La UE no puede aceptar que los jóvenes destinen décadas de salario a acceder a una vivienda. Una persona mira unos anuncios de venta y alquiler de vivienda de una inmobiliaria en Valencia (España). EFE/Biel Aliño /Archivo
Una persona mira unos anuncios de venta y alquiler de vivienda de una inmobiliaria en Valencia (España). EFE/Biel Aliño /Archivo

La UE «no puede aceptar» que los jóvenes destinen décadas de salario a acceder a una vivienda, afirma Costa

Bruselas (EuroEFE).- El presidente del Consejo Europeo, António Costa, defendió este miércoles que la competitividad europea es «el ingrediente indispensable» para sostener el modelo social europeo, y advirtió de que la UE «no puede aceptar» que los jóvenes destinen décadas de salario a acceder a una vivienda.

«No podemos aceptar que en algunos países de la Unión Europea -no solo en el mío, en el país que mejor conozco- los jóvenes adultos necesiten destinar el cien por cien de su salario durante 20, 30 años o más para acceder a una primera vivienda», afirmó el político portugués al abrir la sesión plenaria del Comité Económico y Social Europeo (CESE) en Bruselas.

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La advertencia se inscribió en un diagnóstico más amplio sobre la competitividad europea: reforzarla «no es un fin en sí mismo», sino «el ingrediente indispensable para hacer más robusto el modelo social europeo».

Presiones externas

Costa, que preside el Consejo Europeo desde diciembre de 2024, describió un contexto geopolítico marcado por múltiples presiones externas: «Los aranceles estadounidenses están trastocando el orden comercial internacional; China proyecta su músculo económico y la guerra en Oriente Medio ha provocado un tercer choque petrolero», valoró.

Todo ello, añadió, «revela el coste de nuestras múltiples dependencias en un sistema comercial fragmentado que merma los beneficios de la integración económica global».

En ese contexto «más hostil e inmediato», la UE debe actuar «con mayor determinación» para «salvaguardar el Estado de bienestar, valores y ciudadanos europeos», sostuvo.

Costa reconoció las críticas habituales a la UE por su lentitud «y pasividad ante la falta de una voz única en la escena global», pero sostuvo que «la credibilidad, la fiabilidad y la capacidad de implicar a todos los actores son la otra cara de la moneda».

Entre las medidas concretas, reclamó promover el reconocimiento mutuo de cualificaciones profesionales, «simplificar la vida cotidiana de empresas y consumidores» y la aprobación del llamado régimen 28 -también conocido como EU Inc.-, un marco jurídico único que permitiría a las empresas operar bajo las mismas reglas en todos los Estados miembros.

Desarrollo de las capacidades de defensa

En materia de soberanía, abogó por desarrollar «verdaderas capacidades europeas de defensa» e introducir en sectores y tecnologías estratégicas «un nivel de preferencia europea proporcionado y selectivo». «No estamos hablando de proteccionismo», precisó.

Los acuerdos comerciales de la UE se respetarán «plenamente», aseguró, y se consolidarán alianzas con países afines con el fin de garantizar un acceso «estable y fiable» a las materias primas críticas necesarias «para las tecnologías de hoy y de mañana».

El CESE es un órgano consultivo de la UE fundado en 1957 y compuesto por empresarios, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil. Sus dictámenes, de carácter no vinculante, informan la toma de decisiones de la Comisión, el Parlamento y el Consejo europeos, y se votan en sesión plenaria nueve veces al año.