Bruselas (EuroEFE).- Los países de la Unión Europea acordaron este miércoles mantener hasta el próximo 23 de julio el tope al precio del petróleo de origen ruso, mientras siguen trabajando en los escollos que impiden cerrar un acuerdo sobre el vigésimo primer paquete de sanciones contra Rusia, informaron fuentes diplomáticas.
La decisión, adoptada en una reunión de embajadores permanentes de los Estados miembros, supone aplazar la revisión del tope al precio del crudo, que estaba prevista este miércoles, para seguir negociando sobre puntos que incluyen las implicaciones económicas y técnicas de las propuestas.
El paquete de sanciones que la UE lleva semanas tratando de cerrar incluye una propuesta para congelar el tope al precio del petróleo ruso transportado por mar. Ese tope es el límite de precio por barril de crudo que permite a las empresas europeas prestar servicios de transporte, seguros o financiación a los petroleros rusos.
El tope está fijado ahora en 44,10 dólares por barril, pero la UE teme que la situación en Oriente Medio pueda aumentar los precios de la energía y beneficiar a Rusia.
Sobre las dificultades para cerrar esta última tanda de sanciones, la alta representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad, Kaja Kallas, ya explicó el pasado lunes en el marco de un Consejo de ministros de Exteriores que se han retirado o suavizado elementos de la propuesta inicial, incluidas algunas medidas sobre el sector pesquero y el alcance del veto de entrada a la UE para excombatientes rusos.
Kallas dijo que si llegaba el miércoles y no había acuerdo, la UE trabajaría en un «plan B».
Más presión a Rusia
El vigésimo primer paquete de sanciones contra Rusia por la guerra en Ucrania, que Bruselas presentó el pasado junio, incluye medidas de presión en el ámbito de la energía, el sector financiero y el comercio, además de prohibir la entrada en la Unión Europea de excombatientes prorrusos.
Los principales escollos en su negociación entre los Estados miembros son las sanciones ligadas al límite al precio del petróleo, al sector pesquero ruso -incluidas por primera vez-, y el alcance del veto de entrada a la UE para soldados y ex combatientes rusos, que se ha ido diluyendo ante las dudas de los países sobre cómo identificar a los afectados y qué visados quedarían incluidos.










