Vista de un quemador de gas en una imagen de archivo. EFE/ EPA/ANDY RAIN

La dependencia externa obliga a la UE a pagar más por el gas en un mercado tensionado

Madrid (EuroEFE).- El conflicto del golfo Pérsico ha encarecido el gas natural en todo el mundo, pero mucho más en el mercado europeo que en el estadounidense, una diferencia que, según los expertos, responde a la autosuficiencia de EE.UU., gracias al ‘fracking’ (fractura hidráulica), y a la dependencia de la Unión Europea (UE), que debe abastecerse en un mercado global tensionado.

El precio del gas natural en el mercado TTF de Países Bajos, de referencia en Europa, ha pasado de 31,6 euros por megavatio hora el 27 de febrero, día previo al ataque contra Irán, a casi 61 euros este viernes, prácticamente el doble, según datos de Bloomberg.

El gas alcanzó los 72 dólares por megavatio hora el jueves tras el ataque contra instalaciones gasistas en el sur de Irán, en concreto en el yacimiento de South Pars, considerado el mayor del mundo, que se extiende también a Catar (North Dome).

Los precios fijados en el Henry Hub, el punto de referencia del mercado gasista en Estados Unidos, han subido en torno al 10 % desde que se inició el conflicto.

El 27 de febrero, rondaban los 2,9 dólares por millón de BTU (unidad térmica británica) y al cierre de esta semana habían escalado hasta el entorno de los 3,2 dólares.

Según fuentes del sector gasista, esta sensible diferencia responde a los distintos balances entre la oferta y la demanda.
EE.UU. es el primer productor mundial de gas natural y el mayor exportador de gas natural licuado (GNL).

Transporte del gas

El gas puede transportarse de dos formas: a través de gasoductos o mediante barcos, en forma de GNL. Para comercializar el GNL es necesario contar con una planta de licuefacción en origen y con otra de regasificación en destino.

En EE.UU., el 90 % del consumo se cubre con producción nacional, por lo que el país está menos expuesto a los vaivenes del mercado global.

La mayor parte del gas procede de formaciones de esquisto (‘shale gas’) situadas en los estados de Texas, Pensilvania, Luisiana y Virginia Occidental, según datos de la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés).

Las escasas importaciones llegan desde Canadá y, ocasionalmente, en puntas de demanda, desde Trinidad y Tobago.

La técnica del ‘fracking’, que las organizaciones ecologistas critican por su impacto ambiental, ha convertido a EE.UU. en el mayor productor mundial de gas natural.

Otro factor que explica este hecho es la mayor proporción de gas que se extrae de los yacimientos de hidrocarburos.

Impacto del bloqueo del estrecho de Ormuz

La EIA señalaba en un informe reciente que, aunque el bloqueo en el estrecho de Ormuz había elevado los precios en Europa y Asia, no se esperaba una subida significativa en EE.UU.

La situación en la UE es muy diferente, porque depende en gran medida de importaciones desde países no comunitarios.

Según datos de la Comisión Europea (CE) correspondientes a 2025, los principales proveedores de gas natural son Noruega (31 %), EE.UU. (25 %) y Rusia (13 %), aunque la aportación rusa se ha reducido drásticamente tras la invasión de Ucrania.

Para compensar este descenso, las compras a EE.UU. se han disparado desde los 19.000 millones de metros cúbicos de 2021 a más de 79.000 millones en 2025. En el mismo sentido, las importaciones procedentes de Noruega han pasado de 79.500 millones a 97.000.

Además, si antes de la invasión de Ucrania el 80 % del gas llegaba por gasoducto (desde Rusia o Noruega), ahora esa vía sólo representa la mitad del producto importado, lo que ha elevado hasta el 50 % la aportación del GNL.

En este contexto, llama la atención que, con la limitada exposición de la UE al gas del golfo Pérsico (las importaciones de Catar suponen el 4 % del total), el impacto en los precios haya sido tan notable.

Según las fuentes consultadas, el motivo es que, ante la caída de la oferta global, la UE debe competir con los consumidores asiáticos, los más afectados por el conflicto, y abastecerse en un mercado muy tensionado.

No obstante, la situación podría ser aún peor, ya que, de momento, Irán permite que algunos barcos pasen por el estrecho de Ormuz con destino a China.