La Haya (EuroEFE).- Una operación internacional ha identificado a 156 víctimas y presuntos agresores vinculados a agresiones sexuales cometidas tras administrar drogas a las víctimas, un fenómeno que las autoridades relacionan con redes misóginas que operan en internet y cuyos miembros comparten métodos, vídeos y consejos para cometer estos delitos.
Los investigadores han descubierto grupos privados en servicios de mensajería cifrada, foros y chats cerrados donde los participantes intercambian imágenes y vídeos de las víctimas, explican cómo administrar sustancias incapacitantes, trafican con fármacos y estupefacientes, difunden mensajes misóginos e incluso coordinan nuevos ataques.
Según explicó este jueves la agencia Europol, estas comunicaciones muestran que no se trata de casos aislados, sino de redes organizadas cuyos integrantes planifican los delitos, validan el comportamiento de otros miembros y comparten el material obtenido.
Las víctimas son casi exclusivamente mujeres y, en la mayoría de los casos, conocen a sus agresores, según las conclusiones de la operación, desarrollada en Londres y que reunió a investigadores de Alemania, Reino Unido, España, Francia, Países Bajos, Brasil y Estados Unidos.
Parejas, familiares, amigos o personas de confianza
Europol explica que los agresores suelen ser parejas, familiares, amigos o personas de confianza que aprovechan esa relación para administrar drogas o medicamentos sin consentimiento, y la combinación de varias sustancias, advierte la agencia europea, puede llegar a poner en peligro la vida de las víctimas.
Las agresiones sexuales facilitadas mediante drogas consisten en «incapacitar a una persona» con alcohol, medicamentos u otras sustancias para «impedir que pueda dar un consentimiento válido para la actividad sexual», al afectar su capacidad para «resistirse, recordar la agresión o percibir sus efectos físicos», según la definición de Europol.
La investigación forma parte del Proyecto Medusa, una iniciativa lanzada en abril por Alemania y Reino Unido con el apoyo de Europol para combatir las agresiones sexuales facilitadas mediante drogas, especialmente en el ámbito de las relaciones de pareja.
El intercambio de información en este último operativo ha permitido además abrir 274 nuevas líneas de investigación e identificar cuatro nuevas comunidades en internet vinculadas a estas prácticas criminales.
Desde la puesta en marcha del Proyecto Medusa se han abierto 113 investigaciones, se ha detenido a 57 sospechosos y se ha protegido a 158 víctimas.
Además de los delitos de violación o agresión sexual, algunas investigaciones incluyen acusaciones por lesiones graves e incluso tentativa de homicidio debido al riesgo que supone la administración de sustancias sedantes.
Entre los objetivos de este proyecto está mejorar la identificación de víctimas, reforzar el intercambio internacional de información y desarrollar herramientas para detectar estas redes y retirar el contenido de internet.










