Roma (EuroEFE).- La sonora derrota de la primera ministra italiana Giorgia Meloni en el referéndum constitucional ha sacudido a su Gobierno, con la ‘purga’ de dos polémicos responsables del Ministerio de Justicia y una insólita petición de dimisión a la cuestionada ministra de Turismo, que este miércoles finalmente aceptó.
Hasta hace apenas cuatro días el horizonte político de Meloni, en el último tramo de una legislatura que concluirá en 2027, estaba limpio de nubarrones que, sin embargo, han llegado con su fracaso en el referéndum al que sometió su importante reforma de la magistratura.
El resultado más inmediato ha sido la alegría de una oposición de centro-izquierda que rechazaba en bloque la reforma y que celebró casi incrédula su triunfo; pero también el disgusto de los partidos en el Gobierno y de la mandataria ante su primera gran derrota.
Un día después de la consulta, Meloni solo ha publicado un vídeo en el que ha prometido «seguir adelante» con determinación, nada nuevo habida cuenta de que ya desvinculó su futuro de esta votación.
VÍDEO | La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, aseguró este lunes que "seguirá adelante" pese a haber perdido el referéndum de su reforma judicial y lamentó la "ocasión perdida" para modernizar el país.
— EuroEFE (@euroefe) March 23, 2026
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Primeras renuncias
Sin embargo, en la tarde del martes empezaron a caer los primeros peones a los que, de un modo o de otro, responsabiliza del batacazo: el subsecretario del Ministerio de Justicia, Andrea Delmastro, y la jefa de Gabinete, Giusi Bartolozzi.
El primero, miembro de su partido, los ultraderechistas Hermanos de Italia, ha sido una de las piedras en el zapato del Ejecutivo desde hace tiempo: ha sido condenado por revelar secretos sobre un preso anarquista y asistió a una fiesta del Fin de Año en la que otro diputado disparó un arma de fuego, entre otras polémicas.
Por si esto no fuera suficiente, Delmastro ha perjudicado la campaña al trascender que compartía una empresa con la hija de un conocido mafioso romano. Finalmente ha dimitido, aunque prometiendo que «nunca» hizo «nada incorrecto».
La segunda, de la ‘berlusconiana’ Forza Italia, también irritó al Gobierno comparando a los jueces con «un pelotón de fusilamiento».
A mayores, su futuro está comprometido por una investigación sobre la liberación de un criminal libio en un avión del estado italiano.
El pulso de la ministra de Turismo a Meloni
Pero Meloni quiere proseguir limpia la legislatura y, por eso, tras estas renuncias, optó por buscar la de una de sus ministras más controvertidas: Daniela Santanchè, titular de Turismo, excéntrica veterana de la derecha e imputada en varios casos judiciales.
Se da la circunstancia de que además esta ministra pertenece a Hermanos de Italia, el partido de Meloni.
La primera ministra le ha pedido que dimita públicamente y por escrito, en un comunicado insólito en el que agradecía las dimisiones de Delmastro y de Bartolozzi e invitaba a Daniela Santanchè -con nombre y apellido- a seguir sus pasos en respeto de «la misma línea de sensibilidad institucional».
La ministra de Turismo ha presentado finalmente este miércoles su dimisión, después de haberse resistido a hacerlo en las últimas horas.
«Querida Giorgia, te presento, como has deseado públicamente, mi dimisión del cargo de ministro que quisiste encargarme y que creo que he desempeñado con mis mejores capacidades», se lee en una carta dirigida a la primera ministra y difundida por el ministerio.
«He querido (y espero que lo entiendas) que quedara públicamente claro que eras tú quien me pedía dejar este cargo, porque, como siempre he dicho, habría dimitido solo ante una solicitud tuya explícita y pública. Quería que quedara claro, por mi honorabilidad, que doy un paso atrás únicamente ante la petición que la jefa de mi partido considera útil y oportuna», afirma Santanchè en su carta.
En la misma, también defiende que actualmente tiene un historial penal «impecable».
Sobre su decisión de no dimitir inmediatamente, sostuvo su intención de separar su renuncia del resultado del referéndum.
«Quería que se mantuviera separada tanto de los comentarios sobre el referéndum, ya que no quisiera ser el chivo expiatorio de una derrota que ciertamente no ha sido determinada por mí», alegó.
Santanchè terminó su misiva confesando su «amargura» y tendiendo su mano a la primera ministra: «En mi vida estoy acostumbrada a asumir mis responsabilidades y, a menudo, también las de los demás. Valoro más nuestra amistad y el futuro de nuestro movimiento», dijo.
Este inesperado pulso ha pillado a Meloni lejos, en un viaje a Argelia en el que busca más gas para paliar los estragos de la guerra en el Golfo Pérsico.

Esta mañana, la oposición ha exigido en el Parlamento la comparecencia urgente de Meloni. «No puede seguir haciendo como si nada. Su Gobierno ha entrado en crisis evidente», ha reclamado la diputada del Partido Demócrata, Chiara Braga.


