La Eurocámara lamenta los recortes de los fondos agrícolas y regionales y pide revertirlos. En la imagen, Eurodiputados durante una votación en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia, en una imagen de archivo. EFE/EPA/RONALD WITTEK
Eurodiputados durante una votación en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia, en una imagen de archivo. EFE/EPA/RONALD WITTEK

La Eurocámara lamenta los recortes de los fondos agrícolas y regionales y pide revertirlos

Bruselas (EuroEFE). La Comisión de Presupuestos del Parlamento Europeo propuso este miércoles revertir los recortes en los fondos agrícolas y de cohesión que plantea la propuesta actual del próximo presupuesto de la UE a largo plazo y criticó la «excesiva centralización» que conlleva para la gestión de sus recursos.

La comisión parlamentaria ha aprobado con 26 votos a favor, 9 en contra y 5 abstenciones la posición negociadora de la Eurocámara para el Marco Financiero Plurianual (MFP) del periodo 2028-2034, aunque las líneas rojas no quedarán fijadas oficialmente hasta que las apruebe el pleno en su conjunto a finales de este mes.

La Política Agrícola Común (PAC) y la Política de Cohesión, de las que se beneficia enormemente España, son las principales víctimas en el borrador presupuestario que la Comisión Europea presentó el pasado verano y que debe afrontar la financiación no sólo de los programas históricos, sino también de nuevas prioridades y del vencimiento de la deuda del fondo de recuperación.

La Eurocámara critica de hecho la nueva estructura del presupuesto, que combina estas dos políticas y otras como la pesca y la migración en unos nuevos «planes nacionales» a través de los cuales los países absorberán todos los fondos que tengan asignados.

La propuesta del Ejecutivo comunitario deja además cierta discreción a los Estados miembros para decidir cómo distribuir las ayudas entre los diferentes programas.

Esto deriva, en opinión de los eurodiputados, en una «centralización excesiva» y una «competición innecesaria» entre beneficiarios y políticas para absorber las ayudas, lo que «erosiona la dimensión europea» del presupuesto.

Por ello, abogan por mantener un fondo específico y una dotación concreta no sólo para la PAC y la Política de Cohesión, sino también para otras que también quedaban diluidas en los planes nacionales, como los fondos pesqueros, el Fondo Social Europeo o el POSEI, que canaliza recursos a las regiones ultraperiféricas como Canarias.

Para mejorar su financiación, la Eurocámara aboga por dejar fuera del presupuesto el pago de los intereses de la deuda del fondo de recuperación (unos 21.000 millones anuales), de forma que los 1,79 billones que componen las cuentas europeas para siete años se destinen exclusivamente a la financiación de programas.

Revertir los recortes

Así, proponen corregir los recortes en la PAC con un presupuesto específico de 385.000 millones (a precios constantes de 2025) -de los cuales unos 284.000 millones se destinarían a apoyo a la renta de los agricultores y cerca de 95.000 millones a ayudas al desarrollo rural – frente a los 261.000 millones planteados por la Comisión.

Esta cifra «robusta» es necesaria para «garantizar la seguridad y soberanía y competitividad alimentaria» de la UE, así como para garantizar los estándares de vida del campo europeo y permitir la transición del sector hacia «prácticas más sostenibles».

En el caso de la Política de Cohesión, los eurodiputados piden 274.000 millones de euros (frente a los casi 204.000 propuestos), de los cuales 222.000 millones serían para el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, así como que se mantenga el Fondo Social Europeo con una dotación de 110.000 millones.

A su juicio, «debe seguir siendo el principal instrumento de inversión territorial de la UE y un pilar para el modelo de crecimiento basado en la participación efectiva de las autoridades regionales y locales».

Por otro lado, abogan por elevar la dotación del nuevo Fondo de Competitividad a 234.000 millones de euros (frente a 207.000 propuestos por la Comisión), la del Programa Horizonte a 177.000 millones (22.000 millones más) y la del Erasmus a 42.000 millones (casi 6.000 millones más), mientras que la partida Global Europe, dedicada a la acción exterior, contaría con 211.000 millones de euros.

Una vez aprobada formalmente por el pleno, esta será la posición negociadora del Parlamento Europeo para el próximo presupuesto de la UE a largo plazo, que también deben aprobar los Estados miembros, en su caso por unanimidad.

En paralelo, los Estados miembros siguen avanzando a nivel técnico para acordar sus lineas rojas, algo que quieren conseguir en el mejor de los escenarios antes de que acabe 2026 pero que se antoja complicado porque requiere el respaldo de las veintisiete capitales en unas negociaciones que siempre son muy divisivas.