerarse ‘socios de confianza’ para ser incluidos en la misma y, por otro, en el alcance de esta preferencia europea, que de momento se circunscribe a tecnologías limpias, automóvil, acero y cemento, según explicó el vicepresidente de la Comisión Europea responsable de este asunto, Stéphane Séjourné.
En la rueda de prensa posterior al consejo, el político francés calificó estos debates de «saludables» y restó importancia al aplazamiento de la propuesta puesto que trabajar ahora en un texto consensuado evitará «bloqueos» más adelante cuando tenga que ser negociada por el Parlamento Europeo y los Estados miembros.
Aseguró que su intención es presentar el texto el 4 de marzo, pero añadió que si es necesario más tiempo se lo tomará.
La postura de España
Por su parte, España apoya la idea de privilegiar la manufactura europea, pero llama a hacerlo «de una manera que afecte positivamente a todos los sectores, con una aplicación que sea consistente», según explicó el ministro de Industria, Jordi Hereu.
«Para nada nosotros apoyaríamos ningún giro proteccionista, pero en cambio sí que tenemos que impulsar el volver a relocalizar actividad productiva industrial en Europa», argumentó.
Más escéptica, la ministra sueca de Industria, Ebba Busch, abogó por reducir el alcance de la propuesta e insistió en que la preferencia europea «quizás aliviaría algunos de los síntomas, pero no sería la cura para la enfermedad original» de la que adolece la industria europea, que vinculó en particular a los altos precios de la energía y al exceso de regulación.


